
Divididos, entre el folklore y el rocanrol
El power trío convocó a varios artistas de la música nativa como invitados especiales de su set eléctrico
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COSQUIN.- Ya pasó el temblor. Ya pasó por esta ciudad el grupo Divididos con sus canciones ("Voodoo Chile" con un recordatorio de su autor, un furibundo "El 38", "Paraguay", "Ala delta" y unas cuantas más). Ya pasó el gentío caminando por la avenida principal, San Martín abajo, cansada, sin hacer demasiado ruido, como si recién hubiera salido de un recital de rock. Bueno, el de la madrugada de ayer fue un recital de rock, con la particularidad de haberse desarrollado en el marco de un festival de folklore.
Por un lado, esto fue lo que provocó tanta expectativa. Por otro, hasta un rato antes del show se sintió la incertidumbre: ¿se llenaría de público la plaza Próspero Molina?
Pero luego de tres noches en este escenario dedicado a la música nativa, quizá no sea tan importante que un grupo famoso de rock no pueda agotar las localidades. Mejor sería pensar qué pasa con esos conjuntos o solistas famosos del folklore que ya no son capaces de llenar el predio festivalero.
Aun así, veamos cuánta responsabilidad artística y de la otra le tocó a Divididos. ¿Fue negativa su participación? ¿Fue una buena experiencia? Para las dos preguntas la respuesta es sí, y no hay contradicciones en esto. Si la finalidad era llenar la plaza con un público joven no necesariamente apasionado por el folklore, ver no más de un 70 por ciento de las butacas ocupadas fue el dato para un balance que da negativo. En un caso así hay que ponerse a rezarle con urgencia a (San) Chaqueño Palavecino para que la plaza se llene de una vez por todas. Visto desde el resultado artístico, ha sido una muy buena experiencia para el festival la presencia de esta banda, acompañada por varios folkloristas.
El trío (o especialmente sus líderes: el guitarrista Ricardo Mollo y el bajista Diego Arnedo) no hizo más que retocar con inteligencia algunas versiones de canciones que grabó en distintos discos. Se dijeron muchas cosas en la previa de este esperado show: que Divididos haría un set acústico, que estaba preparando un homenaje a Yupanqui. A menos que este cronista no haya podido descubrir mensajes de tributo ocultos en el repertorio ("Andá a lavártelos", "Nene de antes", "El fantasio", "Clavador de querubín" y "Niño hereje"), no hubo tal homenaje. Divididos ya lo hizo hace rato muy bien y a su manera, cuando grabó piezas como "Vientito del Tucumán" y aquella impresionante versión de "El arriero" que dio mucho de qué hablar. Y quizás ése haya sido uno de los motivos por los cuales fue convocado para tocar en la plaza Próspero Molina. Por supuesto, no faltaron estas piezas de Yupanqui.
En la primera media docena de temas, que arrancó pasadas las tres y media de la mañana y fue televisada, contó con invitados y momentos emotivos para el folklore. Porque mientras los fans del grupo coreaban cantitos a favor de Luca Prodan y en contra de Cerati -es sorprendente el anacronismo que transpiran algunas tribus rockeras-, Mollo, Arnedo y el baterista Catriel Ciavarella interpretaban el bellísimo "Guanuqueando", en compañía de algunos músicos que tocaban con el fallecido Ricardo Vilca.
También tuvieron tiempo para compartir con Rubén Patagonia los concretos reclamos de este cantor del sur argentino, aunque no encontraron la mejor versión. En cambio, junto con los santiagueños Peteco, violín, y Demi Carabajal, bombo; Arnedo, guitarra, y Mollo, voz, supieron encaminar versiones de "Ortega y Gasés", "Anda lavártelos" y "¿Qué ves?". Y había que oír cómo Peteco encontraba los espacios para meter su violín entre la arrolladora distorsión de la guitarra de Mollo y crear, aunque cueste creerlo con tanto volumen, una sutil polimetría rítmica con las acentuaciones del arco.
A medida que el recital avanzaba, los seguidores de la banda se iban acercando al escenario para saltar con temas como "Cielito lindo" y "Ala delta" y el público más habitual y familiar de esta plaza se retiraba a sus hogares o en busca de alguna peña. Se perdieron al trío con los ponchos que les regaló la Comisión de Folklore.
Para Divididos, "Mañana en el Abasto" (con Fortunato Ramos en el proscenio, que giraba mientras tocaba un erke) fue el cierre de una muy buena experiencia de encuentro. Para el festival, también; aunque haya quienes piensen que los más importantes resultados sean los medidos por la recaudación de boletería.
Rock de la plaza
- 1986. De la mano de Mercedes Sosa, por primera vez un músico proveniente de la escena rockera como León Gieco se presentó en el festival folklórico. Juntos, interpretaron "Sólo le pido a Dios". Luego Gieco volvería a cantar en Cosquín en más de una oportunidad.
- 1997. "Rezo por vos", con Charly García, en piano, y Mercedes Sosa, en voz, fue el primer tema de un set conjunto, que cerró aquella edición de Cosquín. La presencia de García había generado polémicas de todo tipo.
- 1998. Invitada por Ariel Ramírez, Patricia Sosa, ex cantante de la banda de rock La Torre, subió al escenario Atahualpa Yupanqui para entonar "Mujeres argentinas" y "Cantata sudamericana".





