El llamado de la tierra
La cantautora uruguaya presenta esta noche su segundo trabajo, Soy pecadora
1 minuto de lectura'
Era una mujer sola y ahora es una pecadora. La cantautora uruguaya Ana Prada dio forma a un segundo y muy buen disco, Soy pecadora , sucesor del primogénito Soy sola . Y si con el primero pidió permiso para inmiscuirse en el campo de la composición, con este se distiende con gusto y da forma a trece canciones de su puño y letra, varias de ellas compuestas con músicos amigos, como la española Queyi, la uruguaya Elvira Rovira y el argentino Matías Cella. Esta noche habrá una oportunidad de verla en directo en el ND/Ateneo.
Pero el pecado al que suscribe la ex corista de Rubén Rada y prima de los Drexler no es capital... sino uno que viene del interior. Nacida y criada en Paysandú, respiró aires camperos hasta que viajó a Montevideo a estudiar en la facultad. Aquí esos primeros 18 de una vida de treinta y pico de años se lucen en aires litoraleños, confesiones criollas en mano y hasta una payada cruzada con una base electrónica.
-Hace muchos años que cantás, pero hace pocos que componés y te sentís nueva en esto. En tu primer disco, pedías permiso y, en éste, estás más firme.
-Estoy caminando más firme en este universo de la composición y en el canto estoy más afianzada. Me despojé del qué dirán; si canto tal cosa o si escribo tal otra. Créase o no cuando uno está en un proceso creativo hay un montón de fantasmas que influyen. La canción «Soy pecadora» fue un cambio en el concepto del disco, basado en no censurarse cosas a priori, que tienen que ver con prejuicios, con qué dirán papá y mamá. Si uno se mantiene atado a eso queda paralizado.
-Podemos decir que es un disco folklórico con ciertas licencias...
-Me trae problemas cuando tengo que explicar qué música hago. Hay canciones más folklóricas y otras que no. Yo no soy totalmente rural, viví en el campo, sé hacer trabajos rurales y me hubiera gustado trabajar en el campo toda mi vida. ¡Ando muy bien a caballo! Mi abuelo, por parte de madre, Montauban, era un gaucho y tenía su microestancia montada. Andaba con la bombacha de campo y el cuchillo atrás. Yo esa cultura la adquirí por parte de madre y la parte más intelectual viene del lado de mi padre. Esa mixtura se nota en mis canciones, pero en ellas hay un cóctel de elementos, porque mi generación también estuvo muy influenciada por música anglosajona, como el britpop, el ska y el reggae. Y a la hora de componer me salió algo medio folklórico espontáneamente, que me gusta mucho.
-Los años con Rada están adormecidos. ¿No?
-Es cierto y mirá que yo toco los tambores en una comparsa de mujeres, La Melaza, ya tengo tres llamadas hechas. Estoy vinculada a eso, pero hasta ahora no me surgió hacer un candombe.
-En Soy pecadora te liberás en varios sentidos, te animás a hablar libremente de tu sexualidad.
-Igual "Soy pecadora", la canción, se refiere a cualquier tipo de amor prohibido, gente que tiene amantes, mujeres que andan con hombres casados, ese tipo de personas son los que más se identifican. No me interesa negar nada ni embanderarme con nada, creo que el ser humano es mucho más que su sexualidad, además puede cambiar con el tiempo. Se refiere a ese lugar histórico de la mujer del pecado, desde que comimos la manzana, algo misterioso, oscuro, que no se termina de descifrar, que es la historia contada del lado de los hombres. En ese sentido, soy pecadora, claro. Haber sabido que tu amor me dejaba de este lado, igual me hubiera animado, dice el tema. Hay veces que uno está felizmente casado, con hijos y deja todo por otro amor; la vida se transforma en un desastre, pero igual lo hizo. Apunta a eso y no a una cuestión de género o de gueto. Odio los guetos. "Como hace el tero" también tiene la carga de la oveja negra, de la persona que se espera que sea de determinada manera y arranca para otro lado. Ahí también sos pecador cuando no hacés lo que se espera de vos, cuando no acatás el mandato paterno. «Usted me llama señora porque no me vio montar», dice la canción. Va directo a lo sexual, es cierto, pero también tiene que ver con que yo ando muy bien a caballo [se ríe con ganas]. Yo tenía una yegua -Sharon Stone se llamaba- que murió hace poco. Me la regaló don Arturo Echenique, el dueño de una estancia de Durazno, donde yo iba los fines de semana. Nadie se animaba a montarla. "No, ésa es bravaza", me dijeron, y yo me animé, la tuve como una semana, le daba besos hasta que un día la monté y anduve. ¡Al final, me la regalaron!
PARA AGENDAR
Ana Prada . Presentación de su álbum Soy pecadora .
Teatro ND/Ateneo , Paraguay 918. Hoy, a las 23. Entradas: desde $ 40.



