Un recorrido por un repertorio lleno de rock, baladas y brillantina, desde sus mejores discos hasta los más ignorados
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Antes de la visita de Elton John a Buenos Aires -se presenta el sábado 8 de abril en el Hipódromo de Palermo, junto con James Taylor-, una revisión exhaustiva de su catálogo.
Tenes que tenerlo
‘Honky Château’ 1972
A esta altura de su carrera, Elton John ya había logrado un par de hits como pianista amable, pero Honky Château fue el disco revelación en el que aprendió a rockear. Grabó las canciones en una semana, junto a su compinche letrístico Bernie Taupin. Para cualquier otro cantautor, éste habría sido un disco de grandes éxitos: incluye el boogie de Nueva Orleans de “Honky Cat”, el pavoneo de country-rock de “Hercules” y el groove lento de “Mellow” y “Mona Lisas and Mad Hatters”. Además, una mañana, durante las sesiones, Taupin bajó a la mesa de desayuno con unas letras que había terminado a la noche. Elton agarró una –“Oh, ésta me gusta bastante”–, se sentó al piano y compuso un tema en 10 minutos, listo para ser grabado cuando la banda terminara de comer. El resultado fue “Rocket Man”, la balada espacial adorada por todo el mundo, excepto quizás David Bowie. Honky Château fue el disco en el que Elton John se transformó en el Elton John que el mundo adora desde entonces.
‘Goodbye Yellow Brick Road’ 1973
El manifiesto más grandilocuente y ridículo de Elton, un disco doble donde satisface todas sus fantasías decadentes. Se pone duro en el festín progresivo de 11 minutos de “Funeral for a Friend/Love Lies Bleeding” y los retumbes de “Saturday Night’s Alright for Fighting”, y alcanza su cima de ambigüedad de género en “Bennie and the Jets”.
‘Greatest Hits Volume II’ 1977
Elton trataba a sus colecciones de éxitos como una parte clave de su discurso, y ésta fue un artefacto icónico de los 70, empezando por la foto de él jugando al críquet de noche. Tiene sus éxitos más estridentes: “The Bitch Is Back”, “Island Girl” y “Don’t Go Breaking My Heart”. También está “Philadelphia Freedom”, compuesta en homenaje al campeón de tenis Billie Jean King.
‘Songs From the West Coast’ 2001
Elton pasó los 90 como una institución de la industria del espectáculo, mientras le prestaba cada vez menos atención a su música. Por eso fue un shock verlo recuperar la sed en relatos como “The Emperor’s New Clothes”.
Material selecto
‘Tumbleweed Connection’ 1970
Elton y Taupin estaban decididamente obsesionados con The Band, casi un requisito para las estrellas de rock británicas en 1970. Con éste, su tercer disco, intentaron hacer su propia versión de Music From Big Pink. El concepto de música tradicional suena bastante bien logrado en “Where to Now, St. Peter?” y “Country Comfort”, pero el punto más alto es “Amoreena”, una canción que nunca fue un éxito, pero obtuvo inmortalidad cinematográfica en la primera escena de Dog Day Afternoon, la película con Al Pacino, estableciendo el tono de la resaca característica de los 70.
‘Madman Across the Water’ 1971
Parte de la magia de baladas como “Levon” y “Tiny Dancer” es el piano que tocaba Elton, un legendario piano de cola Bechstein propiedad de los Trident Studios de Londres. Estamos hablando del piano más famoso del rock, el mismo que se escucha en “Hey Jude”, de los Beatles, y “Life on Mars?”, de David Bowie. Realmente les queda bien a las melodías de Elton en este disco, mientras Taupin y él se vuelven locos en temas como “Razor Face” y “Holiday Inn”. ¿De qué se trata “Levon”? Elton no tiene idea. “Parte de la diversión y la mística de lo nuestro es que nunca colaboramos”, dijo. “Nunca le pregunté a Bernie qué significa.”
‘Caribou’ 1974
“La banda se va a poner un poco más Liberaceizada”, le anunciaba Elton a Rolling Stone en 1973. “Me gustaría tener nueve pianos en el escenario, una cascada de pianos, y hacer mi entrada así.” Lo decía en serio. Para Caribou, grabado en nueve días, Elton subió la apuesta de excentricidad con “The Bitch Is Back” y “I’ve Seen the Saucers”. Caribou también tiene la delicada “Pinky”, pero Elton nunca pide permiso para brillar.
‘Captain Fantastic and the Brown Dirt Cowboy’ 1975
Elton hizo historia con este disco conceptual autobiográfico, el primero en debutar en el puesto Número Uno. Nada mal para su declaración más desafiantemente no-pop; “Someone Saved My Life Tonight” eran siete minutos de angustia mórbida y simbolismo con mariposas. Pero era tan innegable que se transformó en un éxito de todos modos.
