Ferman: música argentina con fervor
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Concierto solidario en beneficio de la Fundación Desiderio Dei: Agape y su hogar de niños. Actuación de la pianista uruguaya (radicada en Buenos Aires) Polly Ferman. Obras de Ariel Ramírez, Julián Aguirre, Alberto Ginastera, Juan José Ramos, Astor Piazzolla y Daniel Binelli. Presentan la Fundación San Rafael e Intérpretes Clásicos Argentinos, en el auditorio San Rafael, Ramallo 2606.
Nuestra opinión: excelente.
Rara vez nos es dado disfrutar de la interpretación de la música argentina donde quede plasmada de modo magistral una simbiosis del auténtico impulso telúrico y el refinamiento de la construcción clásica.
Polly Ferman lo logra a la perfección en todas las obras de inspiración folklórica que integran el programa de este concierto de solidaridad: las más cercanas a lo autóctono, como son las de Ariel Ramírez, y las más elaboradas a partir de los parámetros de la música académica, como ocurre con las composiciones de Julián Aguirre y Alberto Ginastera, amén de las páginas de música ciudadana de Ramos, Piazzolla y Binelli.
Ferman no hace sino prolongar aquí su misión divulgadora, cuando lleva por el mundo la música de las Américas, de Gershwin a Nazareth, desde Villa-Lobos hasta Piazzolla. Cuando la muestra tanto en los conciertos ofrecidos en Londres, Washington, Tokio, Moscú o San Pablo, como cuando la graba en los sellos Music Masters, Musical Heritage Society, Pamar o Talent Records.
Su exquisito arte pianístico, no exento de emoción y garra, se hace perceptible ya en la primera de las obras escritas especialmente para piano por Ariel Ramírez: la conocida zamba "Volveré siempre a San Juan". Elegancia y delicadeza son los atributos que la adornan. En ellas quedan engarzadas las amorosas cadencias y los delicados rubatos. "El pampeano", en cambio, muestra la fuerza de la danza folklórica, con sus rasgos contundentes y la gracia del ritmo. Después asomará otra zamba: "Alfonsina y el mar", que Polly transmite con estremecimientos del alma, pero sin el manierismo que podrían dictar sus preciosos semitonos. Y tras la lúdica y clavecinística "Cajita de música", concluirá el repaso de la obra de Ramírez con el elegante e incisivo vals peruano "El choclón".
El pianismo de la intérprete se hace otra vez evidente cuando acude a la transitada "Huella", de Julián Aguirre. Allí surgen, unidas, la pujanza y la fidelidad al espíritu autóctono.
Y en la Suite de Danzas Criollas, de Ginastera, Polly desata su gama de recursos técnicos e interpretativos para traducir fielmente desde la ensoñación pampeana y los aprestos ravelianos hasta el vigor y el empuje de la danza surera.
En la segunda parte Polly Ferman entrega dos milongas, la "Sureña" y la "del Riachuelo", de Ramos. Son ambas obras bellísimas por el desarrollo de las ideas y por mostrar los dos ángulos de la milonga: la delicadeza de la pampeana y el nervio y vuelo de la porteña.
Hacia el final toca la versión pianística de "Adiós Nonino", escrita especialmente por Piazzolla. Allí también el fuego de la intérprete se enciende para conjugar con envidiable ductilidad arranques y delicadezas, tanto en la orquestal introducción como el entrañable tema central.
La pieza final es el tríptico de Daniel Binelli "Imágenes de Buenos Aires", donde emergen el clima sugerente y raveliano en "Amanecer", para encresparse en un potente pulso puglieseano en el "Gran tango" y finalizar con una desafiante y arrebatada milonga, instancias todas que Ferman modela con exquisitez y vitalidad.
Los bises con "El árbol del olvido", de Ginastera, y "La trampera", de Troilo, cierran todo este círculo en el que la música argentina cobra inusuales cimas de inspiración. Cúspides que requieren de una sensibilidad y una energía espiritual fuera de lo común para descifrarlas con autenticidad y emoción.



