De Quilmes a Rusia, la historia de un pianista dotado de solo 16 años

En su hogar de Quilmes con el teclado Yamaha que llegó a sus manos por casualidad
En su hogar de Quilmes con el teclado Yamaha que llegó a sus manos por casualidad Fuente: LA NACION - Crédito: Fernando Massobrio
El joven interprete viajó a Moscú para participar de un concurso para pianistas superdotados y probarse en varias academias; de familia humilde, estudia en un teclado eléctrico que le regalaron
Rosario Marina
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29 de enero de 2019  

LA PLATA.- Da vértigo ver la velocidad que toma la mano izquierda de Facundo Navarro en el piano cuando toca una pieza de música clásica. Los dedos se mueven con suavidad y potencia, como si se desprendiesen de la realidad. Tiene 16 años, once hermanos y vive en Quilmes Este. Practica en su habitación con un teclado mediano frente a una pared de chapa. El viernes se subió por primera vez a un avión que lo llevó a Moscú a una competencia internacional para pianistas jóvenes de todo el mundo. Es, también, su primera vez fuera del país.

El Centro Internacional de Artes Escénicas de Moscú organiza este año la tercera edición del Concurso Internacional de Piano Vladimir Krainev. "El principal objetivo de nuestra competencia es descubrir, dar visibilidad y apoyo a jóvenes músicos dotados que están en camino de convertirse en artistas consumados", dice la página oficial del concurso. Es la primera edición en que suman la categoría en la que participará Facundo, para estudiantes de conservatorios y universidades de música menores de 22 años.

Cada día, Facundo se levanta, va a la escuela, vuelve a almorzar a su casa, se cambia y sale de nuevo para la Escuela Municipal de Bellas Artes (EMBA), vuelve de noche y se pone a tocar el piano. Los sábados y domingos practica ocho horas cada día. Pide a su familia un poco de silencio y se encierra en su habitación: hay dos camas, una biblioteca, un mueble para la ropa y el teclado. También una computadora antigua en la que tiene pausado un video de "Violentango", de Ástor Piazzolla. Facundo vive a una cuadra de la calle Mozart. Nada parece casual.

La única vez que salió de Quilmes fue por un viaje de la escuela primaria a Córdoba. Es tímido, pero apenas se pone frente a un piano es él quien domina la escena. Su madre, Inocencia Bogado (60), lo mira orgullosa.

La primera vez que sus manos tocaron teclas blancas y negras tenía seis años. Su papá trajo un teclado a su casa. "Se lo dieron los patrones. Yo lo vi y me puse a tocar todos los botones. Se ve que estuve un rato. Me divertí mucho", dice Facundo, sentado a la mesa del comedor de su casa, un día antes de subir a un avión.

A los ocho años lo anotaron en la EMBA. Su mamá lo llevaba y, como al principio era solo una hora, se quedaba ahí escuchándolo. Entonces veía cómo se iban acercando otros estudiantes para saber quién era el que estaba tocando así. No lo podían creer. Ahora, dice su mamá, a toda la familia le gusta la música clásica.

Los pianistas preferidos de Facundo son Frederic Chopin y Sergei Rachmaninoff. Ya sabe que, cuando sea grande, se quiere dedicar al período romántico. "Antes del teclado de ahora no teníamos nada. Íbamos un rato antes y practicaba ahí. A veces en la casa de los patrones de su papá. Veía que tenían piano y les pedía si podía estudiar. Como tocaba bien ya después le decían a su papá: 'Cuando quiera, que venga'", cuenta Inocencia.

El primero de noviembre de 2018 envió un video de él tocando tres piezas, dos de Chopin y una de Bach, para la primera fase del certamen. El 18 de noviembre recibió un mail que le decía, en inglés, que había sido seleccionado. La emoción fue masiva: Facundo estaba compitiendo con jóvenes rusos y chinos, que tienen una tradición pianística reconocida.

