
El último héroe de la guitarra del rock inglés
El músico de The Smiths explica por qué esperó 25 años para firmar su primer álbum como solista, The Messenger
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Probablemente el nombre Johnny Marr no diga demasiado para el lector promedio argentino. Pero el hombre es toda una celebridad en Gran Bretaña y quizás el guitarrista más influyente del rock y el pop surgido en su país en los últimos veinticinco años. De Stone Roses a Radiohead y de Oasis a Muse, el britpop se inspiró, de una u otra forma, en la música de The Smiths, la banda que Marr lideró musicalmente entre 1982 y 1987 -se acredita como compositor de todas las canciones del grupo-, cediéndole el rol protagónico de " la estampita" a su ex compañero y ex amigo, el cantante Morrissey, responsable de todas las letras de la banda.
No bien The Smiths se separó, Marr fue tentado hasta por el mismísimo Paul McCartney para unirse a algún tipo de proyecto musical y en la mayoría de las ocasiones el guitarrista aceptó la invitación. Su guitarra puede escucharse tanto en canciones de Talking Heads como en las de Pet Shop Boys, de Oasis, de The Pretenders, de Beck y de Bryan Ferry también (ver aparte).
Incluso en 2010 su popularidad cruzó las fronteras musicales. Poco antes de convertirse en primer ministro británico, David Cameron dijo que era un gran admirador de The Smiths y la polémica mediática estalló como si aquí Mauricio Macri se hubiera confesado fan de los Redondos y en vez de celebrar sus triunfos electorales cantando como Freddie Mercury se animara con una sentida imitación del Indio Solari. "Le prohíbo que le guste. Pare de decir que le gusta The Smiths", fue entonces la respuesta de Marr. "¿Qué parte de la esencia de The Smiths no entendió?", se preguntó este músico, considerado todo un héroe de la clase trabajadora inglesa, militante vegetariano y anticonservador por naturaleza.
"De todos modos, creo que los músicos, como artistas, no deberían ser preguntados por cuestiones políticas", dice ahora, en diálogo telefónico con LA NACION, recordando aquel cruce mediático con el líder de los tories.
Comúnmente reacio a las entrevistas y a las declaraciones polémicas, este año Marr dio la cara y le puso el cuerpo a The Messenger, primer álbum con su firma. De allí que en los últimos cuatro meses fuera portada de una docena de revistas especializadas en Gran Bretaña y los Estados Unidos, donde habló de la importancia de la música de The Smiths y de su vida privada; opinó tanto sobre el significado de la muerte de Margaret Thatcher como de la situación actual del under inglés; subió a tocar con amigos aquí, allá y en todas partes (de Dinosaur Jr. a Ron Wood), y recibió por su esfuerzo y elegancia galardones de todos los tamaños.
"Tener que estar en todo por momentos es un dolor en el culo, porque a mí me gustaría estar haciendo otras cosas en vez de responder preguntas", dice, con su brutal honestidad mancuniana y su estirpe de Keith Richards de los años 80. "Pero también entiendo que en esta época hay muchas otras cosas ahí afuera en torno a la música, con los sitios de Internet, las redes sociales y ese tipo de cosas, y puedo comprender como parte de este asunto que la gente quiera hablar con uno sobre cualquier tema."
Marr suena hoy como un tipo algo más comprensivo que en otras épocas. Aunque no demasiado. De hecho, desde el sello que acaba de editar su álbum, advierten: "No le preguntes por Morrissey que se pudre todo". A pesar de que con este disco parece haberse reconciliado finalmente con el pasado tan pesado de The Smiths ("si la gente dice que parte del disco suena como The Smiths, está bien, porque afortunadamente tiene la misma exuberancia"), el hombre insiste en mirar hacia adelante.
De Manchester a Berlín
A los 49 años, el músico que por estos días vive en Berlín decidió volver a su Manchester natal para grabar este disco tan importante en su carrera, con la intención de revisitar sus años de juventud y absorber algo del espíritu rockero que siempre rodeó a esta ciudad de estirpe industrial. Algo de eso se puede escuchar en el tema "New Town Velocity", en el que canta sobre los años en los que abandonó "el colegio por la poesía".
"Tenía 15 años cuando dejé la escuela y, de alguna forma, no me siento tan diferente, no creo que mi personalidad haya cambiado demasiado", dice. "En ese momento, necesitaba un escape, un escape de mi vida hogareña, de mi vida en familia, en Manchester. Por otro lado, no me gustaba la hipocresía de la escuela. Sabés de lo que hablo, ¿no? Iba a una escuela muy religiosa y la encontraba muy anticuada y muy controladora. Era una persona muy idealista y aún lo soy. Si pertenecés a la clase trabajadora, en algún momento necesitás hacer un quiebre, una fuga, si no, te quedás por siempre en el patio trasero de tu casa. Cuando uno hace algo así, es considerado un agitador, una persona problemática, pero yo no era una persona problemática: sólo quería escapar. La canción a la que hacés referencia habla de sentir que uno puede hacerlo, que puede escapar y sacudir todo de tal manera que pueda elegir su destino."
–Hay muchas historias en torno a Manchester a fines de los 70, ¿cómo recordás la ciudad en esa época?
