
"Eco", lo nuevo de Jorge Drexler
El cantautor uruguayo retoma aquí sus melodías simples y sus letras ingeniosas
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Excepto el primer álbum, de 1992, y bandas de sonido de películas que compuso durante el último lustro, los discos de Jorge Drexler están titulados con una sola palabra.
Publicó "Radar", dos años después del debut discográfico, luego "Vaivén", y tiempo después "Llueve", "Frontera" y "Sea". Ahora llega el turno de "Eco" que tiene en común con los anteriores -además de la voz de este cantautor uruguayo, obviamente, y los títulos de una palabra- formas de canción que funcionan de base para que en cada nuevo disco haya algo nuevo, algo más.
Se podría decir que, hasta el momento, no hay excepción para esta regla. Drexler siempre da un poco más en esos breves repertorios que podrían ser divididos en las dos caras de los viejos LP, con cinco o seis temas por lado.
Es cierto que su discografía tiene puntos que sugieren avances más notables. Este quizá sea el caso de "Frontera", una placa en la que trabajó sobre la idea de los límites geográficos, la identidad y resaltó perfiles musicales diferentes de su composición.
En el siguente, "Sea", profundizó el el trabajo con la electrónica. No sorprendió ni llamó tanto la atención como con la placa anterior, pero colgó en los oídos de muchos que hasta entonces no lo conocía temas como "Me haces bien" (claro, el de la publicidad donde se armaban sopas de letras). "Eco" parece la suma de experiencias anteriores, procesadas una vez que pasaron por un fino tamiz. Es decir: privilegia la canción; como es su costumbre, no esquiva la influencia del folklore latinoamericano; deja, track de por medio, algún estribillo pegadizo, y, sobretodo, profundiza su sociedad con Carlos Casacuberta y Juan Campodónico, los dos ex integrantes del grupo Peyote Asesino que producen sus discos y le extendieron un puente hacia los sonidos de la música electrónica y las bases de programación.
Influencia
Drexler viaja con ingenio a través de la música y de sus letras, que a veces ofrecen narraciones, descripciones y reflexiones de manera progresiva. La "Princesa bacana" del disco "Frontera" quizás hoy sea la chica de "Don de fluir". Tal vez la doncella del plato de cerezas y fin de semana se haya convertido en la bailarina de pelo suelto, sandalias y "vestidito violeta". O los patterns rítmicos por donde transcurrían las cuentas de "La edad del cielo" hoy sirvan para pensar en lo simple y en lo necesario que se encadena en "Guitarra y vos", al mejor estilo Leo Maslíah: "Hay manos capaces de fabricar herramientas con las que se hacen máquinas para hacer ordenadores que a su vez diseñan máquinas que hacen herramientas para que las use la mano (...) Hay tantas cosas, yo sólo preciso dos: mi guitarra y vos".
Drexler cierra historias con moralejas y saca conclusiones como las de la magnífica "Polvo de estrellas", conducido por las ideas de Ernesto Cardenal ("No dejaremos huella, sólo polvo de estrellas", entona).
Tampoco disimula la canción romántica o la actitud de un enamorado que se expresa en"Deseo" y "Fusión". Se atreve con algunos piropos. "Donde tu estás yo tengo el Norte, y no hay nada como tu amor/ como medio de transporte", dice en otra de las canciones, entre una multiplicidad de influencias musicales donde se subraya un nítido uruguayismo.
Este cantautor tiene por costumbre grabar su discos en Montevideo, cuando podría hacerlo en Madrid, donde vive desde hace casi una década y tiene al alcance las mismas condiciones técnicas. Pero el ser uruguayo que se estimula desde leves toques de murga o candombe está presente en muchos temas. A veces pueden escucharse en detalles mínimos como la acentuación de una línea de bajos. Por eso no es casual que el músico vuelva al pago cada vez que tiene que registrar un CD.
Para los oídos argentinos serán evidentes esos acercamientos a formas como la zamba, que se escucharon en álbumes anteriores, o hacia otros estilos folklóricos. Aquí, las estrofas de la "Milonga del moro judío" salen por décimas con sorprendente naturalidad sobre la programación, una guitarra española y un bandoneón que se cuela con discreción.
Y si hasta aquí su viaje musical no es suficientemente extenso y variado, habrá un toque tanguero para agregar. "Se va, se va, se fue" pasa la nostalgia tanguera por el filtro de la electrónica y atenúa la "tristeza". Se ve que le quedaron ganas de experimentar en ese terreno después de su breve colaboración para el disco de Bajofondo Tangoclub, encabezado por Gustavo Santaolalla y Juan Campodónico.
Aunque con menos fluidez que las demás piezas, la canción no opaca al resto de este material que reafirma un estilo contruido a lo largo de una discografía de siete placas. No se notan borroneos ni reescrituras sobre las hojas pentagramadas de discos anteriores. Aunque, sin duda, la resma en blanco que se utilizó para "Eco" es del mismo papel y la misma marca: Jorge Drexler.




