
El rock es su forma de ser
Antes de cerrar el año con dos shows en la Bombonera, el 22 y el 23 de este mes, Andrés Ciro desmiente los rumores de separación y defiende el lugar que debe ocupar el rock en el futuro del país
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Hija de 6 años: -¿Es cierto que se murió el de "la guitarra de Lolo"?
Padre músico y famoso: -Mirá, cuando sos famoso te pasan dos cosas: te hacés homosexual y te morís.
La anécdota familiar contada por Andrés Ciro logra la carcajada de la pequeña audiencia en esta sala de ensayo de Paso del Rey. Sucede que el cantante de Los Piojos es un graduado en "rumores sobre estrellas de rock" y de allí su didáctica y paternal respuesta (siete años atrás, en plena euforia piojosa, llegó hasta a escuchar por la radio la noticia de su propia muerte).
Ahora, las experiencias personales de un año en el que la banda decidió tomarse un descanso de casi diez meses deja como saldo un axioma que podría complementar la regla de Ciro: "Si una banda importante lleva más de quince años de carrera, seguramente se está por separar".
Así al menos lo certifican los foros de fans del grupo en Internet, preocupados por el futuro de "su" grupo. "No sé muy bien por qué sucede, pero a los Rolling Stones les pasa lo mismo desde su segunda gira", dice el cantante en un alto de los ensayos para los conciertos que Los Piojos ofrecerán el 22 y el 23 de este mes (ver aparte), en el estadio de Boca Juniors, donde, además de cerrar 2005 con el habitual ritual, prometen presentar tres canciones de lo que el año próximo se convertirá en el nuevo álbum de la banda, en el que estarán concentrados a partir de enero.
"En este parate, el primero tan largo que tuvimos, empecé a pensar en la posibilidad de hacer algo como solista, pero en realidad no moví ni una ficha, no me junté con un tipo a tocar ni a probar algo, o armar otra banda. Realmente estuve descansando, porque todos dijimos de parar y ver después qué pasa, sin la necesidad de pensar en el futuro del grupo. Eso a mí me sirvió mucho, porque sentí que en un punto me sacaba una mochila muy grande, que era la de estar pensando todo el tiempo en la banda, en canciones, en qué vamos a hacer, cómo vamos a encarar tal tema. Me desenchufé, salía a andar en bicicleta por mi barrio y sentía la liviandad de cuando tenía 18 años, como si fuera anónimo nuevamente, tenía una sensación liviana, muy agradable".
-¿Y ahora que finalmente volvieron a juntarse?
-Y ahora lo hago desde otro lugar también, sé que si quiero tengo otra vida por fuera del grupo. Fueron dieciséis años de estar en el mismo proyecto y de repente me doy cuenta de que puedo hacer otra cosa. Si quiero empezar con otro proyecto puedo componer, lo sé, puedo hacer mi disco, tocar para más o menos gente, seguramente para menos, no sé. Ocurrió que estábamos cansados porque veníamos de un año de mucha gira, muchos shows y a la vez también existe un desgaste, en un punto extra, que es que nosotros somos los que estamos armando nuestro futuro. No hay una compañía detrás que nos arma la gira y todas esas cosas.
Ciro cuenta que debido a los rumores de separación, este año varios oportunistas golpearon su puerta: "Vinieron de un canal para ofrecerme producir mi futuro, digamos".
-¿Y qué significaba eso?
-Continuar mi carrera de manera solista con la producción de ellos. Me decían: "Vas a tener la televisión para tu publicidad, el estudio donde Lenny Kravitz grabó un especial". Me llamó la atención el poco conocimiento que tenían acerca de la banda, como si nos pudiera interesar un plan así.
