
Detrás de escena de un disco bailable
Con La vaca atada, La Portuaria retoma su lado más festivo; lo muestra hoy en La Trastienda
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Después de Río , un disco acústico "con una puesta en escena de cámara", tal como recuerda Diego Frenkel, para La Portuaria llegó la hora de volver a bailar. Para ello produjeron once nuevas canciones, en su mayoría hits potenciales, de esos que rápidamente se adhieren a los oídos y los cuerpos.
"Prefiero ser el alfeñique que entretiene a la monada", canta Frenkel en el tema que da nombre al disco, y deja una pista clara de la intención del grupo que nació hace más de 20 años, tuvo cambios en su formación, un prolongado parate, pero que de ninguna manera siente hoy que tiene La vaca atada .
"Siempre tocamos en festivales, en plazas y estadios del interior para mucha gente y hay una lista de temas que suele protagonizar un momento catártico y muy bailable. En general coincide con «Selva», «El bar de la calle Rodney», «Devorador de corazones», y siempre nos entusiasmó mucho esa parte del show que es lo que nos volvió populares en los años 90. Queríamos tener más temas de ese estilo para incorporar a los conciertos."
Antes del álbum acústico la banda atesoraba dos proyectos, el del disco que salió en estos días y que tendrá esta noche su primera presentación en La Trastienda y Río , el que finalmente mostraron en primer término. Aquel CD tuvo su correlato en directo con la banda "desenchufada", los músicos sentados y el público concentrado. Pero esa etapa llegó a su fin. "Teníamos una premisa muy clara para el nuevo disco -comenta Frenkel-, que la gente apriete play y que enseguida se le empiece a mover el cuerpo."
Con esa premisa, el trío que motoriza al quinteto, es decir, Frenkel, Sebastián Schachtel y Colo Belmonte, se empezó a juntar en su sala de ensayo sin canciones, sólo con algunos sonidos sobrevolando sus cabezas. "Y nos íbamos muy contentos de la sala -señala Schachtel-. Al principio salíamos sólo con bocetos, pero sabíamos que contenían en sí mismos una personalidad."
Los tres coinciden en que la improvisación fue una de las claves para que surgieran las nuevas canciones. "Incluso Diego iba generando letras ahí en la sala, sobre la música", comenta Belmonte. Para esa banda portuaria a la que le llega el eco de sonidos lejanos y que los reproduce con distorsión, probar con nuevos ritmos es cosa de todos los días. O todos los discos. "Nos dejamos llevar por los temas -dice Frenkel-. «Chiquitita pegó», por ejemplo, nació de unos acordes de teclado que Sebastián venía tocando y enseguida el Colo probó con el reggaeton para la batería. Siempre tuvimos la intención de capturar ritmos populares, especialmente afro y bailables, reciclarlos y resignificarlos con nuestro lenguaje. Nosotros decimos que con ese tema generamos el funketon."
Luego del caos creativo devino el momento del orden, de encauzar los temas para su horneada definitiva. "Y logramos que no se perdiera esa frescura inicial -acota Belmonte-. La espontaneidad se mantuvo en todo el proceso."
En La vaca atada prima la sensación de que la banda está tocando en vivo. Pero no es así. "Hubo un gran laburo de producción -sigue Frenkel-. En el estudio mantuvimos el calor que hubo en la sala y no metimos mucha mano en la edición. Fernando Taverna, el técnico de grabación, todo el tiempo tuvo como premisa que la banda sonara como en sus shows. ¿Viste cuando escuchás a Zeppelin? Se nota que es la banda tocando, no hay muchas vueltas."
Un disco con un repertorio que la gente pudiera cantar, ésa fue la idea sobre la cual se construyó el nuevo trabajo. "Por eso la mayoría de las canciones son radiables -afirma el cantante-. Queremos que se incorporen al cancionero popular de la banda."
Están entusiasmados los portuarios. Contentos con el nuevo chiche, ahora sólo quieren salir a tocar y hacer bailar a su gente.
Para agendar
La Portuaria. La banda realizará la primera presentación de su nuevo álbum, La vaca atada.
La Trastienda, Balcarce 460. Hoy, a las 21. Entradas desde 20 pesos.
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