Festival de Tango: de la gran milonga al homenaje de Gabo Ferro

Una jornada de milongas y grandes conciertos de Paralelo 33º, Juan José Mosalini, Gabo Ferro y el cuarteto de César Angeleri
Una jornada de milongas y grandes conciertos de Paralelo 33º, Juan José Mosalini, Gabo Ferro y el cuarteto de César Angeleri Crédito: Festivales GCBA
Mauro Apicella
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12 de agosto de 2019  

En 1922 Juan Carlos Cobián estrenó un tango instrumental llamado "Clarita" que años después tuvo, al menos, un par de letras distintas. Una de ellas fue de Enrique Cadícamo, especialista en usar para el tango algunas frases que salían de los estereotipos del género, aunque no de la temática ni la fatalidad que es como un sino en la letrística rioplatense.

La canción pasó a llamarse "Los mareados" (tuvo otra letra para una pieza teatral titulada "Los dopados") y se convirtió en uno de los mayores hits del tango. Es inconfundible porque comienza con la frase "Rara, como encendida, te hallé bebiendo linda y fatal". Como buen tango, la historia es fatal. Pero si quienes hacen esta música pretenden seguir trascendiendo sus cuestiones más generacionales e idiosincráticas, pueden dejar a un lado la fatalidad por un rato y pensar que las tres primeras palabras de uno de sus temas más famosos tienen otro destino. Se puede decir que una tarde como la del sábado, en el festival y mundial Tango Buenos Aires, fue rara y, también, encendida. La rareza de Gabo Ferro cantando con voz varonil los repertorios de las cancionistas de las décadas de 1920 y 1930; la del grupo de percusión Paralelo 33º, con un concierto íntegramente dedicado a la música de Piazzolla, o la de Juan José Mosalini, al frente de un trío tan sofisticado como inusual. Y lo encendido de una pista de baile, en el salón mayor de la Usina del Arte, sede principal de este encuentro.

Cuando la tarde recién comenzaba, Paralelo 33º protagonizó uno de los momentos más sublimes de la jornada (y quizás de Festival, aunque eso recién se podrá evaluar en una semana y media, cuando termine esta edición).

Percusivos

Mosalini Trío, la sutileza en una tarde de grandes conciertos
Mosalini Trío, la sutileza en una tarde de grandes conciertos Crédito: Festivales GCBA

Paralelo 33º es un cuarteto que utiliza marimbas y vibráfonos, batería, timbales y steel drums entre otros instrumentos de percusión. Es una banda desbandada que se reagrupo recientemente --a instancias de un trabajo en residencia en el complejo cultural Usina del Arte-- que además de explotar todo su potencial y su amplio espectro (de la música barroca a la contemporánea; del jazz al tango y al rock) lo muestra en un momento creativo alto, como lo fue en sus comienzos.

Los fugados y ostinati, tan típicos en la obra de Piazzolla, es lo que mejor le sienta, pero también el melodismo suena maravillosamente en este grupo que no tuvo miedo de enfrentar otras aristas piazzolleanas. Fue por eso que desde "Escualo" hasta la "Milonga del Angel", y de allí a "Buenos Aires hora cero" (solo por nombrar tres estéticas del Astor compositor) se lució en un gran concierto.

Trío atípico

Gabo Ferro, en una tarde de milongas y grandes conciertos
Gabo Ferro, en una tarde de milongas y grandes conciertos Crédito: Alejandra López

Con igual sutileza, aunque con otro tipo de instrumentación y arreglos, subió a ese mismo escenario, el Auditorio principal de la Usina, el bandoneonista Juan José Mosalini, con su trío. Considerado un embajador del tango argentino en Francia, incluso por su vasta tarea como docente, Mosalini trajo un trío atípico ya que, además del piano, comandado por Diego Ubía, en vez de sumar un contrabajo armó la paleta con una viola, a cargo del francés Nicolás Peyrat.

Toda la sutileza y la sofisticación del tango actual sonaron juntas en la presentación de Mosalini y cía. Elegancia en los detalles más pequeños de los arreglos y muy buenas interpretaciones. El arreglo de "Gallo ciego" (pertenece al bandoneonista Carlos Corrales) es un hallazgo para muchos. También brillaron otros temas, como "Negro nacarado", que Néstor Marconi escribió a modo de dedicatoria a Julio Pane o la "Milonga para dos", del propio Mosalini.

Milongueros

Para la hora del mate, el té o el café la gente hacía largas filas hasta en el guardarropas (no sólo en los accesos a los auditorios) y la milonga, que tenía nombre propio (Celebración Juan Carlos Copes) desbordaba de bailarines. También estuvo el homenajeado y hubo exhibiciones de baile.

La nocturnidad de esta subcultura porteña era invadida por los rayos del sol que entraban con fuerza por los ventanales de la Usina. Pero a nadie parecía molestarle. Se veía una mayoría bien concentrada en sus pasos. Y los que no bailaban ni miraban, estaban abajo, recorriendo la excelente muestra interactiva y de perfil estudiantil dedicada a la escultora Lola Mora.

Guitarreros

En la sala de cámara, César Angeleri presentaba su nuevo disco. César es uno de los más valiosos guitarristas del tango actual. Su álbum Punto de partida no dio lugar a dudas; su recital dentro del festival, tampoco. Es clásico y moderno. Porque es clásico en su disco versiona "Shusheta" y "Don Agustín Bardi". Porque es actual (más que moderno) compone y presenta temas como la milonga candombe "La redonda". Angeleri con su cuarteto de dos guitarras, contrabajo y violín, tiene dos claros universos definidos por la manera de tocar, con púa o dedos. Incluso, eso también determina su modo de armonizar.

El "cancionisto"

A metros de allí, Gabo Ferro comenzaba su rareza, ese espectáculo que bautizó "Loca" y que sirve para traer de hace casi cien años los temas que cantaban Azucena Maizani, Libertad Lamarque o Ada Falcón, entre muchas cancionistas. Fiel a su estilo, en cada tema puso al performer que lleva dentro y se llevó varias ovaciones. Especialmente en temas como "Percal" y "Yo no sé qué me han hecho tus ojos". Antes, en ese mismo escenario, El Arranque le rendía tributo a Leopoldo Federico. Y después de Gabo se preparaba Walter Ríos, para festejar sus 70 años con la música.

Qué ver en el festival

  • A las 14.30. Usina del Arte, Caffarena 1: Clase de Mónica Parra y Marithé Luján sobre musicalidad y cadencia en el tango.
  • A las 16. Estación Retiro, Línea Mitre: Sueño de bandoneón es un prodel maestro Juan Carlos Caviello que reúne a solistas del bandoneón para hacer un repertorio de tangos, valses y milongas.
  • A las 19. La Biela: Los legendarios Osvaldo y Néstor Rivas forman parte de la historia del tango, desde que en 1959 acompañaron al grupo Adolfo Berón, hermano del cantor Raúl Berón.
  • A las 20. Usina del Arte: El pianista Matías Martino presenta a su trío, con el que recorrerá sus arreglos dedicados a los tangos camperos. Martino es uno de los arregladores más reconocidos de la nueva generación.

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