Jazz argentino con sello propio

Buenos Aires Underground inicia su actividad con la edición de tres discos
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26 de agosto de 2001  

El impulso que ha tomado el jazz en la Argentina merecía un sello propio, un espacio para poder acercar al público al menos una parte del material creado en estas playas.

Este parece ser el sentido con el que fue tomada la iniciativa del sello Buenos Aires Underground (BAU Records), que lanzó de manera simultánea sus tres primeras ediciones: "Cambio de celda", del trío de Ernesto Jodos; "Nachtmusik", del saxofonista Luis Nacht, y "Presagios de carnaval", del guitarrista Fernando Tarrés.

En este comienzo, el sello muestra una tendencia a editar música de autor, es decir, músicos con material propio, lo cual, además de ser una decisión arriesgada tiene un efecto estimulante en la escena jazzística, tan poco considerada por las grabadoras comerciales.

Si bien existe una suerte de continuidad conceptual en el arte de estos discos -cuidado y con fuertes puntos de contacto en materia de colores, pues en las tapas dominan los tonos negros, los grises y los dorados-, la música guarda una sana variedad, puesto que va desde un jazz bop-étnico (si es se puede considerar que algo así existe realmente) en el disco de Luis Nacht, pasando por una música cercana a la experimental en el trabajo de Ernesto Jodos, hasta llegar a una suerte de fusión con el folklore en el material de Tarrés.

El sello será presentado pasado mañana, a las 20, en Notorious, Callao 966. Para ese formal encuentro se anunció la actuación del trío de Jodos, el cuarteto de Nacht y el quinteto de Tarrés.

Uno por uno

Ahora vayamos por partes: de las tres ediciones, sobresale el disco de Ernesto Jodos, acompañado en esta oportunidad por el celista Martín Iannaccone y por el baterista Sergio Verdinelli.

Este trabajo se destaca por su fuerte apuesta por una música que sale de los patrones jazzísticos para ingresar ciertamente en el terreno de lo contemporáneo. "Cambio de celda" muestra la versatilidad como compositor de este pianista que, tras haber hecho un gran trabajo con su sexteto, desarrolla con el trío una música diferente que, lejos de ser una continuidad con su primer disco, toma otro camino. Hay actualmente en su música un mayor énfasis en la búsqueda de climas, lo que le quita algo del anterior espíritu jazzístico que la acompañaba.

Jodos parece componer en "Cambio de celda" un mundo esencialmente rítmico sobre el que edificará variaciones de disímil métrica. En varios temas el leitmotiv es un riff que no da respiro y, montada sobre él, están la melodía del chelo y el ataque de la batería. En otros, como en "Sonido y sentido", hay una construcción minimalista en la cual el trabajo de los arreglos demuestra una desarrollada técnica contrapuntística. No hay monólogos, sino una suerte de diálogo de a tres, en el cual el piano muestra el camino. Un disco que tiene una perla como "Solo nomás", donde Jodos refleja un mundo que fluctúa entre la soledad y la compañía, una vivencia conocida en estos tiempos. Su piano habla un idioma de armonías encadenadas por un tejido suavemente rítmico de Verdinelli y un chelo que logra recrear una atmósfera dramática, con fuertes claroscuros.

"Vengo rengo" es el aporte de Iannaccone, un tema que tiene la misma línea rítmico-conceptual del disco y que resulta un aporte al trabajo de Jodos, pues va en su misma línea.

Bop con raíces étnicas

No es extraño, al escuchar el disco de Nacht, sentir cierto aroma familiar, pues aparece el piano de Ernesto Jodos, que le da un cierto aire de "Cambio de celda", en especial en algunos de sus solos. Nacht está acompañado también por Hernán Merlo y Guillermo Delgado, que se reparten la función de contrabajistas, Pepi Taviera en batería y Hernán Mandelman y Jorge Pemoff en percusión.

Cinco de los seis temas del trabajo fueron compuestos por Luis Nacht, que deja en evidencia el peso de John Coltrane como primera influencia. Su sonido, aunque por momentos en la grabación queda algo atrás, muestra una búsqueda de un mensaje propio, que no siempre consigue expresar plenamente.

El disco de Fernando Tarrés fue grabado en Nueva York y tiene un grupo de músicos de primer orden, como por ejemplo el baterista Jeff Ballard (actualmente está en el trío de Chick Corea), Danilo Pérez y el violinista Mark Feldman, entre otros. Este trabajo puede ubicarse entre aquellos que buscan explorar la combinación de ritmos y aires folklóricos con ese espíritu liberal que tiene el jazz como quintaesencia.

Si bien la formación elegida por Tarrés para este disco tiene una innegable riqueza tímbrica, no alcanza para descubrir nuevos caminos; hay cierto tránsito común, ya escuchado, a las fusiones que por este lado del planeta son habituales y no logran, por cierto, sorprender.

Tarrés es un guitarrista de pulida técnica y en este disco aparece más como compositor que como intérprete, lugar que se guarda para una mejor ocasión. "Alfonsina y el mar" tiene un excelente solo del panameño Danilo Pérez, aunque luego pierde fuerza por unos arreglos de cuerdas que le dan un conocido aire tanguero-piazzoliano.

Un sello que comienza con tres discos de músicos locales que tiene una saludable inquietud, que su material se conozca. Ahora con BAU todo puede ser algo más sencillo.

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