Charly García y un artefacto musical imposible

Gabriel Plaza
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28 de septiembre de 2013  

Charly García llevó a cabo su idea, un artefacto musical que parecía imposible de armar en el Teatro Colón, y que de alguna manera fue la excusa y la manera de celebrar su propia obra puesta en retrospectiva. Como lo viene haciendo desde su recuperación, es tiempo de rearmado de su sonido en alta fidelidad. Hace poco había encontrado en la reivindicación del vinilo y en el box set 60x60 otros artefactos que contuvieran su presente revisionista.

Cuando llegó la posibilidad de tocar en el Teatro Colón, el músico halló el momento para saldar una vieja deuda: fue el último de los grandes íconos del rock local en entrar con sus canciones a ese recinto. En ese templo del audio perfecto, Charly decidió montar un trabajo conceptual (por momentos abstracto en su discurso) que terminó de cobrar forma y color cuando se abrió el telón del teatro. Con una pista de aterrizaje o una panorámica de una ruta en perspectiva y dos láser (uno rojo y otro azul), la artista visual Renata Schussheim construyó una puesta original y contemporánea que tradujo la idea performática y caprichosa de García.

En ese montaje, el foco del cuadro estaba en las canciones y en el resultado del cruce entre la energía de su banda de rock The Prostitution y el sonido camarístico de las cuerdas. Charly se corrió del centro de la escena sin abandonar el timón del espectáculo, y con una lista de obras imbatibles ("No te dejes desanimar". "Desarma y sangra" e "Inconsciente colectivo"), uno de los músicos argentinos más importantes del siglo XX marcó su propio hito personal.

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