El 10 de enero le confirmaron que sus audiciones serían en Moscú entre el 27 y el 29 de este mes. Faltaban quince días y él no tenía ni pasaporte ni pasaje ni ropa de abrigo apropiada para el invierno ruso.

Su profesora, Ana Fau, concertista, directora de la Academia Rachmaninoff y del Festival Rachmaninoff, y quienes lo conocen y saben de su virtuosismo empezaron a tocar todas las puertas. La que se abrió fue la del intendente Martiniano Molina: en una semana aprobó un subsidio que le pagó el pasaje, el alojamiento, la comida y el abrigo. Lo que sí ya tenía Facundo era el traje. Es que no es la primera vez que tocará en público: ya dio varios conciertos en Quilmes y en la ciudad de Buenos Aires.

Su primer maestro, y quien se lo presentó entusiasmado hace dos años a Ana Fau, es Christian Usciatti. En ese momento, Facundo tenía 14 años y Christian era su profesor desde los ocho. Ana Fau volvió a la Argentina después de 25 años para aportar a la educación de la música clásica en el país. Por eso convocó una clase abierta para pianistas jóvenes que se llamó "Un día en Rusia". Ese día el profesor Christian Usciatti le dijo: "Tengo un alumno muy talentoso. Por favor, ¿lo podrías escuchar?". Facundo tocó obras difíciles, con una gran prestancia. En la masterclass había gente que tenía el doble de la edad de él. "Cuando se puso al piano me di cuenta de que tiene un don muy especial y una mano izquierda impresionante. Tiene mucho control, mucha musicalidad y mucho virtuosismo. Hubo que corregir cosas: darle más elasticidad a la mano derecha, enseñarle a usar el cuerpo de otro modo para que tenga más potencia de sonido", explicó Fau, quien se graduó en Rusia.

Este chico tiene futuro, pensó Ana Fau. "Sabiendo que venía de un contexto muy difícil por la situación de pobreza de su entorno, yo me dije: hay que buscar la manera de que él siga incentivado y motivado para seguir estudiando piano", contó Fau. Por eso le propuso a Christian que le enviara la información del concurso a Facundo y que se presentara.

Es el primer alumno del EMBA que se va a Rusia. Cuando se enteraron, todos los estudiantes le empezaron a mandar solicitud de amistad en Facebook. Le habla y lo felicita incluso gente que no lo conoce personalmente. "Eso me hace sentir bien, me dan ganas de seguir y dar todo", dice, y aprieta apenas el puño, dándose energía.

Su profesora lo hará audicionar también en el Conservatorio de San Petersburgo, en el Conservatorio de Kiev y en la Academia Central de Niños Prodigios de Moscú. "He tenido experiencias con niños prodigios en los Estados Unidos. En la Argentina es el primero que logra llegar a un nivel tan alto", contó Fau.

Lo escucharán representantes de conservatorios de todo el mundo, agentes de conciertos internacionales, gente de la embajada argentina en Moscú. "Aun en el caso de no volver con un premio, él ya está en el ambiente, ya lo conocen y puede acceder a otras cosas, como una educación en Europa. Para mí lo más importante, lo que le va a cambiar la vida, es estudiar en los mejores conservatorios del mundo", concluyó la concertista Fau.

Su familia sabe que Facundo es muy exigente consigo mismo. "Es perfeccionista", dice su hermano. "Se reta a él mismo", agrega su madre. A la vuelta ya tiene agendado un concierto en el Teatro Municipal de Quilmes. Aún no sabe ruso, pero tiene clara una cosa: si es aceptado en algún conservatorio de Rusia, se irá apenas termine el colegio.

En el concurso tocará Estudio Op. 10 Nº 12 de Chopin, Sonata para piano Nº4 K.282 de Mozart, Estudio Op. 39 Nº 1 de Rachmaninoff y Momento musicales Op. 16 Nº 4 de Rachmaninoff. Todas piezas que pudo estudiar gracias a los pianos que encontró en su camino y que aprovechó como ningún otro.

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