
El desembarco de Carla Morrison
Debut porteño de la cantante que sorprendió a su país con Déjenme llorar
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"Me crié en Tecate, un pueblo en la frontera con Estados Unidos. De chica mi papá me ponía los Beach Boys, los Beatles, Patsy Cline, Ramón Ayala; mi mamá, Ana Gabriel, Lola Beltrán, y mis hermanos, Morrisey, Depeche Mode, Sublime, Bob Marley, Radiohead..." Así se presenta la mexicana Carla Morrison, una cantautora de opiniones contundentes, palabras delicadas y canciones emotivas, cruzadas por historias de amor que se han ido y que vendrán.
Un día, a los 17, dejó el pago y se fue Phoenix, Arizona (Estados Unidos), a estudiar música y vivir una nueva vida. Formó un trío con dos americanos, Baluca, se puso a trabajar como secretaria y cayó en la cuenta de que su vida y su música estaban en México. "Tenía ganas de cantar en español, así que me volví, hice mi primer EP, Aprendiendo a aprender , lo subí a MySpace y ahí empezó todo. ¡Hace cinco años que no tengo que trabajar como secretaria!
-¿Qué te llevó a volver a México y a empezar de cero?
-El hecho de apreciar a la distancia aquello que no valoraba cuando lo tenía cerca. A la distancia me conecté con mi raíz y noté que le salió lo mexicano a mi música, como el dolor y la melancolía.
-Y es mucho el sufrimiento que transmiteDéjenme llorarcomo para que sea todo tuyo.
-Pero es así. Las canciones se basan en experiencias mías mayormente. Me encanta la onda de las canciones muy muy mexicanas, llenas de melancolía, dolor, nostalgia. Eso me pareció muy bello y la modernidad un poco prohíbe esos sentimientos. Si eres vulnerable o sentimental eres un loser o un incapaz, y no es cierto, es parte de la vida diaria. Siempre que uno quiere sufrir busca los discos de antaño y dije "¿por qué?".
-La mayoría de las canciones giran en torno a un amor que llegó a su fin, ¿cierto?
-Así es, el disco está basado en una relación que no funcionó y yo vivía por esa relación. Pensaba que no había vida después de esa relación. Para mí fue difícil aceptar que las cosas no siempre funcionan. Toda mi familia me decía que no llorara, que no valía la pena, que tenía que ser fuerte. Yo soy fuerte, pero necesitaba llorar porque si no lo hacía no iba a poder pasar de eso. Necesitaba sacar lo que sentía para poder encontrarme otro novio [risas].
-En tu blog escribiste algo hace un tiempo sobre el cyber bullying. ¿Te afectan los insultos?
-Para nada, me criaron de manera en que puedo hacer lo que yo quiera y ser feliz con eso, pero hay muchos chicos acomplejados y eso me preocupa ¿Qué tiene que tenga curvas, que tenga un culo enorme? ¿Qué pasa? Es un culo y ya. Hay chicas que se vuelven anoréxicas por encajar. ¿Encajar en qué? ¡Encaja en tu mundo! Me movilizó porque me di cuenta de que hay mucha gente a la que le afectan estos comentarios, incluso colegas. Las redes sociales son un arma de doble filo. Al principio todo era bueno, tenía 30, 50.000 seguidores, pero ahora que tengo casi medio millón hay allí tantas cosas buenas como malas.
Se siente parte de varias minorías la Morrison. "Soy independiente por decisión propia; mi imagen es como la chica de la oficina, no la de la top model, y estoy tatuada, algo que no es común en la escena musical mexicana." La chica de Baja California quería ser como Julieta Venegas. "Guau, se fue a la ciudad y la está armando", decía de adolescente. Hoy sólo quiere ser como ella misma y tiene las herramientas suficientes para lograrlo
<b>Carla Morrison</b>

