
Charly Garcia: "No creo en la adultez"
Rehén de su propio reality show, acaba de lanzar "Rock and Roll, Yo"; asegura que no se va a "desenamorar nunca" y que prefiere ser como un adolescente de 15 años
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Se le ocurrió hace dos años. Saturado de la popularidad y la frivolidad de los reality shows, Charly García proponía crear uno en el que la gente "ingrese famosa y cuando salga no la conozca nadie". Otro producto Say No More PPP (Pensado Para Pensar). Esta semana, me recibe en su departamento con una nueva idea complementaria: "Me imaginé un futuro donde ser un rehén sería algo valioso en un reality show, como un objeto de consumo: "Señoras y señores, acá tenemos un rehén buenísimo, no habla, no tiene que ponerle mordaza... recibámoslo con un fuerte aplauso"", dice, y larga una carcajada.
Encerrado más que nunca en su habitación ("a este disco yo lo llamo "The Bed Record", lo grabé todo acá y ni salí a la calle"), Charly García es su propio rehén, vive en su reality show constante y no parece que vaya a perder.
El nuevo álbum, "Rock and Roll, Yo", está un poco inspirado en esta idea que lo moviliza hace tiempo, y desde allí, desde la pantalla del mundo nuevo, pide que lo asesinen por amor.
"Asesíname es una palabra como "el aguante", una expresión que abarca el sentimiento de los argentinos que no pueden más. Creo que todos somos asesinados de a poquito por nuestra madre, por el kindergarden, por la escuela. Representa a la gente que no tiene la posibilidad de poder, que no es famosa, que no está en la televisión, ni en la cancha de fútbol, ni en la pasarela. Es como decir "matame o callate, pero hacela corta". Ahora bien, ¿vos te animás a asesinarme? ¿Sos capaz de matarme por amor?"
El disco se iba a llamar "Asesíname", pero la posibilidad de que algún loco suelto lo tomara literalmente y le pegara un tiro hizo que descartara la idea. "Además, asesíname tiene que ver con la inseguridad, con los secuestros. Estoy harto de vivir con la puerta cerrada. En este país no hay espacio para el romanticismo, para la aventura. Si todos vivimos cerrando la puerta es un bajón. No quiero vivir en un mundo como el de la película "Brasil"... Para aburrirme, prefiero sufrir. En algún momento hay que tomar un riesgo, si no, sos otra partecita de la máquina y nada más."
Aquella polémica tapa de la revista "Libre", con Charly sentado en el inodoro de su casa, sobresale en el caos habitual de la habitación de García. Hay de todo, y todo revuelto: pilas de discos, de revistas, de libros, botellas de whisky, simples de vinilo de George Harrison, fotos de Rita Pavone, ceniceros desbordados, un televisor enorme, grabadores, teclados, consolas y muchos, pero muchos cables. Sin embargo, el gesto del joven García sorprendido en el baño, a mediados de los años 80, se impone.
"No me gusta esa foto, y no quería que saliera en la revista. La culpa fue de Pettinato. Me traicionó: habíamos quedado en que no la iban a publicar", recuerda Charly, tirado en su cama sillón, especial para entrevistas.
García sigue tan flaco como entonces (quizás un poco más); su bigote aún está pigmentado; el departamento sigue siendo el de Coronel Díaz y Santa Fe, y su reputación de "genio loco" se mantiene intacta, muy a pesar de la cantidad y variedad de escándalos que separan al Charly sentado en el inodoro de este Charly acostado en la cama.
A los 52 años, el tipo parece haberse caído en la marmita de la eterna juventud. "Nunca dejé de tener quince años. Cuando tuve que elegir, yo preferí ser libre. Está la idea de que uno tiene que ir a la secundaria y después a la facultad o a trabajar, lo que sea. En ese momento se acabaron los Reyes Magos, la calesita, la música, todo. Tenés que ponerte serio. Pero yo no quise. No creo en la adultez ni en eso de crecer, crecer... Yo me identifico mucho más con alguien de quince años que con una persona de mi edad. Para mí, la gente de mi edad está muerta. No veo a nadie de 50 años que esté enamorado, que tenga ideales, sino todo lo contrario: están decidiendo la vida de otras personas. Cuando hace un par de años me hicieron un juicio por ir a buscar a mi novia al colegio y me metieron en la comisaría, ¿sabés qué me dijo el psicólogo de la policía? Que no me vestía de acuerdo a mi edad."
Alguien le dijo que la creación sucede en la adolescencia y que después uno lo que hace es recordar aquellas cosas. Charly lo tomó muy seriamente. "A los quince años, cuando estás en esa franja entre la fantasía y la realidad, la vida es maravillosa; uno piensa que nunca se va a morir y tiene tiempo para dedicarse al arte. Después, parecería que uno se tiene que convertir en un operario, un oficinista. Eso de crecer, cambiar y todo eso no es para mí. Una persona que puede mantener cuando es grande los mismos ideales que tenía cuando era chico es una persona con conciencia, tiene un dios adentro. Cuando mataste al pibe que fuiste a los quince años, se acabó."
García habla de todo, revuelve en su cabeza y desparrama conceptos extraídos de su mundo interior. Y se esfuerza para hacerse entender. Este rehén de primera clase está bien cuidado y sólo pide un poco de amor. "A mí me encerraron por amor. Cada vez que me gustaba alguien, pasaba casualmente que me encerraban en clínicas o donde fuera. John Lennon dijo eso de que "el rey es muerto por los cortesanos". El famoso entorno, la familia, todo eso. Lo que pasa es que, si uno se enamora de alguien, se acabó la joda de los que están alrededor tuyo, que toman tu champagne, porque vos estás con otra persona. Mientras a mí me gusten miles de personas, está todo bien, pero cuando me gusta una... Eso no lo ve nadie: ni los managers ni la industria. La creatividad no está solamente para ser explotada; también hay que regarla un poquito. Una musa es mucho más importante que todo. Por eso estoy en una especie de cruzada para que lo entiendan. Y el disco un poco tiene que ver con eso, con lo difícil que es estar con alguien que uno elige y que esa persona vea lo que uno es, que le crea y que no entre en la dimensión de los demás."
-¿A vos te cuesta enamorarte?
-No es una cuestión que te cueste o no. Desde que me encerraron, yo dije: "No me voy a desenamorar nunca". Me enamoré varias veces y sigo enamorado de esas personas. Enamorado del amor. Estoy convencido de que el amor te pone tres o cuatro centímetros arriba de lo normal. Y creo que es lo único que vale la pena defender.
-La dedicatoria del disco es para María Gabriela Epúmer...
(silencio de un minuto) -Creo que tendría que haber insistido más con ella, en esa discusión de la mística y ciertas cosas. No sé; me cuesta hablar del tema, pero me dio mucha bronca que se muriera y, bueno...
García baja la guardia por completo, muestra su piel erizada por el recuerdo de su amiga inseparable, y dispara: "Si uno cree en cosas que no puede entender, sufre. Así fue y así me siento".
Rehén de sí mismo en su propia habitación, el Charly de después de los 50 sigue buscando amor, por principios y en honor a los que ya no están. Y aunque todos lo miren por tevé, inmerso en el reality del artista veinticuatro horas al día, algún día logrará cumplir su sueño cada vez menos oculto: el de salir y que nadie lo conozca para poder enamorarse otra vez.

