
Don Letts, el hombre que le puso imagen al punk rock
El británico de origen jamaiquino que registró el estallido de los Sex Pistols presentará un nuevo documental
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El punk rock, con su precepto fundamental del "hazlo tú mismo" y la idea de que cualquiera puede tocar, empujó a infinidad de chicos a colgarse una guitarra eléctrica y formar su propia banda. Don Letts, en cambio, vio a los Sex Pistols y salió a la calle con una cámara Super 8. Londinense, hijo de inmigrantes jamaiquinos, la revolución punk de 1977 lo encontró como proto cineasta y DJ de The Roxy, donde tocaban muchos de sus protagonistas más ruidosos. Y así como The Clash y The Damned editaron sus primeros discos a pocos meses de debutar, Letts completó ahí nomás, en caliente, su primer film, The Punk Rock Movie.
Cuatro décadas más tarde, es uno de los invitados internacionales a esta edición del Bafici, donde presentará su último documental, Two Sevens Clash (Dread Meets Punk Rockers, junto con otros títulos de una filmografía rica en documentales musicales y alguna ficción (como Dancehall Queen, rodada en Jamaica).
Contra el otro gran precepto punk del "no hay futuro", hoy Letts sigue siendo cineasta, con mucho dicho y por decir sobre las subculturas juveniles británicas (y globalizadas), particularmente punks, skinheads y rude boys, a los que ha enfocado siempre de cerca. También continúa como DJ, como lo fue su padre y como ahora lo hace su hijo, como cuando pinchaba reggae y dub en el Roxy y adoctrinaba a jóvenes blancos en camperas de cuero. Como cuando, este miércoles, musicalice en un boliche de Palermo una fiesta paralela al Bafici.
"Esta nueva película es muy personal. Es un trabajo de archivo basado en el primer material que filmé hace 40 años, cuando apenas soñaba con ser cineasta -adelanta Letts-. El 80 por ciento de ese material no fue visto antes por nadie en el planeta. Y la Argentina tendrá la exclusiva porque en Inglaterra se estrenará unos días después, por el canal Sky Arts. En los últimos años hubo muchos documentales sobre punk y se habló bastante de la influencia del reggae en esa escena a fines de los setenta. Pero poco se dijo sobre lo que pasaba con el reggae en Inglaterra en ese momento. Yo filmé a los primeros punks, pero también a las bandas de reggae que me inspiraban".
-¿Cómo empezaste a filmar?
-Jamás estudié cine. Yo era una rareza total, imaginate: ¡un chico negro con dreadlocks y una cámara filmando conciertos de punk rock! La cámara me la había regalado Caroline Baker, que era editora de moda en Vogue. Ella sabía de mis deseos de expresarme visualmente y fue muy generosa. Pero del film me tenía que hacer cargo yo. Revelar tres minutos de película costaba 20 libras, muchísimo dinero. Así que ese fue mi principal entrenamiento: ¡estaba obligado a hacerlo bien! No podía perder tiempo ni plata.
-La película incluye imágenes de un viaje a Jamaica con John Lydon, de los Sex Pistols, y el magnate Richard Branson. ¿Cómo terminaste en esa situación?
-Cuando los Pistols se separaron, John buscaba escaparse de Londres. Branson tenía la discográfica Virgin y quería lanzar un sello de reggae. Así que decidieron irse juntos a Jamaica y me llevaron a mí. Lo gracioso es que me veían como el rasta punk, el DJ referente del reggae, pero... ¡era la primera vez que pisaba la isla! Y ahí estaba, a los 20 años, en un hotel cinco estrellas de Kingston con este millonario. Rápidamente se corrió la voz de que Branson buscaba músicos de reggae y comenzaron a desfilar por el hotel los más importantes de la escena. Todos, menos Bob Marley, Peter Tosh y Burning Spear, pasaron por ahí. Estuve tres semanas charlando junto a la piscina con mis héroes musicales, a los que conocía por vinilos: Lee Perry, The Congos, I-Roy, Big Youth, Gladiators... No lo podía creer, fue la experiencia más impresionante que me ha tocado. Y, por suerte, tenía mi cámara.
