
Folklore, tradición y modernidad
Sandra Aguirre y Paola Bernal comenzaron el año con dos CD para no dejar pasar
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Con una estética y una propuesta musical muy personal Sandra Aguirre y Paola Bernal comenzaron el año discográfico en materia de folklore con dos materiales de lujo, desde la producción, el arte y las canciones. Y marcan una nueva tendencia: la revalorización del disco de folklore como bello objeto artístico.
La salteña Sandra Aguirre, es una original cantautora -una rara avis en una provincia dominada por Los Nocheros- que acaba de editar a través de Melopea su segundo trabajo "El hombre de barro", que confirma su capacidad creativa y buen gusto. Paola Bernal, es una exquisita intérprete cordobesa con un finísimo repertorio. Fruto de la maduración lanzó su primer disco solista "Esperando tu llegada", elegido como uno de los mejores álbumes por la prensa cordobesa.
Ambas pertenecen a la nueva generación de artistas de la música de raíz y se diferencian con una propuesta estética de una belleza provocadora, para oídos abiertos.
La artista salteña, que con su primer disco "Sí" (2001) había sorprendido con los temas de su autoría, proviene del riñón artístico de músicos como el Chacho Echenique del Dúo Salteño y la influencia alumbradora del Cuchi Leguizamón. Sin embargo, la cantante y compositora se anima a más, dándole un giro a esa canción norteña con aires de rock nacional, sueños surrealistas más cercanos al Spinetta de "Invisible" y vidalas de mar en una región rodeada por cerros.
El nuevo disco, "El hombre de barro", tiene un llamativo concepto integral tanto desde las canciones inspiradas por el libro de Julio Spinoza (autor del clásico "Vidala para mi sombra") como desde el arte del disco con fotografías de Guadalupe Miles.
La apuesta estética de la joven creadora se acompaña de una voz delicada y una instrumentación intimista, con buenos arreglos en la guitarra de Isidro Sanchez y la percusión de Ana Pogioli, que crea las mejores atmósferas cuando toca el udú o los platillos.
Como su coprovinciana la cineasta Lucrecia Martel, que fabricó un idioma propio condensando los abismos, desencuentros e intimidades del imaginario salteño clase media, la Aguirre se concentra en el interior del hombre con su soledad -tanto en la ciudad como en el campo- su propia metafísica existencial y cierto halo misterioso, acunado en los mitos vallistos y las leyendas urbanas, tan típicamentes provincianas como fantásticas.
La salteña de 35 años, estudió en la Escuela Superior de Música de la Provincia, vivió en Buenos Aires donde estudió jazz y musicoterapia, y apareció como una revelación de peso ganando el Pre-Cosquín de 1998. En el 2000 logró el reconocimiento de los "Premios Octubre", que le permitió grabar su primer CD por el sello de Litto Nebbia.
En este nuevo disco, ocho de las diez canciones le pertenecen. La cantante abre sorpresivamente la placa con una especial versión del clásico "Sapo cancionero". En su voz despojada y sin impostaciones la canción recupera su bella melodía y consigue el milagro de transformar un clásico en una obra nueva para redescubrir.
Entre otras de las tantas perlas que esconde este trabajo aparecen los versos de la inquietante zamba "Donde hubo mar", donde canta: "rumor de las estrellas en la noche de la sal /los sueños como peces se mezcla y se van/ no tomar el mundo es nuestra timidez, nadie nos ve/ Donde hubo mar, la tierra quedará/ y en un solo caracol/ es el principio y el final". Las restantes brillan como diamantes en ese cielo alucinado de Sandra Aguirre.
Después de siete años y la experiencia de su paso por el grupo Los Descendientes la cantante coscoína Paola Bernal muestra un salto artístico agigantado por la madurez de su voz en su primer disco solista "Esperando tu llegada", que promete ser uno de los mejores del 2005.
