Falleció el músico Jorge Valcarcel
Compuso una gran cantidad de obras para teatro y cine
1 minuto de lectura'

La semana última, Argentores celebró el Día del Autor con una entrega de premios. Cuando el compositor Osvaldo Aguilar subió a agradecer el suyo, se lo dedicó especialmente a Jorge Valcarcel. Extrañamente, él no estaba en la ceremonia, aunque había sido parte del jurado y es socio de esa entidad. Estaba internado porque debía operarse de un tumor benigno en el cerebelo. Lamentablemente, tuvo una hemorragia que provocó su deceso, anteayer, en el Hospital Francés. Sus restos descansan en el Panteón de Actores.
Valcarcel, que tenía 54 años, había compuesto la banda sonora de la obra "De cirujas, putas y suicidas", el espectáculo de Lía Jelín sobre textos de Roberto Cossa, Marta Degracia, Carlos Pais y Roberto Perinelli, que se estrenará dentro de unos días; y la reposición de "La novia de los forasteros", que subirá a escena la semana próxima en el Teatro de la Ribera. Semejante actividad era común en él. Por ejemplo, en diciembre de 1985 tenía siete espectáculos en cartel simultáneamente: "Una margarita llamada Mercedes", "Don Gil de las calzas verdes", "Veraneantes", "Canto latinoamericano", "Los compadritos", "El gran circo criollo" y "Cuatro caballetes". Fue uno de los compositores que más melodías le aportaron al teatro nacional de los últimos tiempos. Entre las obras que musicalizó pueden mencionarse "Simón, el caballero de Indias", "La misa pagana" (donde también participó como intérprete), "La conversación de los cuerpos", "Siempre la misma milonga", "Des tiempo", "Más", "Pingüinos", "Vida y muerte de las ballenas", "Qué supimos conseguir", "Che, mordisquito", "Cosas de payasos", y "Coronación", entre casi un centenar.
Estudió en el Collegium Musicum de Buenos aires y, luego, con Violeta de Gainza. Mientras cursaba el colegio secundario empezó a tocar la guitarra y se convirtió en autodidacto, hasta que decidió dedicar todo su tiempo a la música, comenzando por el folklore. En 1983 formó el conjunto Vertientes y, en 1984 formó el dúo Valcarcel-Cossa, de música popular argentina.
Su primer trabajo en el teatro fue en el café concert, musicalizando poemas de García Lorca para Luisa Vehil y ese trabajo lo marcó para siempre. Fue nominado para los premios Molière y ACE en distintas oportunidades y, en 1984, recibió el premio Quinquela Martín, como el mejor músico de teatro. Asimismo, tuvo una frecuente tarea en el exterior. Viajó a España y a la ex Unión Soviética para ponerles su música a distintos espectáculos.
El cine también contó con su arte. Le puso la música a la película "El arreglo" (1983) y dirigió la banda de sonido de "Rosas rojas... rojas" (2003). a su vez, participó como narrador en la película "El despertar de L", dirigida por Poli Nardi.