–Era una ciudad muy violenta, muy peligrosa. Pero había muchas bandas, como Buzzcocks, Magazine, Joy Division, mucha gente joven dando vueltas y gente de todas partes, muchos irlandeses, gente de Europa del Este, una gran comunidad judía. Creo que eso ayudó mucho a la integración de la situación que se vivía, porque la mayoría pertenecía a la clase trabajadora.
Marr asegura que, cuando le aparecieron en su cabeza las canciones de este álbum, sintió un entusiasmo que no había tenido con ninguno de los grupos de los que formó parte. "Eso fue clave para decidirme a grabar este disco. Eran canciones que no me las imaginaba cantadas por otro que no sea yo. Sentía que eran de ese tipo de canciones que debían ser cantadas por el guitarrista. Yo toco la guitarra y puedo cantar. Era la persona indicada."
–¿Eso quiere decir que compusiste estas canciones desde otro lugar? ¿Después de tanto tiempo todavía uno puede cambiar ese proceso?
–En cierto sentido sí, porque es diferente cuando escribo por mi cuenta que para un grupo en el que toco la guitarra. Desde un punto de vista técnico, quiero escribir canciones que tenga ganas de cantar. Usualmente me gusta cantar canciones new wave y temas como "I Want The Heartbeat" o "Generate! Generate!" tenían ese sonido. Cuando compuse canciones para The Cribs o Modest Mouse, me concentraba en tocar la guitarra. Para este disco, en cambio, pasé mucho tiempo pensando sobre qué es lo que quería decir con cada canción, cuál era la sustancia del tema. Eso hizo muy diferente el proceso.
Modernos y underground
Dos años atrás, en el pico más alto del fenómeno de las reediciones, la discografía de The Smiths fue remasterizada por el propio Marr, pero sin material extra ni inéditos ni rarezas ni bonus track: los seis discos oficiales (cinco grabados en estudio y uno en vivo), más las dos compilaciones del grupo editadas durante su corta pero esencial carrera. Un acertada reivindicación a la música de The Smiths, sin trucos diseñados por la industria.
"Alguien tenía que hacerlo y como yo fui el que hizo esa música y produjo en su mayoría, sabía mejor que nadie qué cosas estaban bien y cuáles había que retocar. Si no lo hacía yo, nadie lo hubiera hecho", confiesa este hombre cansado de que le pregunten sobre una posible reunión de la banda. "Me lo han preguntado 8937 veces aproximadamente", señaló recientemente con humor británico.
"Con la música de The Smiths ocurre lo mismo que con los Rolling Stones o los Sex Pistols. ¿Por qué sus canciones aún son buenas después de 40 años? Las cosas son buenas y no se vuelve atrás. Ziggy Stardust aún es un gran disco. Meat is Murder es aún un gran disco también. Por otra parte, creo que con The Smiths ignoramos las reglas convencionales de la moda, ignoramos lo que estaba a la moda en el mainstream en ese momento. Éramos modernos y underground, pero no hacíamos discos ni teníamos un sonido o productores que fueran elegidos por las tendencias del momento."
–Tengo entendido que no te gusta mucho hablar de Morrissey, pero ¿podrías decirnos qué fue lo mejor y lo peor de tu relación musical con él?
–¿Qué quieres decir? Estás queriendo que yo diga algo malo de alguien. ¿Por qué haría eso?
–Okey, quedémonos entonces con el mejor recuerdo...
–Toda la música y las letras de The Smiths. ¿Es todo? Adiós.
Discografía escencial
- The Smiths
Los seis discos oficiales del grupo grabados entre 1982 y 1987.
- The The, Mind Bomb (1989)
El primero de los dos discos que registró como parte del grupo de Matt Johnson.
- Electronic, Twisted Tenderness (1999)
Tercer y último álbum de la banda que formó con su amigo Bernard Sumner, cantante de New Order.
- Johnny Marr & The Healers, Boomslang (2003)
Único disco de la banda que formó junto con Zak Starkey (hijo de Ringo Starr), Lee Spencer y el ex Kula Shaker Alonza Bevan.
- Modest Mouse, We Were Dead Before the Ship Even Sank (2007)
Último álbum de la banda liderada por Isaac Brock (el único de su discografía con la participación de Marr).
- The Cribs, Ignore The Ignorant (2009)
El único disco que grabó con la que la prensa inglesa considera una de las "más grandes bandas de culto de Gran Bretaña".
Dónde escuchar su guitarra
Aquí, uno de los tantos posibles playlists con las colaboraciones de Marr por fuera de The Smiths
- 1. "Milk and Honey", de Beck, en Midnite Vultures, de 1999.
- 2. "(Nothing But) Flowers", de Talking Heads, en Naked, de 1988.
- 3. "North", de The Cult, en Rare Cult, de 2000.
- 4. "Enough of Me", de John Frusciante, en The Empyrean, de 2009.
- 5. "(Probably) All In My Mind", de Oasis, en Heathen Chemistry, de 2002.
- 6. "This Must Be The Place I Waited Years to Leave", de Pet Shop Boys, en Behaviour, de 1990.
- 7. "Kiss And Tell", de Bryan Ferry, en Bete Noire, de 1987.
- 8. "Lust For Life", con Tom Jones y The Pretenders, en Reload, de 1999.
- 9. "Don’t Stop Now", de Crowded House, en Time On Earth, de 2007.
- 10. "Fat Neck", de Black Grape, del simple homónimo, de 1996.
- 11. "Windows of the World", de The Pretenders, en el simple homónimo, de 1988.