-¿Cuáles fueron tus influencias cinéfilas?
-Nicolas Roeg, Brian De Palma, Fellini... Podría seguir horas. Pero lo que realmente me hizo querer dedicarme a esto fue The Harder They Come (drama musical protagonizada por Jimmy Cliff, en 1972). Fuimos a verla al cine con mis amigos negros de Brixton y nos volvimos locos. Recordemos el contexto: soy de la primera generación de negros británicos. Hoy suena fácil, pero entonces era un concepto muy confuso, un extraño experimento social para el que no había precedentes ni manuales. ¿Dónde encajábamos? Mirábamos hacia Estados Unidos, pero no éramos norteamericanos. Mirábamos hacia Jamaica, pero tampoco éramos totalmente jamaiquinos. Teníamos una banda de sonido, eso sí: el reggae. Pero nos faltaba el contrapunto visual. De Jamaica sólo teníamos esas postales turísticas de la colonia: un tipo con sombrero de paja arriba de un burrito en la playa, una pareja bailando. Hasta que pasaron dos cosas: Bob Marley y The Harder They Come. Los negros en Estados Unidos podían verse reflejados en el cine de blaxploitation. Pero nosotros no teníamos nada y, de pronto, al fin, nos sentimos empoderados.
-Volviendo al punk, quería pre...
-¿Sabés qué? Tengo un problema con eso. "¿Volver al punk?" El punk no es algo del pasado, sigue vivo. Tiene una tradición, por supuesto, pero no está muerto, todavía es una referencia fuerte para los chicos. La nostalgia no es buena, de hecho me molesta un poco. La única razón para mirar el pasado es saber hacia dónde ir en el futuro.
-¡Pero estás presentando un documental con material de hace cuarenta años!
-Cierto, pero en cuatro décadas sólo había vuelto a ver algunas de esas imágenes, nunca en profundidad. Por suerte, siempre estuve ocupado mirado hacia adelante. Se habla tanto en este país de los cuarenta años del "punk 77" y el año pasado eran los cuarenta años del "punk 76". Así que pensé "mejor encaro este documental ahora porque el año que viene quizás ya no le importe nada a nadie".
-El hijo de Malcolm McLaren (manager de los Sex Pistols) quemó públicamente una colección de memorabilia punk, valuada en millones de dólares, como protesta contra esa nostalgia...
-Sí, me enteré. Creo que el mensaje era interesante, pero no le salió del todo bien. Yo hubiera donado ese dinero a alguna fundación.
-¿Por qué la música de Jamaica es tan popular en el mundo? ¿Cómo es que hay bandas de ska en Japón y DJ de dub en Australia?
-Suelo preguntarme cómo fue que la cultura jamaiquina colonizó el mundo. Lo más cercano a una respuesta que tengo es que tiene que ver con el bajo. El bajo en la música tiene la capacidad de conectar a las almas gemelas y es, para mí, el sonido que mejor define al planeta. El bajo del reggae es el mayor legado de Jamaica al mundo.
El ciclo (subtítulo)
Don Letts llega al Bafici de la mano del British Council para participar de un segmento especial dedicado a los 40 años del punk británico. La selección de películas incluye el estreno de Two Sevens Clash, además de su celebrado film sobre The Clash Westway to the Word y el extenso documental Punk: Attitude. Letts presentará sus películas y dialogará con el público en varias funciones.
Algunos films del programa ya se vieron en Buenos Aires, incluso por cable, como Sid & Nancy (de Alex Cox) y The Filth and The Fury (de Julien Temple). Otros, son auténticas rarezas, como Shellshock Rock, sobre el movimiento punk irlandés, y I Need a Dodge, documental centrado en la figura de Joe Strummer.

