Jorge Drexler habla de n, su álbum de "aplicanciones"

El músico uruguayo habla de los tres temas de su proyecto musical pensado para tablets y teléfonos inteligentes
Sebastián Ramos
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22 de diciembre de 2012  

"No hay límites", se apasiona Jorge Drexler, "nada te impide hacer una canción de protesta que cambie los valores de la bolsa. O hacer una canción que puedan escuchar por teléfono exclusivamente dos enamorados mientras hablan. Una vez que se abre esa puerta, los límites no existen. Las tablets y los celulares no son ni la panacea ni Satanás, pero están con nosotros, con lo mejor y lo peor, y tienen una cantidad de puertas por abrir que todavía no alcanzamos a comprender".

Desde el sofá más cómodo de su casa madrileña, el cantautor uruguayo habla de la experiencia que resultó engendrar las tres "aplicanciones" que conforman n, su flamante proyecto musical interactivo pensado para tablets y teléfonos inteligentes que le llevó un año y medio de creación/composición.

–¿Cómo llegaste a idear este proyecto?

–Hubo varias puertas de entrada. Una fue Biophilia, de Björk, sobretodo en lo que tiene que ver con el modelo de negocio y la experiencia de que a la canción la acompañaran diferentes cosas: la partitura, la letra legible mientras la escuchás. En ese sentido, ahí terminan las coincidencias con n. Biophilia trata de canciones preexistentes adaptadas al formato app, como quien le agrega un video. Mis canciones se podría decir que son nativas para el formato app, pierden el sentido fuera. Son canciones que buscan a las app como un género. Por eso le pusimos "aplicanciones", un tipo de canciones que por su carácter combinatorio están vivas mientras puedan ser combinadas. Por otro lado, coincidió con que abrí una cuenta en Twitter, donde empecé a escribir en verso básicamente. Como si fuera una especie de laboratorio, que se construye desde la limitación de los caracteres que se utilizan en Twitter. Todo eso me hizo un clac en la cabeza: ¿por qué no hacer canciones con estructura combinatoria?

–¿Por qué n tiene apenas tres canciones?

–Pensamos en hacer seis, pero estas tres canciones me llevaron un año y medio. n1 tiene 38 versos combinatorios, 19 largos y 19 cortos, que se pueden combinar en cualquier dirección. n3 tiene cien versos combinables con rima y estructura métrica fija, la de los payadores. Estuve ocho meses para escribir eso, probando todas las posibilidades. Yo no sé nada de matemática, pero me interesan los desafíos de estructura. En la forma está parte del contenido. Componer las tres canciones de n me llevó lo que me lleva componer doce canciones comunes, no combinatorias. Se tarda tanto porque son un tipo de canción que requiere golpes de intuición y una inteligencia al comando, están hechas con la razón. Es muy difícil conseguir fluidez y ese es el verdadero trabajo.

–¿Las "aplicanciones" pueden tener un correlato en la actuación en directo?

–No sé cómo llevarlo al vivo. Hay un clip que hicimos en donde se ve que se pueden ir pasando las tabletas de mano en mano o los celulares y armar la canción. Pero no sé si tienen algo que aportar los celulares en un concierto. Lo mismo que una app no sirve para jugar al futbol o para coger. Me metí en esto no solo para decir qué moderno que soy, sino porque sentí que podía encontrar una afinidad artística en el mundo de las app.

–Y también parece promover la música como un juego...

–Sí, la idea es un mundo destinado a algo maravilloso que es jugar, como un género artístico, de inyectarle la poesía, una metáfora, un valor poético a su quehacer. Hay un ejemplo muy bonito de Mozart que se llama "Juego de dados", una obra con la que podías construir un vals con diferentes compases sueltos y que uno elegía al azar. Tirabas los dados y funcionaba con cualquier número que saliera.

–¿Qué te pareció lo que hizo Beck con su nuevo disco exclusivamente en formato partituras?

–Una partitura es un software interactivo. Me parece maravillosa la idea, como ejercicio compositivo es genial. Es diferente si escribís una partitura que si hacés una grabación de la canción. Alguna vez he escrito pensando en partituras y es un proceso totalmente distinto. Si hay un paralelismo con lo que yo hice, es que mientras que Beck diluye el componente interpretativo, yo diluyo el componente compositivo, lo abro, la gente tiene acceso a aportar a la parte compositiva. Son búsquedas.

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