Hard bop con cierto aire londinense
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Presentación del guitarrista Luis D´Agostino , con Ricardo Cavalli en saxo tenor, Marcelo Kitay en guitarra, Jerónimo Carmona en contrabajo y Oscar Giunta en batería. En Notorious.
Nuestra opinión: bueno
Una edificante propuesta de hard bop desarrolló el guitarrista argentino, radicado en Londres, Luis D Agostino en su actuación en Notorious junto con un grupo sabiamente elegido por la capacidad de interacción, como se vio tanto en la actuación del saxofonista tenor Ricardo Cavalli como del baterista Oscar Giunta, por ejemplo. El plan consistió, en esta ocasión, en un puñado de clásicos cuyo interés residió, más que nada, en ciertas afinidades en la forma de expresar los discursos y una sintonía bastante precisa por ser una de las habituales citas a ciegas que tiene el jazz.
Concretamente, el quinteto sonó con un ensamble potente y aunque sin mucho ajuste tuvo swing y convicción. La propuesta tuvo un esquema basado en el desarrollo de las respectivas frases y luego un encadenamiento de solos; pues bien, en un tema de Charles Mingus, la frase está construida con un suave atraso del saxofón que le da un aire bluesy infaltable en la música de este gran compositor. Las tres vueltas de la frase son rematadas con el solo de D Agostino, músico que mostró que el sentimiento se sigue imponiendo a la técnica. Su manera de abordar el mensaje fue a través de yuxtaposición de sencillez, complejidad armónica y un espíritu investigador. En su improvisación dejó en evidencia algunas señales de sus influencias, que van desde Montgomery a Jim Hall, aunque matizadas por el carácter filoso de sus solos.
Siguió Cavalli con una improvisación que fue ganando altura con las vueltas. Tras rodear la melodía se dedicó a explorar cada acorde en busca de crear el clima y el tono para esta composición.
En "Body and Soul", D Agostino hizo una introducción en la que quedó constancia de su capacidad como armonizador hasta que Cavalli continuó con la melodía de manera más directa. En sus matices no asomó la nostalgia; sin embargo, su tono y su sonido parecieron hablar de una pena lejana, casi como una suerte de recuerdo de otros momentos. Recorrió desde diferentes lugares la forma armónica de la melodía hasta alcanzar un clímax, en ese medio tiempo, que siguió D Agostino con una improvisación en acordes de diferentes octavas. Aquí, nuevamente mostró su gusto por ir haciendo vuelta a vuelta más complejo su ataque.
La sección rítmica, con Jerónimo Carmona en contrabajo y Oscar Giunta en batería, sonó correcta, con algunos interesantes aportes del baterista que agregó color al clima general.
El cierre fue con un tema de Gillespie, de fuerte tono latin jazz y a toda velocidad, con un primer solo de D Agostino, en el que elaboró un mensaje de articulación moderna y un énfasis rítmico muy marcado; siguió Marcelo Kitay, un guitarrista que trabaja sobre la edificación de un clima que le permitió a Cavalli utilizarlo como trampolín y un final con un solo de Giunta, en el que mostró un variado criterio y mucha emoción.





