
Bobby McFerrin con el swing en la sangre
El autor de "Dont´ worry, be happy" habla de su interés por la world music
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Es el mayor cantante de la escena internacional del jazz y de la música del mundo, aunque se define sólo como un explorador.
Bobby McFerrin acaba de lanzar su duodécimo disco, "Beyond Words" (Más allá de las palabras), que acaba de editarse en la Argentina, por el sello Emi-Blue Note, al que define como una ordenada improvisación, aunque sin rumbo definido.
McFerrin recibirá en estos días la medalla George Peabody por sus contribuciones a la música de América del Norte, particularmente por su espíritu abierto y dirigido a la gente: "Mi música es folk, del pueblo", dice en diálogo telefónico con LA NACION desde su hogar en Nueva York. Hasta septiembre el músico estará en una gira por los Estados Unidos y Europa para promocionar este disco.
-Usted se ha ubicado siempre en una línea muy avanzada en el jazz. ¿Cómo se ve hoy?
-En realidad no me veo como parte del jazz, sino que más bien como un explorador... porque mi carrera conjuga lo clásico, el soul, lo orquestal, todo. Recientemente hice algo muy interesante en Alemania. Fui a dar una serie de conciertos y cada noche presenté a cuatro invitados sorpresa. Yo no sabía quiénes eran, ellos entraban en el escenario y tocábamos. Fue muy interesante. Hubo percusión, uno salió a tocar con un cuerno de 12 metros... también hubo un trombón.
-Es cierto que explora todos los ámbitos musicales. ¿Alguna vez probó el tango?
-Nunca lo exploré, aunque el baile me fascina. De hecho, y aunque suene curioso, he tomado algunas clases. Supongo que si alguna vez se me presenta la oportunidad de hacer algo con un músico de tango, voy a explorar el género al máximo. Pero por ahora eso nunca me pasó.
-Por momentos, en su último disco, su estilo tiene una forma que parece narrativa, en otras simplemente se acompaña con la voz. ¿Cómo definiría su música?
-Toda mi vida he tratado de solucionar ese problema, el de encontrar una definición de lo que hago, de mi música, de mis discos. Sólo puedo decir algo acerca del tipo de músico que soy... respondo con dos cosas. Por un lado soy un músico folk y eso no significa que toco música folk, sino que toco la música de la gente... de toda la gente que me rodea. (En inglés, "folk" significa pueblo.) Si estoy en Africa toco música africana. Si voy a otro país, probablemente, toque la música de ese lugar. Estoy tan influido por toda la música que escucho, que sólo puedo decir que soy un músico folk o que soy un músico que toca todo tipo de música. Me gustan tantos estilos musicales que me cuesta definirme dentro de una disciplina. Soy conductor de música clásica. Me gustaría categorizarme dentro del jazz, pero a la vez salgo bastante de ello... incluso cuando trabajo con profesionales del jazz hago, por ejemplo, canciones para chicos.
-Usted ha sido un cantante imposible de encasillar. Su repertorio va de obras de Bach a temas de James Brown, pasando por Mozart y llegando hasta Bud Powell. ¿No se dispersa demasiado?
-No, yo soy toda la música que hago y si algo cambiara no sería Bobby McFerrin. La variabilidad es mi estilo y ahí es donde, si se quiere, debo ser encasillado.
-¿Fue una idea suya grabar este tipo de música, es decir, continuar con su camino hacia una suerte de World Music?
-Sí, sí. Soy un músico mundial. Muchas veces hago algo y después alguien me dice a qué suena. Cuando hice "Circlesongs" nunca pensé que sonara a música irlandesa ni tuviera elementos de ella, pero un día una irlandesa me dijo que al escucharlo le recordaba sonidos que había escuchado en su tierra natal. Creo que en general los que escuchan son los que definen mi música y yo no me entero hasta que me lo dicen.
-¿Qué nos propone desde "Beyond Words"?
-Básicamente improviso, no tengo una meta definida. Lo hice con todos mis discos. No tengo un rumbo marcado. Incluso los temas arreglados parten de una improvisación mía. Yo improviso, hago y después veo lo que sale.
-Si bien nunca fue etiquetado como cantante de jazz, ¿por qué eligió a músicos de ese género?
-Sí lo fui. A comienzos de mi carrera fui etiquetado de jazzero porque mis discos eran más de ese estilo y porque participaba de muchos festivales del género. Todavía lo hago, pero también es cierto que muchos de los festivales de jazz se están volviendo festivales de música mundial, porque participan músicos de varios estilos.
