Cómo Santaolalla llevó a Bajofondo a su versión más psicodélica y política

Bajofondo estrena este viernes su nuevo disco, Aura
Bajofondo estrena este viernes su nuevo disco, Aura Crédito: Gentileza Bajofondo
Sebastián Chaves
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27 de septiembre de 2019  • 00:01

"Bajofondo es una cosa rara", le dice Juan Campodónico a Rolling Stone después de una conferencia de prensa que incluyó una conexión vía Skype con Gustavo Santaolalla desde Madrid y también una escucha adelantada de Aura , el disco que el grupo publica este viernes y presentará el 25 de octubre en el Teatro Ópera. "Es un instrumento precioso que no queremos dejar de tocar. Somos gente que no íbamos al mismo colegio, la vida nos encontró atrás de un mismo concepto: hacer música de acá". Y ese "acá", aunque siempre rioplatense, se abre ahora hacia toda Latinoamérica en este cuarto trabajo de estudio, el más expansivo de toda su carrera.

Para lograrlo, Bajofondo partió de nuevas premisas. Si Presente (2013) fue su disco cerebral, este es el de la visceralidad. Durante cinco días de 2017, los músicos se encerraron a improvisar a partir de ideas que cada uno había llevado al estudio de grabación que Campodónico tiene en Montevideo. Enchufarse y tocar, pero con el objetivo claro de tener un disco. De esos cuelgues que podían llegar a durar más de 20 minutos, los ritmos folclóricos -tan caros a la obra de Santaolalla desde que fundó Arco Iris a los 16 años- se filtraron de forma natural en esas estructuras libres. "Clueca la cueca" funciona como el ejemplo más extremo de esa "libertad y psicodelia" que los Bajofondo acentúan como conceptos regidores de Aura .

"La psicodelia tiene esa cosa que engancha con lo onírico, lo surreal, lo absurdo y lo mágico", dice Santaolalla, que durante el proceso de grabación le pasó a sus compañeros discos de The Byrds y The United States of America para captar el espíritu lisérgico del rock de fines de los 60. "Creo que la música refleja eso, algo que tiene que ver con los estados alterados. Un poco estábamos buscando volar sin ningún tipo de ataduras ni parámetros, porque cuando decís 'Voy a hacer algo psicodélico' medio que vale todo". Configurados de esa manera, los Bajofondo se calzaron los instrumentos como "un grupo de chamanes que se reúne a hacer sus brujerías", según los define Alejandro Terán -encargado de los arreglos de cuerdas- en un video que muestra el proceso de grabación del disco.

En esas formas libres, sin embargo, Bajofondo encontró canciones. "Caminé", cantada por Santaolalla, o "A tiempo", grabada a dos bandas con Usted Señálemelo, son las cristalizaciones más evidentes. "Los elegimos a ellos porque simbolizan un montón de cosas que para nosotros son re importantes", cuenta Santaolalla. "No son una banda de Capital, son independientes... representan lo alternativo y nos parece que marcan un nuevo camino en la forma en la que se manejan. Y como tengo una finca en Mendoza, también ayudó que los conozco desde muy chicos". El sonido bajofondero clásico, en tanto, asoma en composiciones como "Trapecista" y "Absente", un tema instrumental que suena a Simon Gallup tocando el bajo en Ciudad Vieja y cuya versión alternativa con Benjamin Biolay quedó fuera del disco.

Construido también alrededor de las profecías de Solari Parravicini, una suerte de Nostradamus argentino que se hizo famoso por sus premoniciones escritas entre las décadas del 30 y el 70, Aura tiene un fuerte contenido político. "Estamos en un momento clave de Latinoamérica, donde hay unas figuras bastante siniestras", afirma Santaolalla, que antes de grabar cada tema leía a sus compañeros alguna de esas profecías. "Creo que hay una necesidad de cambio importante, muy grande. Cuando grabamos no estaba tan manifestado, pero en esto momento que tiene visos del fin, que todo el mundo siente que algo está por pasar, se vuelven más vigentes esas palabras de Parravicini, nos meten en una impronta paranormal, algo que trasciende lo físico".

Entre la preocupación por el contexto y la necesidad de recuperar el espíritu de banda, Bajofondo volvió a pensar la creación de un disco como algo que se cocina a fuego lento y se piensa al detalle. La urgencia de tocar juntos y la paciencia para no apresurar el resultado final parecen ser el contrapunto ideal que encontraron en esta etapa, incluso en tiempos en los el apetito voraz por los singles parece dictaminar lo contrario. "Si la onda es hacer música con loops bajados de internet y temas que te gustan de una y a los dos días ya no los podés escuchar nunca más, hacer lo contrario es una forma muy válida", completa Campodónico. "Hacer piezas originales, que tal vez no te gustan de una pero les encontrás otro sentido después... que conectan más con la cercanía de lo geográfico, de la región, que tiene que ver con la historia de la música no es lo que está de moda. No es el sabor del mes, y por eso tiene mucho valor, por ser la antítesis".

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