Hip hop, tres chicas filosas

Mala Rodríguez, Anita Tijoux yMiss Bolivia: tres muestras explosivas del rap hecho por mujeres y cantado en castellano
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28 de marzo de 2011  

Mala Rodríguez, Anita Tijoux y Miss Bolivia: tres muestras explosivas del rap hecho por mujeres y cantado en castellano

"Lo interesante es la mezcla perfecta entre rabia, poesía, rima, absurdo, dadá... Un mundo libre en términos creativos, donde te encuentras con muchos tipos de gente rimando." La definición que suelta al viento la chilena Anita Tijoux es tan casual como precisa, tan simple como efectiva, y sirve para describir ese universo de frases filosas y de matices que la reúne con la española María Mala Rodríguez y con la argentina Paz Ferreyra (Miss Bolivia), por citar sólo tres exponentes del hip hop femenino cantado y pensado en castellano.

El miércoles, la Mala vociferará en Niceto Club, con la excusa de presentar su nuevo disco, Dirty b ailarina. En él abre los brazos para, además de su rapeo furioso, cobijar al R ?n B , al pop y esconderse detrás del personaje de esa "bailarina sucia". "Encontré en Dirty ... la figura que hacía que todas las canciones del disco se unieran -comenta la Mala- . Quería hacer un trabajo que estuviera enmarcado en un momento y en un lugar, y ella hizo que todo esto se hiciera posible mostrando su sensibilidad, mostrando la manera en que se entretiene, en que siente, ríe y llora. Es divertido decir que ella es mi tataranieta... ¡Porque soy yo! Todas mis canciones tienen algo de mí."

María Mala Rodríguez, la sorprendente rapera española que nos visita por segunda vez María nació en Cádiz, creció en Sevilla, vive en Barcelona y lleva el flamenco en las venas ("es un sentimiento y yo lo tengo"). En 2000 se plantó en su país en una escena tan masculina como la del rap con su primer disco, Lujo ibérico y a toda una declaración de principios desde el inicio mismo del álbum: "Tengo un trato: lo mío pa' mi saco, lo tuyo más barato, mi lengua pa' mi gato. Pido bombo, escalera, escenario. Y aire. Qué pulmones ya tengo pa' llenarlos", cantaba en "Tengo un trato". En el mismo disco, mostraba sus garras: "Mi madre me educó hasta donde pudo y luego me dio su escudo. No voy a salvar el mundo, salvaré mi culo" ("Yo marco el minuto"). Aquí, en Dirty ... insiste: "A mí me parieron fuerte, me criaron fuerte".

Pero La Mala no es una rapera del gueto, no. "El peor gueto que existe es el mental. Nos encanta que las cosas no cambien. ¿No? Nos hace sentir tan cómodos, tan seguros, pero es una ilusión. Yo soy yo misma y no tengo ni vergüenza ni complejo de mostrarme tal cual soy", dice La Mala, quien dio forma, en Dirty ..., su cuarto álbum, al trabajo más femenino de su discografía. "Yo tengo un lado masculino y otro femenino, pero éste no lo había mostrado antes. En el disco, hay otras voces de mujer como Mefe y Estrella Morente, y no es casualidad."

Anita Tijoux nació en Francia, pero es chilena hasta la médula. "Mis padres dejaron Chile por razones políticas, como tanta otra gente en mi país y en la Argentina -cuenta Anita-. A Chile llegué de adolescente, tras la dictadura, cuando mis padres decidieron volver y descubrí un país que siempre había sido motivo de conversación en casa."

La Tijoux sorprendió a propios y extraños con su disco 1977 . Desembarcó entre nosotros con una edición local del álbum y con un primer show en el festival Aire; recogió buenas críticas en los Estados Unidos y hasta recibió el comentario elogioso del colega menos pensado, Thom Yorke (Radiohead). "Es de esas personas a las que le creo, pero me pareció patético porque tuvo toda una repercusión en la prensa chilena y el disco ya tenía ocho meses de vida. Le estoy superagradecida a Yorke, pero no a los medios que montaron un gran circo. Es una visión colonialista. En América latina la gente sigue esperando la aprobación del conquistador."

Ya la oyeron, mejor dicho, leyeron y es la mejor manera de conocerla. Como en su disco, en el que resume su vida desde la cuna ("Nací un día de junio del año 77, planeta Mercurio y el año de la serpiente") y también su filosofía de vida: "Vivir cada día como si fuera el primero. Y si es mi último día, aún así sería el primero."

Al rap Anita lo conoció a los ocho, nueve años en Francia y lo abrazó definitivamente en los barrios de Santiago. "El rap es muy similar al punk. La mayoría de los que estamos en él no sabemos nada de teoría musical, pero nos largamos al camino como autodidactas", sostiene al explicar por qué se tiró de cabeza al universo de las rimas filosas y los ritmos quebradizos. "Me encanta ser parte de esto por más que a mí no me gusta encerrarme en un estilo. Es que el hip- hop es un género de contrapropuesta cultural y no una música de gringos. Las desigualdades se producen en todas partes, no sólo en América latina y lo interesante es que no le pertenece a nadie, es una nación en sí misma", concluye la rapera que bebió de Daniel Viglietti y de Yupanqui, de Violeta Parra y de Víctor Jara, pero... claro, también de Nas y Wu Tang Clan.

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