El adiós a Eduardo Alquinta
Anteayer, a los 57 años, falleció el líder del grupo Los Jaivas
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Con la muerte de Eduardo "Gato" Alquinta desaparece el espíritu adolescente de Los Jaivas. El líder y cantante de la legendaria banda chilena que estaba por festejar su cuarenta aniversario, falleció anteayer de un paro cardíaco, a los 57 años, mientras se bañaba en las aguas del balneario La Herradura, en la región de Coquimbo, a 470 kilómetros al norte de la capital chilena, según determinó la autopsia realizada por el Servicio Médico Legal de La Serena.
El músico estaba pasando sus vacaciones junto a su familia en una casa cerca de la costa. "Lo bueno es que murió rápidamente y no sufrió ningún dolor, ni siquiera se alcanzó a dar cuenta de lo que le estaba pasando", declaró Mario Mutis, el otro fundador del grupo Los Jaivas.
El cuerpo de Eduardo Alquinta será trasladado vía aérea a Santiago, para ser velado a partir de hoy en la vieja estación Mapocho, ahora reciclada como centro cultural. Se espera que participen los integrantes de Los Jaivas que están en Francia. Extraoficialmente, tras la noticia que golpeó duramente en sus compañeros Javiera Parra y Mario Mutis (ambos se encontraban en el país), Fernando Flores y Eduardo y Claudio Parra (que estaban en Europa), el episodio marcaría el final de la agrupación de Viña del Mar: el 15 de abril de 1988, la banda había sufrido otra baja, la del baterista y miembro original Gabriel Parra, fallecido en un accidente automovilístico.
Por estos días las canciones de Los Jaivas, escritas en su mayoría por Alquinto, inundaron las radios chilenas. El grupo trasandino marcó época dentro de la cultura rock trasandina. La banda nacida en el año 69 fundó los orígenes del rock chileno, incorporando una original fusión del rock y los ritmos folklóricos, dotándolo de una identidad local, sintetizadores, guitarras eléctricas y ritmos regionales que contribuyeron a la evolución del rock del otro lado de la cordillera y parte de América latina.
Cuenta la leyenda que "Todos juntos", uno de los temas más cantados que dio la vuelta al mundo y fue la piedra fundamental del sonido del grupo se gestó a partir de un viaje iniciático del Gato Alquinta por Ecuador, Perú y Colombia. A su regreso con la melena más larga, una fuerte conciencia social, después de haber probado la marihuana, cansado de la sociedad de consumo, el músico decidió castellanizar el nombre de Hig Bass, la banda con la que tocaba covers en las boites de Valparaíso para pasar a llamarse Los Jaivas y fundar ese nuevo sonido de huaynos con guitarras a lo Jimi Hendrix.
Una frondosa colección de discos venerados en secreto -"Todos juntos" (1972) o "Alturas de Machu-Pichu" (1981)- también de este lado de la cordillera tras el autoexilio de Los Jaivas en la Argentina por el golpe de Estado de Pinochet, permitió hilar el desarrollo histórico de una agrupación que se animó a experimentar en el seno de una sociedad tradicional y fue un grito de rebeldía, tanto desde sus canciones como en su actitud.
La frase preferida de Alquinta era: "El que sea valiente que me siga". Fue así que sus canciones llevaron a la banda a otro terreno musical, antes inexplorado en su país. Su exilio europeo a mediados del 77 impulsó al grupo por otros horizontes y la posibilidad de llevar su sonido a prestigiosos escenarios como el Olympia de París, el Carnegie Hall de Nueva York, la Opera de Francfort (gracias a su acercamiento sinfónico), la Plaza San Marco de Venecia o el Royal Festival Hall de Londres.
El recital más recordado del grupo en su última época lo habían realizado el año pasado en la Quinta Vergara, junto a Fito Páez. El grupo planeaba festejar en el mismo escenario sus 40 años. La muerte apuró el final. Como señaló su amigo Mario Mutis: "Creo que quería armar un nuevo grupo musical. Ya está con Gabriel (Parra) ensayando".