La cordobesa realizó una producción independiente de altísima calidad, bajo la dirección artística del Chango Farías Gómez y el diseño de arte de Octavio Martino, ganador del "Cabeza de vaca", uno de los premios más prestigiosos de la escena cultural cordobesa. La distribución por el sello Latitud Sur completa el círculo cordobés.
La cantora aparece en todo su esplendor, acompañada por un seleccionado de músicos serranos y un impecable repertorio que refleja el ecléctico ambiente, las distintas influencias y la diversidad folklórica que habita en Córdoba. En el álbum pasan autores como Ica Novo, Violeta Parra, Elpidio Herrera, Adolfo Abalos, Walter Soria, Fernando Grossi y Diego Bravo. Y sobresale una versión de la zamba "La López Pereyra", a la que Bernal le devuelve la frescura original.
La placa está pensada desde un arte sutíl y cuidado al detalle, que cierra un concepto artístico renovado dentro del género. La calidad del resultado final colocan a Paola (tanto como a la Aguirre) a la cabeza de una tendencia que le vendría bien al folklore en general. En lo estrictamente musical el aporte del Chango Farías Gómez, (prestigioso arreglador y creador de grupos como Huanca Hua, Grupo Vocal Argentino, MPA y La manija), que además toca percusión, guitarras y coros, es fundamental a la hora de brindarle a la cantora piedra libre para que interprete con solvencia y ductilidad zambas con trombones o armónicas, chacareras con guitarras eléctricas en tiempo de salsa, sayas bolivianas, canciones de aires rioplatenses, vidalas bluseadas y cuecas modernas. Pero no se trata de un entramado sonoro experimental, sino que la cantante apuesta a redescubrir la nobleza de la voz en estado puro y la belleza de la melodía.
Las influencias urbanas crean una sonoridad sutil y moderna, sin perder la raíz y el gusto por lo popular. Paola Bernal y sus músicos amplian el registro folklórico para llevarlo a las posibilidades que ofrece el género canción. "Esperando tu llegada", refleja una actitud musical contemporánea, libre, poderosa y cambiante, como esa cultura folklórica a la que representa.
Más saxofones para el tango
Siguen apareciendo saxofonistas en la escena tanguera. Bernardo Monk, radicado en los Estados Unidos, retornó el último año a la Argentina para grabar y presentar el CD "Estación Buenos Aires". No se trata de una placa donde el saxofón es protagonista. Monk también elige su voz para gran parte del repertorio. Allí hace muecas tangueras sobre títulos propios y clásicos que poco aportan. En cambio, el lucimiento aparece en los instrumentales donde los saxos (alto y soprano) se destacan no sólo en pasajes de virtuosismo.
Lo atípico de la Atípica Orquesta no es el repertorio -clásicos, del primero al último track- sino la intrumentación. Nueve saxofones que abarcan todos los registros. En general, los arreglos emulan los de las orquestas del tango. La cercanía se nota hasta por gestualidad, aunque se impongan los fraseos de los saxofones.
También unidos por una propuesta tanguera, el saxofonista Bernardo Baraj, el contrabajista Alfredo Remus y el pianista Juanjo Hermida presentaron un espectáculo y luego registraron el disco "Tangueando". Ninguno de los tres es intérprete criado en el tango. En ese terreno, sólo Baraj cuenta con un camino recorrido. De ahí que el swing de sus versiones no suene estrictamente ceñido a los estándares del género. El resultado es un punto en contra y otros a favor, porque por debajo de las melodías que enuncia el saxo hay buenos guiños entre los músicos de este trío.
Otro de los lanzamientos fue el de Miguel De Caro, el último año. Con "Deatrasparadelante" recurre a sus composiciones y pasa por piezas añejas como "Unión Cívica" o "La corralera", de Aieta.
Acompaña esta nota los fragmentos en audio de las canciones ´El milagro´, de Sandra Aguirre, y ´Amar por siempre amar´", interpretada por Paola Bernal.

