
Encuentro de la tribu indie
Diálogo escuchado en un patio de una universidad privada, viernes a la tarde, entre dos chicas de veintipico: "Tengo un chico para presentarte. Re indie, re para vos".
Ese prototipo estético de tribu urbana ya reconocible como "indie" tuvo esa misma noche, en los lagos de Palermo, otra jornada consagratoria: la versión subsistente del britpop de los 90 encarnada en Liam Gallagher y su camperón, y la línea fundadora del retro rock neoyorquino 2000 simbolizada en The Strokes, pusieron en escena masiva un modo de concebir la tradición del rock, desde un lugar lateral y menos popular. Recostado sobre un lugar adocenado, sí, y sponsoreado , este híbrido de actitud y pose, de desdén y provocación ligera, de estudiados tics de rebeldía estilizada, subsiste ahora como un lugar posible de comodidad y renovación para un género, el rock de guitarras, que parece naufragar entre la nostalgia y la identidad perdida o en intentos faraónicos y valiosos como el reciente ensamble de Metallica y Lou Reed. Acaso el ejemplo de Arcade Fire y su album The Suburbs , de definida postura "indignada" exprese esa vigencia.
Con la presencia del funk altivo de Toro y Moi, la toxicidad vespertina de The Kills, y la sonoridad colectiva de Broken Social Scene, aunque en horarios menores, este Personal Fest preparó las bases para que los dos actos de cierre de la noche del viernes tengan el valor de resumir ese "fenómeno indie" que vive la escena porteña, no casualmente combinados por la hitera y electrónica performance de Alison Goldfrapp. Ni la cumbia consumista de los "turros", ni el pacifismo tercermundista de los "rastamanes", los "indie" eligieron llevar con orgullo un modo diferente de entender la intensidad de la música popular aferrados a la combinación de riffs de guitarra y estribillos pegadizos.





