El blues secreto de Adrián Otero: su verdadera edad, la masonería y el largo recorrido de Memphis La Blusera
El periodista Guillermo Blanco Alvarado publica la primera biografía dedicada a la banda que supo llevar el género al castellano con acento porteño
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Entre finales de los años 80 y la década del 90, Memphis La Blusera marcó a fuego el blues porteño y se ganó un lugar entre las bandas más convocantes de la época. Supo ser calle, escenario y multitud. Ese recorrido, junto con los enigmas que rodearon la vida de su carismático líder, Adrián Otero, se reconstruyen en la primera biografía dedicada al grupo, un libro del periodista Guillermo Blanco Alvarado.
Uno de los misterios que atraviesan la figura del cantante, fallecido en 2012 en un accidente automovilístico, remite a un secreto que pocos conocían: Otero decía tener menos edad que la que figuraba en su DNI. En la nueva publicación, Lo único importante: la fantástica historia de Memphis La Blusera, el autor confirma que el músico nacido el 31 de julio de 1951 tenía 60 años al morir, y no 53, como él decía y así se lo señalaba.
“Su coquetería iba acompañada con una imagen que no reflejaba lo que indicaba el documento. Ninguna de sus parejas, ni siquiera su esposa, supo su edad real por mucho tiempo. Adrián era un personaje construido para su público, y la mayoría de los que lo sabían lo aceptaban, sin enojos ni reproches, por la picardía”, aclara Alvarado, quien suma al libro una foto de pasaporte del artista.

La vida del cantante se llenó de historias que se volvieron leyendas, desde el origen de su renguera (su hermano Juanito menciona que fue atropellado por un conductor ebrio, mientras que el protagonista afirmaba haber chocado al usar el auto de su padre sin permiso), hasta viajes, estudios, un supuesto matrimonio en Francia y la verdad detrás del accidente en el que perdió la vida.
Otero encontró además, ya entrados los 2000, un refugio inesperado en la masonería. Tras dejar Memphis y comenzar su etapa solista, ingresó a la logia “Renovación Universal, cuyo maestro era Jorge Daurat”, e hizo aportaciones desde la música. “En nuestro ambiente, Adrián fue un miembro destacado. Realizó su trabajo masónico en blues, que consistía en escribir algo sobre un tema relacionado con la masonería, y él lo hizo en formato de blues. Fue muy comentado en ese momento”, recuerda en el libro Jorge Gini, su nexo con la organización. “Estaba muy entusiasmado con las enseñanzas que recibía. Su avance dentro de la comunidad fue constante y en poco tiempo se convirtió en maestro masón”, suma Blanco Alvarado.

La historia personal del frontman es solo un pilar del libro, recopilación exhaustiva de la historia de la banda que supo llevar el blues al castellano con acento porteño, y que dejó hits como “La bifurcada”, “Blues de Rosario” o “Moscato, pizza y fainá”. De forma cronológica, el texto se nutre de numerosos testimonios de músicos, familiares, periodistas y fans, con foco tanto en los momentos de gloria como en las divisiones internas, los inicios de la banda (con Manal, Pappo y Moris como antecesores), la influencia del tango en sus letras, la pizzería y esquinas que frecuentaban, el éxito, las peleas por dinero, los excesos con la cocaína y el alcohol, las contradicciones políticas (Otero reivindicó primero al peronismo y luego se acercó a Mauricio Macri) o el momento a partir del cual se empieza a calificar al líder de machista.
Múltiples formaciones
Fundada a finales de los 70 por el cantante junto con el bajista Daniel “El Ruso” Beiserman y el saxofonista Emilio Villanueva, Memphis tuvo múltiples formaciones y más de 30 músicos pasaron por el grupo. Llenó Cemento, el Fénix de Flores, y luego saltó a los grandes escenarios. Teloneó a Taj Mahal y Albert King, a Chuck Berry en el Luna Park, a B.B. King en Obras y hasta a los Bee Gees en la Bombonera, y la popularidad le llegó definitivamente cuando Marcelo Tinelli eligió “La flor más bella” para abrir Videomatch en 1998, pese a las resistencias iniciales de Otero, que antes se había negado a ir al programa.

Memphis grabó nueve discos de estudio, cuatro en vivo, y dio unos 4000 shows, tras dejar atrás aquellas presentaciones iniciales que solían terminar en peleas con botellas y sillas volando, muchas veces protagonizadas por hinchadas de Nueva Chicago y All Boys, barrios de Mataderos y Floresta, de donde salieron varios de sus integrantes. “Era un bardo genial en una época post-punk, que anunciaba el grunge y todo el rock barrial de los 90”, llegó a decir el recordado Palo Pandolfo en un testimonio volcado en el libro.
En sus páginas, el lector también se remonta a los tiempos sin celulares, cuando una fan se enteraba de dónde tocaban porque se cruzaba al mismísimo Otero en el colectivo, o a los bares de La Boca, como el Samovar de Rasputín, donde se zapaba de madrugada, con Charly García y Pappo entre sus habituales.
“Memphis es el único grupo de rock de la Argentina que, 45 años después de su debut, sigue tocando con regularidad, con una interrupción solo de menos de cinco años, entre que Otero decide separarse y su muerte. Tuvo momentos de extrema popularidad y logró incorporar a la memoria de los argentinos algunas canciones inolvidables y un repertorio de más de 100 temas de impecable factura, con letras originales, por la poética pluma urbana de Otero y una instrumentación por momentos virtuosa producto del talento del Ruso Besierman como compositor y arreglador”, resume Alvarado.

Memphis fue un fenómeno masivo en los 90, “y todos se acuerdan de ella, pero pocos la tienen presente”, señala el autor del libro. Y lanza una reflexión incómoda: “Fue un fenómeno a la altura de bandas como Soda Stereo y Patricio Rey, y con un rango de masividad superior al de otros grupos contemporáneos, como Ratones Paranoicos, Virus, Pericos o Fabulosos Cadillacs. Sin embargo, con el paso del tiempo, no ha envejecido de la mano de esos lauros. ¿Algunas de sus contradicciones pueden haber atentado contra la credibilidad del grupo?”, se pregunta el periodista mientras analiza los vericuetos de su recorrido.
En una invitación a adentrarse en la historia del grupo, el periodista musical Humphrey Inzillo menciona en el prólogo: “Parece increíble que no hubiera, todavía, un libro sobre Memphis…”. Y advierte: “Nunca, pero nunca, un libro tuvo tanto blues”.
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