Horta, un músico de creatividad caudalosa
El guitarrista se presentará hoy
1 minuto de lectura'
Un músico de creatividad caudalosa, veinte discos, un estilo que combina el samba con el jazz y el pop de aires cariocas. La forma de tocar del brasileño Toninho Horta influyó en un guitarrista como Pat Metheny, que tomó ciertas líneas de armonización de ese estilo.
Horta, nacido en Belo Horizonte, debutará esta noche en la Argentina, presentándose, a las 21, en el teatro Ateneo, Paraguay 918. Junto a él, estará el trío de Hugo y Osvaldo Fattoruso y Daniel Maza. Este guitarrista y cantante actuará también el sábado, a las 21.30, en el teatro Príncipe de Asturias, como artista estelar del VIII Festival de Jazz de Rosario.
Considerado uno de los grandes guitarristas contemporáneos, la revista Melody Maker lo calificó, en 1977, como el "mejor intérprete de guitarra en el mundo".
Más allá de semejantes reconocimientos, Horta, durante una charla telefónica con LA NACION, se reveló como una persona sencilla y dijo que su estilo era, básicamente, el de un guitarrista de estilo minero con muchas influencias.
Nacido en un hogar musical (sus padres tocaban la guitarra y la mandolina), creció escuchando música clásica y jazz. Ella Fitzgerald, Frank Sinatra, Wes Mongomery, Barney Kessel y Stan Getz amenizaron las calurosas tardes en el hogar familiar. Quizá de aquellos días tomó esa sensualidad vigorosa tan presente en el saxo tenor de Getz.
A los diez años tocaba la guitarra y a los trece hizo su primera composición para que su hermana Gilda la cantara. "Era algo así como un pre bossa nova, una música abolerada", señala el músico desde su casa en Belo Horizonte, soportando un persistente resfrío ganado en algún lugar de Oriente, desde donde acaba de regresar de una gira por Tailandia, Indonesia, Malasia y Japón, país al que ya visitó 16 veces.
A los 18 años, pisó Río de Janeiro para quedarse y poder conocer a Tom Jobim. También conoce a la inigualable Elis Regina, quien lo incorpora en su grupo para trabajar en los arreglos, junto con otro guitarrista y compositor minero, Nelson Angelo.
Pero su relación con Milton Nascimento es determinante no sólo para su carrera artística, sino también para desarrollar una dirección como compositor.
Forma parte del movimiento El Club de la Esquina, liderado por Nascimento, cuya fuerza lo ayudará para convertirse en un sideman prestigioso y buscado por su originalidad a la hora de armonizar e interpretar.
Actuó con toda la línea de grandes artistas brasileños, como Jobim, Elis, Caetano Veloso, Chico Buarque, Hermeto Pascoal, Gal Costa, Maria Bethania, Lenny Andrade, Nana Caymmi, Nana Vasconcelos y Joao Bosco.
Arreglador de mano delicadísima y sesionista incomparable, sólo en 1980, con "Terra de pássaros", es reconocido en toda su dimensión.
Viaja a Nueva York, donde se radica por diez años y asombra al mundo jazzístico de los Estados Unidos. Actuó con Pat Metheny, Wayne Shorter, Paquito D´Rivera, Randy Brecker, Larry Carlton, Gil Evans, Gary Peacock y Omar Hakim, entre otros.
Un sonido múltiple
Sensible en sus modos, Toninho tiene un hablar pausado y que denota un humor reflexivo. A continuación transcribimos parte del diálogo telefónico.
-¿Cómo define su mundo musical?
-Muy diversificado. Mi música es minera, el samba atravesado por el jazz, el pop y por la música nordestina. Creo que siempre en mi guitarra suenan todas mis influencias
-¿Cómo es la música minera?
-Muy rica en armonías y melodías. Es la de mayor profundidad del Brasil y no siento que exagere con lo que digo.
-Se radicó en Nueva York, pero no se alejó nunca de su ciudad.
-Cuando vivía en los Estados Unidos necesitaba humedecer mis raíces y por ello volvía a Belo Horizonte. Era muy importante para mí retornar a mi lugar, pues es allí donde tomaba fuerza e inspiración.
-¿Se considera aún como parte del movimiento El Club de la Esquina?
-Sí, definitivamente. Piense que después del movimiento bossista fue lo más fuerte que tuvo el Brasil musicalmente.
-¿Más fuerte que la Tropicalia?
-Sí, sólo que mientras estaba en plena expansión, no lo veíamos como un movimiento. Era una manera de vivir el arte, pero musicalmente era más potente que la Tropicalia.
El Club de la Esquina estaba formado por muchísimos artistas, con Milton como cabeza. El era el más conocido. "La música del club era muy estilizada, con una mirada increíblemente natural. Era pura energía, pero no tuvo mucha representatividad", agrega Toninho.
Sobre su encuentro en Buenos Aires con los Fattoruso, señaló que los conoció a fines de los años setenta, en Los Angeles, en los tiempos del grupo OPA. "Hugo Fattoruso es uno de los grandes músicos del mundo. No tengo dudas de que es genial", afirmó.
Tocó con ellos en varios escenarios y se muestra entusiasmado por este reencuentro en Buenos Aires.
-¿Cuál será el material que presentará aquí?
-Haré una retrospectiva. Material de distintas épocas hasta llegar al último disco, que sale en agosto, "Con un pié en el forró", una placa que me reúne con la música nordestina. La lírica es de Felipe Cordeiro, un poeta de Fortaleza.
Sobre este último trabajo señaló que el acento está puesto sobre el ritmo y no tanto sobre el aspecto armónico-melódico, que es una de sus características. "La música de este disco es más sencilla, siento que llega rápidamente al corazón", añadió.
Su show, tanto en Buenos Aires como en Rosario, tendrá dos partes. En la primera subirá con su guitarra para hacer un material de tono acústico e intimista que, seguramente, reflejará ese humor suyo algo melancólico. La segunda parte será con el Fattoruso Trío, en donde se armará un set eléctrico, palpitante y potente.
"Estoy deseando presentarme en la Argentina, es un lugar al que tardé en llegar, pero al cual pienso volver y volver", concluyó.
Para agendar
- Toninho Horta. El guitarrista se presentará hoy, a las 21.
Teatro ND/Ateneo. Paraguay 918. Entradas desde 15 pesos.
El club de la esquina
- El inicio de la década de 1960 se recuerda en Brasil como un tiempo en el que el arte vivía una etapa memorable, en la música, en la plástica y en el teatro.
En una pensión de Belo Horizonte, un músico proveniente de Tres Puntas ensayaba los acordes con los que pasaría a ocupar un lugar importante en la música brasileña. Milton Nascimento se reunía con Lo y Márcio Borges para fundar El Club de la Esquina. La intersección celestial de Divinópolis con Paraisópolis, en el barrio Santa Teresa, no era otra cosa que una pared, pero reunía las condiciones para que allí se fundará un movimiento que tendría fuerte resonancia sobre el arte musical de Brasil. Eran los años 60 y del norte bajaban los bahianos con su Tropicalia. En Brasil, había espacio para todos.
- 1
2El error que paralizó a Hollywood: así fue el papelón histórico en los Premios Oscar
- 3
Leo Rodríguez, el “maestro de música”: referente de la radio FM, hizo más de 80 viajes con oyentes y va por un nuevo desafío
4Evangelina Anderson contó la verdad sobre su situación sentimental y reveló cómo está su corazón

