Jan Akkerman, treinta años después
El holandés, ex guitarrista de Focus, presentará su último disco en el ND Ateneo
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Conocido en la Argentina por su participación en el grupo holandés Focus, el guitarrista Jan Akkerman se incorporó, rápidamente, a ese Parnasso de héroes de las seis cuerdas. Sus solos en aquel prestigioso trabajo Hocus Pocus le valieron una reputación altísima por estas tierras. Corrían mediados de los años setenta y el rock sinfónico estaba en su apogeo. Tras la separación de la banda, poco se escuchó de ese artista en la Argentina. Akkerman se presentará esta noche, a las 21.30, en el ND Ateneo, en cuarteto con Mike del Ferro en piano, Ney Conceicao en bajo y Marcio Bahia en batería.
De aquellos años en que lideró Focus a la actualidad, el estilo de Akkerman tomó el camino de la fusión. El músico definió su propuesta como de jazz rock.
Sus comienzos fueron tempranísimos. El guitarrista recordó que en su casa se decía que a los pocos meses de vida ya golpeaba una cítara con una cuchara. A los tres años empezó a tocar un baby piano, en el que sólo funcionaban las teclas blancas. "Pero un domingo ocurrió el milagro. Mi familia vivía en Amsterdam, cerca de la Zuiderkerk, en el canal Raamgracht, que es el área judía de esa ciudad. Las campanas de esa iglesia tocaban la melodía de «Frère Jacques, frère Jacques, dorme vous, dorme vous...». Corrí al piano y al instante descubrí que esa melodía correspondía exactamente con las teclas blancas del baby piano, que es en Do mayor, empezando en Do y luego suben", explica.
Del pequeño piano pasó al acordeón, en el que tocaba partes de ópera, valsemusettes y hasta tangos.
"Debo reconocer la fuerte impronta de mi abuela en mi trayectoria de músico y en mi relación con el tango. Ella escuchaba mucho pero mucho tango en un tocadiscos de esos muy antiguos, de los que tienen una púa que hay que cambiar con frecuencia para poder lograr un sonido decente. Puedo recordar las melodías que invadían esa casa, que salían de ese tocadiscos... y eran tangos. Me conmovían ya de pequeño la pasión y la profundidad de esas composiciones", recordó el músico.
Akkerman destacó como uno de los momentos especiales la grabación con Claus Ogerman y la London Symphony Orchestra, en 1978. "El disco se llamó Aranjuez, que realmente no es un nombre apropiado o que me guste. Fue imposición de la discográfica. En realidad se tendría que haber llamado Nightwinds. "
-¿Podría definir algún género o grupo como guía musical?
-Debo confesar que la libertad fue mi guía. Me he movido libremente haciendo música. No he estado encasillado en un tipo de producción musical. Voy y vengo, entro y salgo, incursiono. Eso, para la industria discográfica, está catalogado como un desastre, lo ven como falta de consistencia, pero para mí lo importante es la música, el arte, que está por sobre todo interés específico. Y tengo la suerte de vivir desde hace 30 años respetando mis ansias de libertad musical. Me puedo dar ese lujo.
-Dentro de esa libertad, ¿cuáles serían sus proyectos?
-Seguir aferrado a mi concepto de libertad. Tengo 60 años y no quiero repetirme. Me resultaría patético si pensara en que tengo un programa fijo que no me permite crear. No me interesa ya grabar discos en estudio. La verdad es que esta idea de trabajar durante uno o dos años o más en sólo 10 temas me resulta una restricción insoportable. Quiero presentaciones en vivo, y le confieso que me gustaría hacer algo de Bach.
-En este contexto, ¿con qué género se siente más afín?
-Con el jazz, sin duda. Es una forma elevada de música. Mi idea del rock es que el 99,99% es aburrido; incluso lo que aparece bajo el lema de "progresivo" es pura repetición. El jazz, por el contrario, epitomiza la libertad.
Akkerman agrega: "Me gusta la música con estructura, obviamente, pero sobre la cual se pueda ejercer la libertad de interpretación. El bebop es un muy buen ejemplo. Hay géneros que logran articular la pasión y la tristeza. Allí está el tango, según mi criterio".
- ¿Qué música traen?
-Vamos a hacer versiones con arreglos de Mike del Ferro de Love Remembered , una especie de adaggio que fue grabado en el disco con Claus Ogerman y la London Symphony Orchestra.
Sobre Del Ferro señaló que es "un pianista sublime, considerado entre los mejores pianistas de jazz del mundo. De hecho, tocaba con Toots Thielemans y grabaron juntos «Love Remembered», eso me pone muy orgulloso", agregó.
-¿Qué hay de la época de Focus?
-Focus existió hace más de 30 años. Fue una banda genial, realmente. Lo que hicimos estuvo muy bien para ese momento, y nos hizo muy felices. Pero pienso que sería patético, tremendo, si estuviera haciendo lo mismo de esa época 30 años después. Y espero que el público no espere eso de mí.




