Quién es Dema, el compadrito rockero del tango

Un cantor bien alejado de la típica estampa del género
Un cantor bien alejado de la típica estampa del género Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Néspolo
El cantor y letrista, que tocará con la Orquesta Petitera el próximo sábado en el CAFF, es uno de los poetas malditos y lunfardos de la nueva generación, que busca otra épica
Gabriel Plaza
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19 de diciembre de 2018  

Dema no suele dar notas: su vida, dice, no tiene demasiados misterios. Es un hombre común con una vida común que dos o tres veces al año se sube al escenario del CAFF con su Orquesta Petitera como si estuviera en un asado con amigos. La habilidad para narrar historias tangueras de dos minutos y el sonido primitivo y rocanrolero de las guitarras, junto al magnetismo de su personaje, lo transformaron en una revelación dentro del panorama del indie tanguero.

"La Petitera es un caso particular dentro de la escena. Nosotros tenemos nuestros límites y nuestros límites marcaron nuestro estilo. La raíz es popular. Jugamos con el doble sentido y la parodia. Somos realistas. Es lo que nos sale", explica el cantor de este trío que completan El Tío y el Maestro en las guitarras, con los que tocará el sábado 22 en el CAFF, Sánchez de Bustamante 772.

Si uno mira bien ese rostro y escucha sus canciones de jerga atorrante, detrás de la vida sin misterios de Sebastián De Mattei se acumulan noches de tango y rock. "La Petitera está basada en hechos reales", dispara el cofundador de esta agrupación que se inscribió como una pieza clave para entender la música porteña del siglo XXI. "La orquesta nació en crisis. Era 2001. No conocíamos el circuito. Nosotros tocábamos en bandas de rock y después salíamos a tocar tangos. Éramos la resaca del rock", recuerda.

Dema, que empezó a escribir a los 28 o 29 años -no lo recuerda bien- lleva unos setenta temas compuestos, entre tangos, valses y milongas, con los que definió un estilo que se alinea con las aguafuertes porteñas de Roberto Arlt, donde explora márgenes y criaturas nocturnas de la ciudad. " Otra vez me voy para el boliche/a parlotear con toda la monada/fulbo, timba y mujeres/hasta que se haga de madrugada/otra vez con la mirada fija/otra vez quedé manija", canta Dema en "Quedé manija", uno de los primeros clásicos, que grabó en el álbum debut de La Petitera, cuando aparecieron como una revelación del circuito.

En un género urbano como el trap, Dema sería el escritor más realista de todos. En el tango Dema es un autor fundamental de la generación de 2000 junto a una trilogía de letristas malditos y porteños como Daniel Melingo, Peche Estévez (Buenos Aires Negro) y el "Gordo" Alorsa (La Guardia Hereje).

"No sé cómo fue que empecé a escribir tango. Quizá de un tirón o fue un desgarro. Cuando el tango te empieza a susurrar cosas al oído. Por ahí de más chico no lo escuchás, pero cuando le prestaste atención agarrate porque ya va por ese lado tu vida. Uno lo tiene adentro. Si naciste acá, el tango siempre está", dice Dema, mientras prende un cigarrillo y un pequeño rocío empieza a caer en la mesa de bar.

Grabó cuatro discos -tres con La Petitera y uno en dúo con El Maestro- en los que tensa esa cuerda entre el lunfardismo y el decir atorrante, caminando por esa frontera donde comulgan Jimie Hendrix, Deep Purple, Carlos Gardel y Virgilio Expósito. "Yo arranqué escuchando tangos con el Polaco Goyeneche, que era lo más rockero que había. ¿Que me hablás de Tom Waitts si está el Polaco Goyeneche? Lo mismo me pasó con Rubén Juárez. Lo vi en vivo y era la aplanadora del tango. Fue como ver a Deep Purple. Me desnucó. Llevé a unos amigos y no la podían creer. Yo puedo decir que vi a Deep Purple en el Café Homero", confiesa.

Dema se ríe de su propia ocurrencia. Fuma. Hace un decálogo del amor por el barrio -los amigos, el vermouth y el asado- y repite que el tango será popular o no será nada, como si fuera una máxima de vida. También le gusta insertar en sus comentarios referencias a Yupanqui, Spinetta, Fito Páez, Charly García y Facundo Cabral: "No todo está perdido. Yo vengo a ofrecer un tango. No aspiro a más que eso"; "si no canto lo que siento me voy a morir por dentro"; "vuele bajo porque abajo está la verdad", "como decía Yupanqui, lo que le pasa al otro también me pasa a mí", desgrana.

Dema es un compadrito rockero. En sus letras hace guiños a los últimos guapos de Mataderos y cita frases rockeras de Los Redondos para lograr la complicidad de nuevas generaciones. "Nosotros venimos del palo del rock y tenemos esa influencia. Los jóvenes ven el tango como algo viejo y antiguo, entonces una cosa que nos propusimos es que se puede disfrutar de las dos cosas. Vos escuchás a los grandes rockeros de acá y son muy tangueros. Nosotros tratamos de hacer explícita esa relación entre el rock y el tango", agrega.

Su nuevo disco, que está grabando con La Orquesta Petitera, se llamará Llegaron los monos en otra cita a la banda Sumo. La producción artística correrá por cuenta de Maxi Córtez, uno de los guitarristas de los 34 Puñaladas. "Alejandro Guyot, cantor y letrista de 34 Puñaladas, fue uno de los primeros que nos escuchó en un antro rockero de la calle Giribone y nos hizo curtir la escena.Tuvimos la suerte de conocer a grandes compositores y músicos de esta movida con los que aprendimos mucho. Cada uno tiene su visión y modalidad, pero estamos todos en el mismo barco. Es una generación que está haciendo el tango que quedará en la nube. Será nuestro pequeño aporte. Cuando no estemos, el tango va a seguir sonando ahí", concluye.

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