
Fiesta de la música barroca americana
Tendrá lugar una nueva edición del encuentro internacional de la "Chiquitanía", en Bolivia
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Del 29 de este mes al 9 de mayo se realizará una nueva edición del Festival Internacional de Música Renacentista y Barroca Americana "Misiones de Chiquitos", en Santa Cruz de la Sierra y la "Chiquitanía" en Bolivia. Desde su inicio en 1996, cada dos años, miles de europeos y americanos acuden, atraídos por las composiciones de música instrumental y vocal de la época de la Colonia, Catedralicia y "barroca misional" o reduccional de América del Sur.
Este "barroco misional" se gestó en las reducciones fundadas por los jesuitas en América del Sur entre los siglos XVII y XVIII. Las "Misiones de Chiquitos" pertenecían a la antigua provincia del Paraguay o "Paraqcuaria", cuya capital era Córdoba del Tucumán en la Argentina.
En 1690, varios jesuitas salieron de Córdoba e instalaron su residencia en Tarija, al sur de Bolivia. De allí partió el padre José Francisco de Arce y fundó la primera reducción de Chiquitos, San Francisco Javier, en 1691. En esta región del oriente boliviano los jesuitas fundaron once pueblos. Seis de ellos, San F. Javier, Concepción, Santa Ana, San Rafael, San Miguel y San Ignacio de Chiquitos (ahora de Velasco), fueron declarados, en 1992, patrimonio cultural de la humanidad por la Unesco. La belleza oculta entre llanuras y selvas amazónicas de este maravilloso patrimonio artístico asombra a los concurrentes a estos festivales. Escuchan conciertos y coros en iglesias de madera o de piedra, como en San José de Chiquitos. Y se deslumbran con altares con oro, tablas policromadas, reflejos plateados. Admiran la madera finamente tallada en columnas, retablos, confesionarios, ángeles; la refinada ebanistería y las impactantes esculturas, como el "Señor de la Columna", obra de arte indígena, testimonio de la espiritualidad presente en estas Misiones.
Los religiosos debían agacharse para entrar por la puerta "chiquita" de entrada a las chozas de sus habitantes. Así nace su nombre, "Chiquitos".
Santa Cruz de la Sierra, a 417 metros sobre el nivel del mar, es la capital del departamento más grande de Bolivia. En él se encuentran las Misiones de Chiquitos.
Más al Norte, en el departamento de Beni, se extienden las jesuíticas Misiones de Moxos. Pertenecían a la provincia del Perú de la Compañía de Jesús. La primera Reducción fue Loreto, fundada en 1682. Desde entonces, hasta 1744, los religiosos instalaron allí veinticuatro poblados. Dos de ellos, Trinidad (1686) capital del Beni y San Ignacio de las Pampas de Moxos (1689) que ha guardado intactos sus rituales y costumbres, un sincretismo cristiano-indígena, han sido elegidos para sedes de este festival.
En el territorio de los indios guarayos, que hablan guaraní, los misioneros franciscanos fundaron Ascensión de Guarayos y Urubichá, famosa por su coro y orquesta de niños indígenas.
Los Santos Deposorios y Santa Rosa, junto con Porongo, pueblo fundado por la Orden Mercedaría, forman parte de las dieciséis sedes del Festival. Marcelo Aráuz, su visionario gestor, comenta: "Además de Santa Cruz de la Sierra queríamos que los participantes conocieran pueblos de la Chiquitanía, con sus coros y orquestas".
Antes de que los misioneros llegaran a América del Sur, los indígenas ya tenían su música. Brotaba de sus atávicos rituales, con cantos, danzas, ritmos y teatro.
La inteligencia de los evangelizadores fue transformar lentamente sus ritos, con la aceptación de los indígenas. Plasmaron así la música sacra que resuena en sus iglesias y en sus fiestas. La existencia de partituras de esta música en Chiquitos y en San Ignacio de Moxos fue señalada por Plácido Molina en 1958 y por el musicólogo chileno Samuel Claro en 1966.
El arquitecto suizo Hans Roth (ex jesuita) llegó en 1972 a restaurar templos, construidos dos siglos y medio antes por su compatriota Martin Schinid S J. Encontró en San Rafael valiosas partituras catalogadas como "Papeles de Baño". Junto a otras halladas en Santa Ana, unas 5500 partituras forman el "El Archivo Musical de Chiquitos", actualmente conservado en Concepción.
El profesor Kurt Lange lo examinó en 1976 y descubrió que contenía valiosas piezas inéditas de Zipoli.
Domenico Zipoli, el célebre compositor italiano, había ingresado en la Compañía de Jesús. A partir de 1717 enviaba desde Córdoba del Tucumán sus métodos de enseñanza y su música a todas las reducciones jesuíticas.
Numerosos investigadores, muchos de ellos argentinos, iniciaron el ordenamiento de este archivo, considerado el hallazgo musical del siglo. Hans Roth poco antes de fallecer, convocó a la Chiquitanía al musicólogo Piotr Nawrot, misionero del Verbo Divino. Con fervorosa dedicación continuó la tarea de sus predecesores. Rehizo cuadernillos de música instrumental y vocal. Transcribió la "Opera San Francisco Javier" y "El Réquien Chiquitano", donde asoma la música indígena, anónima, autóctona y alegre. Unió su conocimiento a los esfuerzos de APAC y de autoridades bolivianas para conservar su rico patrimonio cultural, reconocido por la Unesco. Al difundir el "barroco misional", se han rescatado nuestras raíces americanas y valorizado a sus ejecutantes devolviéndoles su autoestima. Cada pueblo de Chiquitos tiene su propia orquesta nativa.
El turismo internacional se interesa por la "Chiquitanía", convertida nuevamente en el místico "Estado musical" jesuítico.





