El heredero del Polaco Goyeneche
Jorge, el hijo del legendario cantor, presentó su disco de tangos, editado por Melopea, en el club Platense
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No parece el lanzamiento de un artista nuevo, sino la presentación en sociedad de un cantor "tapado" en una reunión de amigos. Jorge Goyeneche tiene el peso histórico de su padre sobre los hombros. El "Bocha", como le dicen los conocidos, debutó con el Polaco a los 11 años de edad en "Grandes Valores del Tango" y siguió cantando con su viejo en la intimidad de su casa, pero nunca quiso hacer una carrera artística. "Siempre fui un rebelde. Cuando mi viejo me decía que cantara, yo no quería, y ahora que no está para decirlo recién me animo a salir a los escenarios", comenta el cantor, que vive en soledad junto con sus perros en una casa en Santa Clara del Mar.
Por eso tardó tanto tiempo en salir a los escenarios y por eso la presentación oficial de su primer disco de tangos, "De tal Palo", editado por el sello de Litto Nebbia, tiene el espíritu de una ceremonia íntima y casi secreta en la confitería del Club Atlético Platense. "Mi hermano quería armar un lanzamiento en el Alvear con un montón de músicos, pero yo quería hacer algo más sencillo en el club, donde veníamos siempre con el viejo", dispara Jorge.
Con un sonido mínimo, varias mesas de familiares y un par de invitados especiales, como el guitarrista Esteban Morgado, participaron anteanoche de la presentación del hijo del Polaco. El ambiente cómplice permitió al cantor desplegar con comodidad su estilo "goyenecheano" y contar parte de su historia sentado a una mesa junto al locutor Jorge Waisburd. "De mi padre aprendí todo. El me enseñó que hay que meterse dentro del tema y sentirlo. También me enseñó que cuando uno canta no puede subir y bajar de una nota a cada rato. Lo importante es la forma como contás esa historia", apuntó el tanguero.
La conversación fue matizada por un recital que tuvo más el espíritu de una guitarreada. Jorge interpretó algunos tangos a pedido junto al pianista Lucho Repeto y, acompañado de unas pistas pregrabadas, cantó varias de las piezas que integran su flamante disco: "Ventarrón", "La novia ausente", "Café La Humedad" o "Contramarca".
La gente aprobó las versiones, algunas inmortalizadas en la memoria por el Polaco, y una pareja bailó una grabación cantada por el recordado intérprete. La confitería se llenó de su voz por varios minutos y Jorge parecía emocionado. Después dijo: "Con mi viejo siempre cantábamos a dúo en casa. Compartíamos cosas lindas".
El momento más inspirado de la noche llegó cuando Esteban Morgado -que acompañó al Polaco en su última etapa- y Jorge Goyeneche recrearon un par de tangos. La mística de otros tiempos aparece en la guitarra de Morgado y en la voz del "Bocha" Goyeneche, que luce un inconfundible registro y una manera de decir que recuerda inevitablemente a su padre.
Por una cuestión de ADN o admiración, Jorge deja la sensación de un homenaje permanente en vida. Cuando remata su versión de "Desencuentro", un clásico dentro del repertorio del Polaco, la gente se entusiasma, cierra los ojos y por un instante lo imagina a Goyeneche dando vueltas por el club de sus amores.




