
Flamenca y rapera
La Shica sorprendió con su mezcla de estilos
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Presentación de Trabajitos de chinos. Recital de La Shica (voz y baile), Fernando de la Rúa (guitarra flamenca), Pablo Marti (batería) y Miguel Rodrigañez (contrabajo). Teatro Metropolitan
Nuestra opinión: muy buena
La gente no se quería ir y la saltarina Shica tampoco. La cantaora rapera, una de las sorpresas de la escena española de la actualidad, improvisó por bulerías el tango "Nostalgias", con palmitas y a capella y la despidió una ovación. Fue un final con gusto a pronto reencuentro. Es que la zíngara rapera, que vino a presentar su primer disco, Trabajito de chinos , dejó una muy buena impresión.
La Shica venía precedida de las excelentes críticas de los medios españoles por su mixtura de hip hop y flamenco. Y, en vivo, no defraudó. Desplegó un magnetismo particular con ese cante potente y ese inspirado arte para el baile.
La Shica convirtió el escenario en un tablao sevillano cuando bailaba y taconeaba al estilo más jondo; o lo transformaba en un callejón urbano cuando sobrevolaba con su voz por esa cadencia de un denso hip hop. Para quienes no la conocen, la cantante española es una especie de eslabón entre la crudeza urbana de Bebe y el cuplé de Concha Piquer.
En esa mutación tan atractiva su arte aporta modernidad a viejas coplas como "La bien pagá", o clásicos como "María de la O"; y destila creatividad en composiciones de su autoría como "Dos carnes paralelas". Criada en el mestizaje sónico de flamenco, rock, funk y rap, disfruta de esa fusión natural para mezclar la cadencia hip hopera de "Vicio", con el sonido rumbero de la humorística "El probador".
Rapada, como una punkie, la artista indaga en la expresión de un cante filoso y limpio, heredado de la clásica forma de interpretar de la cupletistas, pero con una potencia, por momentos, conmocionante. Con esa fuerza escénica -que es lo que más destaca del show, al igual que el trío de músicos que la secundan muy bien- la artista se puede lanzar sin red a cantar la autobiográfica "Asesino", dedicada a una ex pareja que la maltrataba.
Los solos de baile, la explosiva mixtura de rap, base rockera y toque flamenco, se amalgama en un mismo concepto escénico y sonoro, que detona en temas como "Zíngara rapera". Allí, desnuda con su arte se muestra tan flamenquilla como rústicamente urbana. La Shica brilla en la fuerza latente de ese taconeo flamenco y en esa cadencia hip hop, que la transforman en un ejemplar único, con mucho duende.
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