Exquisitas canciones que evocan al "Litoral"
Recital de Liliana Herrero. Presentación del disco "Litoral". Con Diego Rolón (guitarras), Luis Volcoff (bajo, guitarra y percusión) y Mariano Cantero (percusión). Anteayer, en el Teatro ND/Ateneo.
Nuestra opinión: muy bueno
Muchas veces, la clave de una buena interpretación no es, justamente, cómo se interpreta un repertorio, sino el paso previo: cómo se asimila. Hay personas que son muy fieles a las partituras originales porque además de expresividad tienen buenos recursos técnicos. Cuando la música es bella, siempre es una satisfacción escuchar a quien sepa exhibirla con personalidad, sin perder fidelidad.
En el otro extremo de la fidelidad se puede ubicar a la cantante Liliana Herrero. Una verdadera iconoclasta de la música de raíz folklórica, pero no por antojo. Lo más probable es que Herrero no piense en lo diferente por el mero hecho de serlo. Seguramente eso le sale de modo espontáneo y su pensamiento está puesto en la construcción del hecho artístico, algo que cada vez le sale mejor. Tal vez una manera de medir el buen resultado es cómo llega a quienes la escuchan. Cuenta y dice con las canciones e interpreta mejor en vivo que en los discos.
Hace casi dos meses publicó un álbum doble llamado "Litoral", que está dedicado a los ríos Paraná y Uruguay. Lo que parece el mejor disco que ha registrado hasta ahora no es un recorrido geográfico, sino una relato emotivo que se fue armando a partir de situaciones, recuerdos, canciones y poemas de uruguayos y argentinos.
La grabación del proyecto "Litoral" tomó casi dos años e incluyó una veintena de músicos invitados. ¿Cómo defiende ese material en vivo? Lo hace con un trío de bajo, percusión y guitarra. "La calandria", por ejemplo, fue registrada por el acordeonista Raúl Barboza y en el show de anteanoche se escuchó con la guitarra de Diego Rolón.
La tripulación con la que navega por estos ríos es un elemento fundamental para esa construcción del hecho artístico en cada canción. La funcionalidad de Volcoff, la elegancia de Cantero en los parches y esos mundos que Rolón recorre entre los staccati y legati de su guitarra: todo suma y toma forma en la voz de Liliana. Desde el pop de "El tiempo está después", magnífica pintura del uruguayo Fernando Cabrera, hasta los versos de Ortiz, Osiris Rodríguez Castillo, Viglietti y el Mensú.
Herrero hizo un reparto bastante equitativo de canciones para cada río e incluyó algunas yapas como "Oración del remanso", de Jorge Fandermole, y una muy bella versión de "Canción del jangadero". Con este último tema se puede volver al principio de este comentario. Quien recuerde aquel tema escrito por Eduardo Falú y Jaime Dávalos podrá recorrer mentalmente su melodía. Herrero busca otras maneras de navegar, río abajo, por ese largo Paraná, pero no es menos bella.
De ahí que a medida que van pasando los años, los recitales y los discos, Liliana Herrero es menos cantante, más intérprete e inmensa artista en un sentido convencional, capaz de darle brillos a un recital hasta con mínimos detalles.





