
Joaquín Levinton, a la hora del té
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Una tarde de domingo, en el Quilmes Rock 2007 Turf, tocó por última vez, y esta tarde de domingo, pero en el Pepsi Music, Joaquín Levinton presentará en sociedad a Sponsors, la banda que eligió el solista para seguir rockeando.
Entre la despedida de Turf y la salida de 110% , el primer disco de su nueva banda, Levinton se mantuvo lejos de la luz del día. Junto a su nuevo socio, el tecladista Agustín Della Croce, se encerró a concebir todas las canciones que había en su mente, en su cuerpo, en sus sueños. Puertas adentro y siguiendo el método de El Salmón, durante meses no supo si era de día o de noche, invierno o verano; sólo, que debía terminar con lo que había comenzado. "Pasaron los días y la realidad no la vi... Si hasta me perdí la nevada", ilustra Joaquín en la oficina de su manager.
-En lugar de salir a tocar como Joaquín Levinton, armaste una banda.
-Sí, somos una banda; cobramos todos lo mismo. Los admiro individualmente [Della Croce en teclados, Fabián Ruidíaz en percusión, Gonzalo Gutiérrez en guitarras, Rodrigo Bosco en bajo y Juan Lorenzo en batería]. Nos formamos misteriosamente; nadie eligió a nadie. Son los suplentes de los Auténticos Decadentes.
-¿Cuándo se quebró Turf?
-No sé; busqué mil veces la explicación; me costó muchísimo porque amaba a Turf y al final me di cuenta de una cosa: yo no sé por qué se juntó Turf y tampoco sé por qué se separó. Si querés buscar algo comprensible, tenés los números: cinco personas juntas durante 12 años. Y, pensando en la sanidad mental y artística, ¡basta de los grupos que duran 40.000 años! Mirá el pibe de Arctic Monkeys [Alex Turner], tiene además otro grupo. Eso es lo que me gusta, la movilidad del artista, como el de White Stripes [Jack White], que en pleno éxito formó otra banda [The Raconteurs].
-¿Cómo concibieron 110% ?
-Fueron casi dos años con muchos momentos de gloria con Agustín [Della Croce]. Hicimos muchísimas canciones con una libertad total. No soy prejuicioso con la música. Me gusta experimentar, y así salieron canciones completamente diferentes entre sí. Hay temas que parecen cubanos, como "Derroche"; hay una especie de guajira ["El adivino", con Ricardo Soulé]. Ya tengo listo el segundo disco y no tiene nada que ver con éste. También experimenté con las palabras. Lo divertido es encontrar esas palabritas que son poco comunes, sin irte al carajo como "por única vez". ¿No?
-En "Sexo, droga y reggaeton" disparás con munición gruesa para todos lados.
-Estaba buscando ir a las piñas de una, porque dice: "Los amigos pollerudos me parecen pelotudos". Es una frase que les dije a mis amigos. Y la que le sigue, también: "Pero nadie más tarado que un drogón rehabilitado", y eso no estaba dicho en el rock. Igual todo esto es un chiste.
-El arte de tapa despertó cierta polémica por emparentar el signo pesos con los caracteres de la escritura judía.
-Yo soy judío. ¿Y qué hace el judío? Se ríe de sí mismo: Mel Brooks, Woody Allen. En realidad, el signo pesos es un chistecito para el rock, este que vemos en los festivales, que cobra una fortuna. Y yo soy una persona que paga por tocar en esos lugares; por eso "Sexo, droga y reggaeton". Ser una estrella de reggaeton quiere decir que yo soy el trabajador que gana plata en las fiestas privadas, como los Decadentes, porque a mí el rock no me paga. Por eso yo voy a los festivales a tocar mis canciones con la mejor onda y de onda, cuando el que viene después que yo se lleva una torta enorme.
-El nombre de la banda, Sponsors, es otra broma.
-Es un chiste a la mística que dicen tener los rockeros. Lo nuestro es música popular; pretende alcanzar a cualquier ser humano que tenga las ganas de dejar entrar la música. Yo, cuando tengo una canción, la llamo a mi abuela; se la muestro a ver si le gusta. No me interesa que le agrade a un flogger que tiene 150.000 prejuicios y para quien todo pasa por la moda. ¡A mí qué me importa la moda!