‘The Union’ 2010
Una obra de amor junto a uno de los héroes de Elton de los sesenta, Leon Russell, poniéndole fin a una carrera que terminó con la muerte de Russell en noviembre de 2016. “Absorbí todo de Leon Russell”, dijo Elton en 1973. Y le devolvió el favor 40 años después en canciones como “Gone to Shiloh”, que se destaca como un tributo para ambos.
Para una inmersion
‘Elton John’ 1970
Elton seguía buscando su voz. “Your Song” fue el gran éxito del disco, pero otros temas destacados, como “Take Me to the Pilot”, exhiben su costado más bizarro. Y la indecencia de gospel-blues al piano en “No Shoe Strings on Louise” quizás pudo haber ayudado a inspirar las baladas del Lado B de Exile on Main Street, de los Rolling Stones.
‘Don’t Shoot Me, I’m Only the Piano Player’ 1973
Don’t Shoot Me es puro brillo o, como dijo Elton, “un disco ultrapop”. Logró su primer éxito con la comedia bailable de “Crocodile Rock”, pero se puso sentimental con baladas lacrimógenas como “High Flying Bird” y “Daniel”.
‘Rock of the Westies’ 1975
Una despedida de la primera época dorada. La balada “I Feel Like a Bullet (in the Gun of Robert Ford)” es el mejor Western de Elton, y un lamento de separación que debería haber sido un éxito.
‘Jump Up!’ 1982
Un tributo emocionante a John Lennon, “Empty Garden (Hey Hey Johnny)”, y un clon de synth-pop estilo Bowie en “I Am Your Robot”.
‘Too Low for Zero’ 1983
Elton se ganó a los chicos de la onda New Romantic con un video pansexual para “I’m Still Standing”, y cantando una de sus mejores baladas, “I Guess That’s Why They Call It the Blues”.
‘The One’ 1992
El primer disco post-rehabilitación de Elton lo terminó de establecer definitivamente como un prócer para el rock de los 90. El tema destacado aquí es “Runaway Train”, su dúo de blues con Eric Clapton.
‘Wonderful Crazy Night’ 2016
Después de 50 años en el juego, Elton no pierde el estilo. Taupin y él componen joyas alegres, y aparecen raíces de blues en “I’ve Got 2 Wings”.
Lo que pocos ven
Grandes momentos de los discos menos memorables de Elton
“Way to Blue” ‘Demo’ 1968
Grabó este demo para un colega compositor llamado Nick Drake, que estaba en un mal momento. Un par de años después, Elton era una estrella del jet set, y Drake había muerto en el anonimato.
“I Saw Her Standing There” ‘Lado B’ 1975
En un show en Nueva York en 1974, Elton hizo un dúo con Lennon en lo que Lennon presentó como “una canción de un viejo novio mío llamado Paul”. Tristemente, fue el último recital público de su vida.
“Mama Can’t Buy You Love” ‘Single’ 1979
Como el Bowie de Young Americans, Elton se fue a Filadelfia en busca del soul. Se juntó con el maestro de R&B Thom Bell para su mejor y más grande hit en años.
“Little Jeannie” ‘21 at 33’ 1980
Una zapada veraniega con un estribillo que dice: “Quiero que seas mi acróbata”. ¿Por qué estaba tan fuera de forma? Bueno, el disco tenía una canción llamada “White Lady White Powder”.
“Elton’s Song” ‘The Fox’ 1981
Una confesión sorprendentemente oscura acerca de crecer siendo gay. Las letras son de un punk-rocker asumido y orgulloso, Tom Robinson, autor de Glad to Be Gay.
“Wrap Her Up” ‘Ice on Fire’ 1985
Elton cantó con amigos como Tammy Wynette y Kiki Dee en este disco de colaboraciones, pero el tema inesperadamente destacado es esta balada de country-blues junto a Leonard Cohen. Les sobraba química.
“They Call Her the Cat” ‘Peachtree Road’ 2004
Elton le canta una serenata a Atlanta, su ciudad adoptiva, con una oda estilo Dixie a una diva trans del Delta: “Tiene caderas como las de Mick/Es una Rolling Stone”.
“Postcards From Richard Nixon” ‘The Captain and the Kid’ 2006
Una secuela de Captain Fantastic que es un retrato excelente de la California de los 70.
“Oscar Wilde Gets Out” ‘The Diving Board’ 2013
Un tributo elegíaco de una reina inglesa a otra.
Rob Sheffield



