
Encuentro del bolero y el flamenco
"Aunque tú me has dejado en el abandono / aunque tú has muerto todas mis ilusiones...", canta a puro desgarro Dieguito El Cigala, mientras el legendario pianista cubano Bebo Valdés salta suavemente con sus dedos por las notas del teclado. La memorable canción "Lágrimas negras", compuesta en los años 30 por el cubano Miguel Matamoros, da nombre e impulso al disco nacido en varias sesiones mágicas entre el legendario pianista cubano Bebo Valdés y el cantaor Diego El Cigala: un festín musical de nueve tracks que condensa antológicas versiones de clásicos del bolero, el tango y la bossa nova, pero hechas carne en el quejío flamenco.
El disco "Lágrimas negras", de Bebo y Cigala, que editará el 9 de marzo BMG Argentina, es una excepcional combinación del cante desgarrado de El Cigala, uno de los cantaores flamencos con más peso de la actualidad, heredero directo del arte de Camarón de la Isla, con el sentimental toque afrocubano de Bebo Valdés, hombre orquesta de la época de oro de la música de Cuba.
Reunidos por el cineasta
Fernando Trueba, un apasionado del jazz latino, los dos artistas dieron a luz uno de los discos del año. Arrasó todos los premios de música en España, vendió más de 200 mil placas (consiguiendo el doble platino) y la Rolling Stone de ese país los consagró como la pareja musical de 2003, después de permanecer 36 semanas en la lista de los más vendidos; mientras que el DVD "Blanco y negro. Bebo y Cigala en directo", filmado por Trueba, que todavía no se editará en nuestro país, lleva vendidos más de 10 mil ejemplares.
Separados por un abismo generacional -Bebo tiene 84 años y Cigala es 50 años menor-, el álbum es un diálogo entre dos culturas musicales. Bajo la luz y el arte de Bebo y Cigala, esos sonidos de ida y vuelta producen una comunión artística y geográfica irresistible para el oído. Desde el comienzo del CD con la versión de "Inolvidable", en la que se combinan deliciosamente el arte repentino del cante de Cigala y la finísima forma de tocar de Bebo, la grabación refleja la química producida desde el primer momento en que los dos artistas se conocieron: Trueba se encarga de asentarlo en su diario de grabación en el sobre interno del disco, donde se trasluce la emoción de los momentos vividos.
Dieguito El Cigala, con una década en el ruedo, dos discos que se posicionaron dentro de lo más novedoso del nuevo flamenco, encuentra la veta justa para meterse de lleno en los versos pasionales de "Veinte años", donde Bebo responde en contrapunto con un solo descomunalmente sutil y encantador.
Lo mismo sucede con el tema que da nombre al disco, donde el cantaor se deja llevar por la cadenciosa vibración del piano y se produce un intercambio entre la copla andaluza y el son. El intérprete flamenco hasta se anima a cambiar la improvisación del son por una copla que ensambla exquisitamente para esta "nueva" versión. Paquito D´Rivera también deja estampado un sutil solo de saxo que recoge Bebo en el piano, que deslumbra con la virtuosa sensualidad de su toque bien caribeño.
También tango
El tango tiene su presencia en la obra de Cadícamo-Cobián "Nieblas del Riachuelo". Cigala se corporiza en los versos arrabaleros para darles la hondura de su lamento interpretativo, mientras que la nostalgia del piano y el violín que aporta el rioplatense Federico Britos generan la atmósfera de un tango aflamencado que enamora por su oscura belleza.
El disco recupera su ambiente más andaluz y caribe con los temas "Corazón loco" y "Se me olvidó que te olvidé", en los que la pasión de la copla española se entrecruza con la del bolero. Cigala pone los acentos justos, los oles, la picardía y se hace herida que lastima. Bebo pone el romanticismo y el swing.
La naturalidad que se establece en ese diálogo musical encuentra su punto emotivo en la versión de "Vete de mí". Una versión para llorar a mares o para salir disparado por una botella de ron. El nudo en la garganta -el mismo que tenían los artistas cuando la grabaron, como lo confiesa Trueba en el CD- surge con los primeros versos de los hermanos Expósito: "Tú que llenas todo de alegría y juventud, y ves fantasmas en la noche de trasluz, y oyes el canto perfumado del azul, vete de mí". Cigala al cante y Bebo al piano nada más generan el milagro de que durante tres minutos uno se olvide de la versión de Bola de Nieve.
La célebre "La bien pagá" recupera su frescura en la interpretación de la voz y en otro solo de piano guajiro, con arreglos rumberos y sus exquisitas variaciones, que dejan boquiabierto a quien lo escucha y que termina rematando con un coro sonero bien cubano y flamenco. Magistralmente sencillo. El final no podía ser mejor con la versión de "Eu sei que vou te amar", en un portuñol de Cigala que no desentona con el espíritu lúdico de los dos artistas. Veloso le pone el moñito con su recitado de Coracao Vagabundo. El cierre perfecto para un encuentro de amistad, emoción, desgarro y puro arte.
Lágrimas Negras
Bebo Valdés y Diego El Cigala
Inolvidable, Veinte años, Lágrimas negras, Nieblas del riachuelo, Corazón loco, Se me olvidó que te olvidé, Vete de mí, La bien pagá y Eu sei que vou te amar (BMG).
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