McFerrin señala que el tema de haber elegido músicos de jazz para este disco fue pura coincidencia. "Hay que tener en cuenta a Chick Corea, por ejemplo, que a pesar de estar encasillado dentro del jazz es otro ejemplo de un profesional que maneja varios estilos. Y lo mismo sucede con los otros músicos que me acompañan en este álbum... Gil Goldstein, Richard Bona, Cyro Baptista y Omar Hakim... uno de ellos hasta tocó con Madonna", agrega.
-¿Cómo definiría su relación con Chick Corea, que comenzó, creo, con su disco en dúo para el sello Blue Note, con algunos conciertos anteriores?
-Trabajar con él siempre me trae mucha alegría porque es una persona muy divertida. Es muy fácil hacer música con Chick y nos conocemos desde hace mucho... no recuerdo con exactitud desde cuándo, pero probablemente sean más de 10 años.
-Con un estilo tan flexible donde reúne la seducción, el humor y el swing, la música casi parece una excusa. ¿Qué piensa sobre esto?
-Sí. Yo lo comparo con las nubes en el cielo... como por momentos van tapando el sol y luego lo dejan asomar otra vez... es algo así como el clima, no sé si me explico. Y diría que la música es, de cierta manera, una excusa para sentir esas emociones.
-Hablemos un poco de su historia. Sus padres eran cantantes de ópera, ¿cómo fue su infancia?
-Mi vida entera estuvo inundada de música. Mis padres cantaban clásica y mi hermana también fue vocalista. Crecí rodeado de música y eso, obviamente, tuvo gran influencia en mí. Durante el secundario toqué algunos instrumentos hasta que llegué a mi voz.
-Estudió instrumentos de viento. ¿Por qué los dejó?
-Estudié piano, clarinete y en el secundario tocaba la flauta en la orquesta, y los dejé porque no sentí que con ninguno de ellos me expresaba. Recién cuando descubrí mi voz me di cuenta de todo lo que podía hacer con ella y me sentí cómodo.
-¿Cómo trabajó su dominio vocal? ¿Cuánto es natural, cuánto de esfuerzo y cuánto de genética?
-Todo es natural... todo natural. Cuando comencé a cantar y me di cuenta de lo que impresionaba a la gente, tomé un grabador y me pasé horas grabándome... viendo lo que podía hacer. Durante dos años dejé de escuchar cantantes porque quería descubrirme a mí, encontrar mi sonido, no quería copiar a nadie. Fueron dos años de grabarme y descubrirme sin contactarme con otras voces.
El trabajo de McFerrin muestra una plasticidad única en términos vocales. A lo largo de su carrera discográfica los avances en su modo de interpretación describen amplísimos arcos, como por ejemplo la distancia entre "Medicine music" y "Play", dos discos de la misma época y con criterios estéticos definitivamente diferentes.
-¿Cómo desarrolla sus sonidos, tan parecidos a los de la naturaleza? ¿Surgen espontáneamente o es trabajo de estudio?
-Todo es espontáneo. En ningún momento busco conscientemente sonar a nada en particular, o sea, no pienso que quiero sonar como una ballena; entonces escucho sus sonidos y miro una foto y pruebo. Me sale natural y espontáneo... como una trompeta o como un pájaro.
-¿Qué lo inspira?
-La gratitud, la alegría, Jesús, la Biblia, la búsqueda, mi familia... no tengo una fórmula secreta.
"Round Midnight"
- Uno de los grandes trabajos que hizo McFerrin fue haber puesto la voz en una de las películas arquetípicas del jazz, "Round Midnight", dirigida por Bertrand Tavernier (1986) y en la que participan, entre otros, Dexter Gordon, Ron Carter, John Maclaughlin, Tony Williams, Billy Higgins, Pierre Michelot, Freddie Hubbart, Wayne Shorter. La música y los arreglos fueron de Herbie Hancock. La versión de McFerrin de "Round Midnight" es realmente histórica por el dramatismo y el vuelo de sus vocalizaciones.
Discografía
1982: Bobby McFerrin
1984: The Voice
1985: Spontaneous inventions
1988: Simple pleasures
1990: Medicine music
1990: Play
1992: Hush
1995: Paper music
1995: Bang Zoom
1996: Mozart sessions
1997: Circlesongs
2002: Beyond Words
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