El líder de una generación desencantada
Al frente de Nirvana revolucionó, en pocos años y con un puñado de discos, el rock norteamericano
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SEATTLE (DPA).- Los fanáticos de Nirvana no tienen una lápida a la que puedan peregrinar hoy, al cumplirse diez años del suicidio de su ídolo Kurt Cobain.
Las autoridades de Seattle, en el estado de Washington, le negaron un monumento fúnebre a la leyenda del grunge por temor a un constante aluvión de admiradores como los que visitan en París la tumba de Jim Morrison, también desaparecido a los 27 años. Su viuda, Courtney Love, asegura haber esparcido sus cenizas en varios lugares no especificados.
También el edificio que estaba sobre el garaje en el que el músico se pegó un tiro en la cabeza ha desaparecido hace tiempo. Algunos fans de Nirvana quieren reunirse en una plaza de Seattle para homenajear a su héroe, tal como lo hicieron al conocer la noticia de su muerte.
Las emisoras de televisión y radio de todo el mundo planean recordar a Cobain con sus himnos más conocidos, como "Smells Like Teen Spirit", "Come as You Are" o "Heart Shaped Box". La revista Rolling Stone proclama en una edición especial sobre el cumpleaños 50 del rock and roll que Cobain es un de los grandes "inmortales" del género. El cantante de Nirvana comparte el puesto 27 de la lista de los 50 mejores de todos los tiempos.
Algunos críticos se refirieron a Cobain como el "John Lennon de una nueva generación". Este músico de tendencias depresivas y preso de la adicción a las drogas era conocido en todo el mundo hacía apenas tres años, gracias a los cuatro discos que había editado su banda. La fama internacional y el salto del indie-rock a las listas de los más vendidos llegaron con la segunda placa, "Nevermind", en 1991.
El peso del éxito
Sus canciones sobre amores rotos, violencia, drogas y la ausencia de un futuro promisorio lo convirtieron en el vocero de una generación desilusionada. Nirvana, que editó su primer álbum, "Bleach", en 1989, quería ser provocador e impopular. Sus miembros llevaban siempre ropas gastadas, fieles al estilo grunge que luego fue copiado por los diseñadores de moda. Aunque Cobain odiaba abiertamente el mundo comercial de la música, "Nevermind" lo revolucionó.
Cobain se ocultó en las drogas, torturado por sus depresiones, dolores de estómago y pensamientos sobre el suicidio. Su turbulento matrimonio con la cantante Courtney Love no le dio ninguna tranquilidad. Sólo su hija Frances Bean, nacida en 1992 -su "amiga angelical", como él la llamaba- tuvo, según él mismo admitió, una influencia reparadora.
"Me sorprendería que llegue a los 30 años", admitió alguna vez su madre, Wendy O´Connor. Pocas semanas antes de volarse los sesos, Cobain confesó en una entrevista que pensaba "todos los días en el suicidio". Una de sus últimas canciones llevaba el título "Me odio y quiero morir".
En marzo de 1994, Nirvana dio en Munich su último concierto. Pocos días después, Cobain sufrió una sobredosis de alcohol y somníferos en un hotel romano. En un controvertido documental, un cineasta británico arrojó la hipótesis de que la muerte de Cobain fue en realidad un asesinato planeado por Love para evitar una supuesta separación deseada por el músico. Courtney Love llegó hace dos años a un acuerdo con los dos supervivientes de Nirvana, Krist Novoselic y Dave Grohl, sobre la edición de una canción inédita de Nirvana titulada "Dolor".
"El es un idiota. Quiero que todos le digan bien fuerte idiota", pidió Love a los admiradores reunidos en Seattle después del suicidio. Novoselic, bajista de Nirvana, prefirió palabras más amables: "Queremos recordar a Kurt tal como era: sensible, con un gran corazón y cariñoso. Su música permanecerá con nosotros para siempre".




