
Brilló Horacio Lavandera
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Concierto con integrantes de la Orquesta Sinfónica Nacional. Director: Pedro Ignacio Calderón. Solista: Horacio Lavandera (piano). Programa: Conciertos para piano y orquesta Nº 4 en Sol mayor, op. 58 y Nº 5, op 73 Emperador , de Ludwig van Beethoven. Organizado por Fundación Nordelta.
Nuestra opinión: Muy Bueno
Un acontecimiento musical exitoso se concretó con el concierto llevado a cabo en una enorme carpa instalada en un amplio espacio de parques de Nordelta. Una concurrencia multifacética ocupó la totalidad de las 1200 localidades rigurosamente alineadas en el recinto al que se habría equipado con una sofisticada instalación de audio que controlaría el tiempo de reverberación para homogeneizar el sonido resultante, el que de ese modo trataría de imitar al de una sala de conciertos de Viena.
Sin embargo, y dejando de lado este aspecto imposible de ser verificado, el detalle positivo del proyecto estuvo centrado no en el sonido que fue de una amplificación excesiva, sino en el desempeño del brillante pianista Horacio Lavandera como solista de los dos conciertos de Beethoven. Con un aplomo y seguridad técnica desde todo punto de vista deslumbrante, el músico encaró las dos obras con fuego interior exteriorizado por una más que audible pasión expresiva y una enorme gama de texturas sonoras.
Desde los sonidos más tenues y retenidos a los más brillantes que exige el lenguaje beethoveniano, Lavandera fue ubicando la sonoridad del piano -fue una grata sorpresa escuchar la calidad del instrumento utilizado- en su justa concordancia dentro del conjunto orquestal, tal como fue el ideal de amalgama que quiso obtener el autor.
Y en este sentido, la sobriedad y el acierto que emanó de la batuta de Pedro Ignacio Calderón, tanto en la faz rítmica como expresiva y por el muy buen rendimiento de los músicos de la Sinfónica Nacional, fueron factores decisivos para el logro de versiones del mejor cuño. Es aquí donde cabe señalar la desazón que provoca escuchar el alto nivel técnico y artístico de los músicos que forman parte del organismo oficial, impedidos por razones que aquí no cabe recordar, en desarrollar una actividad de conciertos regular en todo el ámbito de la República tal como fue establecido en los postulados de su creación.
Generosidad
Volviendo a Lavandera y su actuación, otro rasgo admirable emanó de su personalidad, de su criterio artístico y de su educación. Al recibir la ovación final, calurosa y unánime y a pesar del gesto del maestro Calderón de que agregara una pieza para piano fuera de programa, con natural cortesía y lógica, prefirió la repetición del último movimiento del Emperador , es decir, un agregado concretado por todos. Entonces ahí quedó claro que el pianista argentino, a su formidable dominio del teclado, suma la sencillez y el don de la ubicuidad, esos atributos que han sido y son los rasgos de los artistas de verdad.
Como entre el público se vio y hasta se escuchó claramente la presencia de gente joven y niños, el proyecto de incentivar un ciclo de conciertos en ese lugar, aparece como algo no sólo posible, sino hasta imprescindible, de cara a la realidad de una inmensa población estable y en toda la vecindad de la zona Norte.




