
Dos grandes de la bossa nova y el tango
Dori Caymmi y Horacio Molina tocan hoy en la Usina del Arte
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"Somos como dos almas gemelas", dice de entrada Horacio Molina para poner en contexto su encuentro con Dori Caymmi, uno de los genios musicales del Brasil. "Somos dos viejos quejosos", asumirá con humor su compatriota carioca. Las conexiones entre estos dos artistas referenciales de la bossa nova y el tango son muchas. Su bajo perfil constrasta con la dimensión de sus trabajos. Dori, además de ser la prolongación directa del maestro bahiano Dorival Caymmi, participó como arreglador en discos fundantes y revolucionarios para la música del Brasil como el álbum debut de Gilberto Gil, Domingo de Caetano Veloso y Gal Costa y Matita Perê de Tom Jobim. "Aprendí bossa nova mirando cómo tocaba en su casa João Gilberto cuando no era conocido. De chico conocí a los grandes artistas del Brasil que pasaban por casa, como Jobim, Ary Barroso, Elizete Cardoso. De todas esas influencias se formó mi columna vertebral", dice el guitarrista, arreglador, cantante y compositor de obras claves como "Saveiros".
Molina, por su parte, es por su sobriedad, fraseo y elegancia interpretativa uno de los cantores más exquisitos del tango y fue preferido de artistas como Mercedes Sosa, Astor Piazzolla, Horacio Salgán, Vinicius de Moraes y Chico Buarque, con los que compartió escenarios. "Tuve la suerte de estar rodeado en un ámbito familiar donde se escuchaba muy buena música y eso me marcó el oído. Mamé eso", apunta el cantor porteño.
Se conocieron un verano de 1969 en Punta del Este. Caymmi se presentaba con un espectáculo junto a Vinicius de Moraes y María Creuza. Fue un flechazo musical. A partir de allí compartieron la explosión cultural que generó La Fusa en Buenos Aires, Mar del Plata y Punta del Este."Lo mejor del show era él, indudablemente. En el camarín hicimos una increíble amistad musical, que sigue hasta ahora", revela Molina, casi con cierto aire reverencial.
El encuentro musical de hoy a las 21.30 en La Usina del Arte, como parte del evento Milla Cultural del Sur (el remanente de entradas gratuitas se podrá retirar antes del show), promete ser otro concierto para la leyenda, como en esas épocas de gloria en La Fusa, con rachas muy buenas y rachas malas. "Recuerdo que fuimos a tocar en 1971 a Punta del Este en la época de los Tupamaros, que era un año complicado porque hubo una amenaza hacia los turistas argentinos. Nosotros fuimos igual. Compartíamos la noche con Antonio Gasalla y Nana Caymmi y nos fue increíble. Cuando volvimos a Buenos Aires nos presentamos en La Fusa y fue un fracaso. Eso sí, venían a vernos Mercedes Sosa y Piazzolla", reconoce Molina.
Los dos se sienten como dos viejos lobos de mar que han resistido al tiempo y a las modas musicales con un clasicismo incomparable en sus géneros de cuna. "El siguió una línea, como yo. A mí me pasó con Dori algo único, que es encontrar en otro músico alguien que tiene la misma frecuencia de cómo sentir a Ravel, al tango, a Troilo y a la bossa nova".
"Nosotros no traicionamos lo que somos -argumenta Caymmi-. No creo que la gran masa sea el objetivo, a mí me gusta cantar para menos personas. Es una experiencia más linda estar cara a cara con la gente".





