
Green Day y la noche de la exageración
El trío se lució en el festival de Costanera Sur con un show de tres horas que nunca aplacó su intensidad
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Todo lo que hace Green Day es enorme, exagerado, grandilocuente. Y desmedido. Billie Joe Armstrong está cantando "King for a Day" y en la noche del viernes es precisamente eso: el rey por un día de esas casi 40.000 personas que vinieron a ver la segunda presentación de la banda norteamericana en Buenos Aires. Pero la primera fue en el 98, cuando eran una divertida banda de punk californiano. Hoy están en la cima del mundo del entretenimiento. Hoy, la gran estafa del rock and roll les sienta como anillo al dedo.
La tercera noche en Costanera Sur del Pepsi Music tuvo a Billie Joe Armstrong (voz y guitarra), Mike Dirnt (bajo) y Tre Cool (batería) como protagonistas. Antes de ellos sólo Massacre pisó el escenario principal. Y Walas sería el encargado de inaugurar una noche de frases impactantes, ingeniosas y sorprendentes. Como: "Massacre es fuente de calcio... de sexo y liberación"; o, "estamos creando carriles exclusivos para que las chicas puedan andar en skate desnudas". Probablemente haya sido la mayor audiencia de su existencia para Massacre y la banda respondió con un set sin fisuras y con muchos clásicos, desde "Plan B..." hasta "Diferentes maneras".
Suena "Song of the Century", tema que abre el disco que Green Day viene a presentar: 21st. Century Breakdown . El show comienza, los músicos aparecen y las explosiones también. A lo largo de tres horas de concierto, de canciones que recorren toda la discografía de la banda, de palabras, gestos y gags de comedia, se suceden casi como si fueran un hilo conductor las explosiones. La intención de ellos es mantener atento y encendido al público, y vaya si lo provocan con cada una de sus acciones.
Tiene algo de chaplinesco Billie Joe. Se muestra tosco, como si estuviera siempre al borde de dar el mal paso, pero es un maestro de ceremonias ideal. Se ríe, incita y habla mucho entre tema y tema. Sabe que lo que puede decir para agradar roza la demagogia, por eso elige exagerar, ser el rey de los demagogos. "Hace 22 años que tocamos y éste es el mejor show de nuestra vida", exclamará hacia el final, luego de una noche en la que habría de todo y para todos. Como que el público argentino es mejor que el brasileño, y la estruendosa: "No somos de California, no somos de Norteamérica. ¡Somos de la Argentina!".
Pero lo que Billie Joe dice no molesta, más bien es parte del show de un trío que puede ser quinteto, con el apoyo de una segunda guitarra y un tecladista-saxofonista que se despachará sobre el final con una parodia de Elvis Presley. Es que todo es performance en Green Day. Por eso subirá alguien del público para tirarse de cabeza a la multitud; también un niño de nombre Octavio, una chica que cantará como pueda y se llevará de regalo la guitarra del líder o un fan que tomará el micrófono de Billie Joe y lo reemplazará con hidalguía por unos instantes.
Sonarán "When I Come Around", "Basket Case", "She", "American Idiot"... y la sensación de que no pudo haber sido mejor. Tan largo, tan intenso, tan exagerado, tan Green Day.



