
En busca de la canción imperfecta
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Palo Pandolfo y Francisco Bochatón , en el Centro Cultural Torquato Tasso, Defensa 1575. Todos los jueves de este mes, a partir de las 22.
Nuestra opinión: muy bueno
Palo Pandolfo se deja llevar por ese inigualable amor paterno, levanta en brazos a su hija y canta una vieja canción: "La Tierra no es de nadie, es de todos como la cálida luz que entra en la cuna y en la prisión. Estaré, estaré, a donde salga el sol" ("Estaré").
Una hora y media después, en el mismo escenario, Francisco Bochatón se tira al suelo, se levanta un poco la remera, agita a su público y canta otra vieja canción: "La distancia termina en el barranco y el espacio se envuelve de maletas. La armonía siempre acampa en el desierto y es mi amiga, la alegría" ("Siempre acampa").
Dos finales contrastantes, dos cantantes con personalidad, dos poetas retorcidos del rock que continúan construyendo, cada uno a su manera, su propio espacio en la escena porteña y que, desde el jueves pasado, comparten cartel en un ciclo que se extenderá durante todo el mes en el Centro Cultural Torquato Tasso.
Y si bien en la primera noche juntos ambos cerraron sus respectivos conciertos (primero Pandolfo y luego Bochatón, poco más de una hora cada uno y sin reunión arriba del escenario) con melodías que remiten a sus grupos pasados, Los Visitantes y Peligrosos Gorriones, lo cierto es que ambos enfrentaron el show como una muestra de la estricta y productiva actualidad creativa.
"Después del disco con versiones de otros artistas, me puse a componer como un enfermo y junté muchas canciones nuevas -dijo Palo poco antes de subirse a escena en este reducto con espíritu tanguero-. Quiero decir: no esperen que cante «Ella vendrá» o «Playas oscuras»."
Así las cosas, en apenas setenta minutos, Pandolfo desplegó en dosis precisas la versatilidad musical que lo ha caracterizado desde que se lanzó como solista. Primero, solo con guitarra y voz; luego, acompañado por el trío de guitarras criollas Garpamal; y, poco después, con el agregado de un baby bass (especie de contrabajo) y la percusión a cargo del ex Fabulosos Cadillacs Toto Rotblat.
En la eterna búsqueda de la canción, Pandolfo se pasea por la milonga, los aires de tango y de murga, las melodías rioplatenses, la chacarera deforme y el carnavalito sutil. Todo parece válido en el universo de este cantante que pisa con fuerza los cuarenta y que ha dejado atrás ciertos vicios rockeros para adentrarse en los mares de la madurez: "Siempre pensé que la experiencia psicodélica era eso, una experimentación, pero que después te tenía que dejar algo para trabajar, para ejercitar y en eso estoy".
Uno baja y otro sube (de todas formas, prometieron hacer algo juntos antes de que termine el ciclo) y el público cambia el chip y se prepara para las canciones de pop y rock de Bochatón y su nueva banda (con Fernando Kabusacki en guitarra, Matías Mango en teclados y Christian Fabrizio en batería).
"Estoy contento y agradecido de que estos músicos quieran tocar conmigo y formar parte del proceso creativo de esta historia. Volví a apreciar esa química que existe en las bandas... hasta volví a tocar el bajo", dijo horas antes del concierto el músico platense, que aprovechó la ocasión para presentar las canciones de su último álbum, "La tranquilidad después de la paliza".
Como Pandolfo, Bochatón lleva su set de menor a mayor intensidad y encuentra matices y estructuras sonoras que había dejado de lado hace un tiempo ya. "Creo que uno de mis últimos descubrimientos como músico ha sido el sentido de la fuerza que puedo ejercer o que puedo tener desde mi cabeza cuando estoy tocando. Incluso la fuerza desde lo sutil, porque la canción más suave puede tener una energía descomunal", sostiene y define su presente.
Pandolfo y Bochatón ya no son un reflejo de aquella imagen de poetas malditos con la que cargaron en su juventud (para bien o para mal), pero ambos parecen mantener intacto el amor por la poesía y la canción, sin necesidad de mirar hacia atrás. "En el show cada uno hace lo suyo, pero si hay algo que nos conecta a los dos como compositores o cantantes, eso sigue siendo el cuidado y el respeto por la canción." Esa parece ser la propuesta del ciclo.





