
Vicentico: el antihéroe del rock
Entre la perversa ironía y la honestidad brutal, el cantante dice que Miranda! es más rock que cualquiera y se ríe de las ortodoxas leyes rockeras
1 minuto de lectura'
Vicentico dice que tenía un plan y que lo concretó siguiendo estrictamente un método. "No sé si será por la edad que tengo, pero me di cuenta de que en la organización de cómo hacés las cosas hay algo importante, al menos para mí." ¿La era de la madurez? Sólo un momento. Luego, durante la charla con La Nacion antes de la presentación oficial de su último álbum solista, volverá a tópicos clásicos de su discurso como "la música es para vagos", "ya que estoy en una compañía grande, que me mantengan la vagancia por toda la vida" o "me gusta no hacer nada".
Vicentico es el último antihéroe del rock argentino. Desde su irrupción en la escena de los años 80 al frente de Los Fabulosos Cadillacs se rio de los clichés del rockero medio argentino todas las veces que pudo y veinticinco años después parece no haber perdido las mañas.
El año pasado dijo que estuvo por grabar una canción de Christian Castro y terminó haciendo una versión de un tema de Palito Ortega; dice que Miranda! es más rock que cualquiera, y si bien suele coquetear con el alto perfil mediático, baja el tono estrella de rock con su look "siempre descuidado". El año pasado hasta se animó a unos conciertos en plan "café concert", luego de años de intercalar en sus shows chistes de dudoso gusto y gags irrisorios como el de "hacerse bolita" arriba del escenario.
En una de las canciones de Solo un momento , probablemente el álbum más redondo de su discografía solista y quizás el más vilipendiado por las huestes rockeras ortodoxas, canta eso de "el rey del rock and roll ha terminado su acto, se va a descansar, creo que no volverá jamás..."; pero ahora, sentado en una oficina semivacía de la compañía multinacional que él mismo desea que lo mantenga hasta que envejezca, dice que éste es su disco "más rockero, tiene algo de post punk, como un pop-rock con actitud, por decirlo de alguna manera".
Luego de la exitosa reunión de los Cadillacs, que durante dos años lo entretuvo en una permanente gira multitudinaria, pasado mañana Vicentico volverá a subirse al escenario del estadio Luna Park para lucir su última máscara: Vicentico, el cantante de profesión.
"Estas son canciones hechas para un cantante, para que uno se ponga adelante y las lleve a través de la voz y no del efecto musical. Porque yo no soy instrumentista, soy básicamente un cantante", confiesa, y remata: "El tema es que acá a eso se le dice melódico. Cuando salió el disco, una periodista me dijo que era un álbum melódico y yo le dije que sí, que entendía lo que quería decir, pero que para mí era otra cosa, que no lo llamaría melódico. Porque melódico también puede ser David Bowie. No es que me esté comparando, pero si uno lo escucha puede decir que es un cantante como podría ser un Sandro también. Un cantante, a secas. Acá a eso se le dice melódico. Es como decir que Miranda! es pop. Para mí, Miranda! tiene la suficiente perversión como para no considerarlos un grupo pop, hay una vuelta de tuerca mental y emocional que es rara y eso es más rock que cualquier otra cosa.
-Bueno, pero vos también incluiste en el disco una versión de "Sabor a nada", de Palito.
-Sí, tampoco me puedo hacer el boludo porque yo también juego a dos puntas y me gusta. Es provocar un poco, pero lo que pasa es que después me preocupo si no se ve la perversión de eso. Sería como un melódico con perversión, je.
El Cachorro pop
Vicentico cuenta que comenzó a bocetar su más reciente perversión en el último tramo de la gira reunión de los Cadillacs, ayudado por la experiencia de un ídolo de su adolescencia, Cachorro López, ex bajista de Los Abuelos de la Nada y productor estrella del pop rock latinoamericano. "Con Cachorro armamos un sistema de laburo muy cómodo para los dos: yo a la mañana componía en mi casa y durante la tarde se lo llevaba al estudio."
-¿Componer a la mañana?
-Sí, pero es algo recreativo, digamos. Para mí lo que tiene de bueno el trabajo en este momento, no sé si será por la edad que tengo, es que me di cuenta de que en la organización de cómo hacés las cosas hay algo importante, al menos para mí. Me sirve mucho decir: "Trabajo a la mañana dos horitas o tres", ponele, y a la tarde grabo. Eso me da como un orden, aparte a la mañana es el horario que mis hijos están en el colegio y yo tengo el sótano libre.
-¿Tenías un plan antes de grabar el disco o fuiste al estudio a ver qué encontrabas?
-Sí, tenía una idea, que era hacerlo entre nosotros, con Cachorro y Sebastián (Schon) y nadie más. Quería hacer un disco lo más limpio y simple posible y Cachorro es ideal para eso. Cachorro tiene un talento increíble para el pop y para la canción.
A fines del año pasado, Vicentico armó unos pocos conciertos en un local pequeño, donde experimentó la veta "café concert" que tanto hace reír a su público más fiel como desconcierta al espectador desprevenido: "Estuvieron divertidos, sí. Fueron para poca gente y con tiempo ilimitado para tocar o para hablar. Ahora, en el Luna, será diferente, dudo de que encuentre el espacio dentro mío como para ponerme a decir tonterías. Es más incómodo para todos".
-¿Te gusta cantar en un lugar más chico, como el Samsung Studio?
-Sí, el problema es que faltan lugares medianos. Si hubiera uno, tocaría todos los días, los lunes, los martes, a eso de las siete y media de la tarde, como se hace en cualquier lado, en Europa, en los Estados Unidos e incluso en México.
-¿Por qué creés que no existen esos lugares para el rock hoy día?
-Creo que hay una falta de decisión. No es una queja, pero cuando nosotros empezamos había lugares donde ir a hacer quilombo, donde poder crecer como bandas, adquirir experiencia de tocar para veinte personas o para cien, pero tocar. Las bandas no sólo funcionan inventando música, sacando discos y tocándolos. Las bandas también funcionan de vivir, de tener muchos shows y aprender a estar arriba del escenario y bancársela. A lo mejor estoy hablando como un viejo que no sale, que por otro lado es la verdad.
Discoteca Cadillac
Nueva ola - SRF
Flavio grabó su nuevo álbum junto a su hijo Astor "Mini Moon" Cianciarulo, de 13 años, en batería.
El Siempreterno
Grabado por Rotman, Mimi, Ariel
Minimal, Fernando Ricciardi y "El Ruso". "Un viaje hacia la desgracia del ser humano", dice Rotman.
Días de sol
La pareja Rotman-Mimi editó el año pasado un nuevo álbum de su grupo. Ahora sacaron una versión dub.
Tributo a los Cadillacs 2
La secuela del álbum homenaje a LFC con Catupecu Machu, Los Tres, Carlinhos Brown, Estelares y Damas Gratis, entre otros.