Andrés Ciro santificó a Jauretche en una canción y en otra convirtió a Maradona en guerrero sin armas; plasmó su visión de la fauna y flora de las discos en un hit irrompible con un estribillo que repite eso de "tengo los ojos de Darín"; escribió canciones de viajes apretados en trenes bonaerenses y de amores perdidos, ganados y olvidados. Puso en verso su sensación sobre diciembre de 2001 y el gobierno de De la Rúa y les regaló a sus fans una frase que se guardaron para siempre: "Somos fantasmas peleándole al viento". Dice que no es un compositor prolífico, que no le sobran las canciones, que se ha obligado a componer, pero que nunca se obedeció. Por eso, sostiene, siempre está empezando otra vez, como cuando a fines de los años 80 llevó uno de los primeros demos del grupo a una compañía y un directivo le dijo: "Nene, ¿vos querés comer langosta mirando al Pacífico? Bueno, tenés que sacar las malas palabras y la política de tus canciones".
"La verdad es que no entendía siquiera la metáfora, pero sabía que si para comer langosta mirando al Pacífico alguien me tenía que decir lo que tengo o no que poner en una canción, no me interesaba", dice Ciro.
-Finalmente la política ha sido una constante en tus canciones.
-Sí, un poco. En estos meses estuve componiendo y el último tema que hice se llama "Hoy es hoy" y un poco plantea una sensación que tengo sobre que los tiempos se acortan, que los mapas cambian, y me parece que éste es un momento importante para nosotros como país. Hay que estar con todas las luces prendidas y crecer en sentido de comunidad, de solidaridad, todo lo contrario de la época de Menem. Creo que hay una intención de cambio que luego los próximos presidentes se encargarán de continuar o no, pero sobre todo nosotros somos los que tenemos que marcar el rumbo, la sociedad, la gente común. Los argentinos estamos tomando conciencia de cosas muy importantes como sociedad, a veces a palazos y otras en función de un dolor terrible como el de Cromagnon.
-¿Y qué función cumple el cantante de un grupo de rock en esa toma de conciencia?
-No sé, muchas, tanto divertir como decir verdades. El rock sigue abriendo conciencias desde lo sensitivo o desde lo que tiene que ver con la experiencia personal, absolutamente individual, con la conexión de vivir un momento pleno y también con lo que tiene que ver con proyectos de una sociedad, de un grupo, de una tribu, de una nación. El grupo es la expresión de un montón de gente que lo elige y los músicos a veces son también representantes, que pueden marcar un poquito el rumbo, pero no hay que olvidar que apenas son la punta de un iceberg, como lo son lamentablemente nuestros políticos.
Ciro reconoce que no planifica demasiado mirando el futuro ("el rock tiene que ver con un momento, con lo que ocurre ahora, hoy") y que una de las fantasías pendientes con el grupo es "triunfar en Europa".
Han pasado muchos años para que esta banda surgida en El Palomar se convierta en el monstruo de cinco cabezas que en la actualidad llena estadios en todo el país. Ciro asegura que no existe una fórmula, pero haber mantenido a la banda unida no fue fácil. "Fuimos muy pacientes y tuvimos buena comunicación entre nosotros."
-¿Ahora que son tan populares, existe una presión mayor?
-En este momento que estoy empezando a componer para el nuevo disco no lo siento así. Quizá sí cuando ingresamos en la maquinaria que hace que cueste un poco más sacar a flote la sensibilidad. Pero este parate también sirvió para reubicarse y ahora estamos muy tranquilos.
El ritual será para Navidad
- "No lo teníamos en nuestros planes", dicen desde el búnker de Los Piojos sobre el cambio de fechas para los dos conciertos en el estadio de Boca Juniors. Tras la clasificación del equipo xeneize a la final de la Copa Sudamericana, la banda tuvo que pasar sus shows de pasado mañana y el sábado a los días 22 y 23 de este mes. Las entradas para el 9 serán válidas para el 22 y las del 10 podrán utilizarse el 23. Los que deseen devolver sus tickets podrán hacerlo a partir del lunes, exclusivamente en las boleterías del estadio Obras. Los conciertos serán grabados para la edición de un DVD, con el tentativo título "Boca-River", que incluirá los shows en ambos estadios.





