Juanes, loco de amor: un pop latino para cantar y ser mirado
El músico colombiano, un romántico incorregible, explora un nuevo formato en el que cada tema es acompañado por un clip conceptual; mañana se presenta en el Luna Park
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Está claro que Juanes no se anduvo con chiquitas para su séptimo disco. Titulado Mis planes son amarte, se trata de un lanzamiento promocionado como el primer álbum visual de un artista latino: doce canciones con la misma cantidad de videoclips, unidos por un guión y protagonizados por el comandante de un vehículo intergaláctico que atraviesa el tiempo en busca del amor, encarnado por el propio artista colombiano.
La estrategia elegida para el primer contacto oficial con la prensa también fue ambiciosa: un encuentro en Medellín con cien periodistas de toda América latina que incluyó un singular recorrido de diez kilómetros por una parte grande de esa ciudad de Colombia (de la estación Poblado hasta Villa Sierra) en metro, tranvía y metro-cable. La movida contó con la participación del propio alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, y causó un gran revuelo mediático, claro. Y todo para empujar la difusión de un disco lleno de canciones románticas de todos los calibres -amores perdidos, despechados y soñados-, una línea que Juanes ya había trabajado en su producción anterior, Loco de amor (2014).

"La idea de un disco audiovisual no es nueva -admite el músico-.Ya lo hicieron David Bowie, Pink Floyd y, más recientemente,Beyoncé, con Lemonade. Es un buena manera de mantener el estatus del disco como una obra perdurable, como lo fue durante muchos años. Eso empezó a entrar en crisis en los últimos años porque las formas de escuchar música se multiplicaron gracias a los avances tecnológicos. Ahora hay más posibilidades de llegar a la música que antes, pero también la relación que establece la gente con los artistas es mucho más efímera. En la época de los vinilos, e incluso con los CD, teníamos un contacto físico con el objeto, podíamos revisar el booklet, los créditos. Este lanzamiento que hago está pensado románticamente, como una recuperación de ese vínculo más palpable."
Mis planes son amarte tiene también el condimento extra de los numerosos invitados. En los videos aparecen figuras disímiles de la música colombiana: desde artistas muy populares, como J Balvin y Fonseca, hasta otros emergentes, como Karol G y Piso 21. Y hay una curiosidad simpática: la participación del ex delantero de River y de la selección de Colombia Juan Pablo Ángel. Fonseca también pone la voz en la sentimental "Alguna vez" y Kali Uchis, en la más animada y sensual "El Ratico".
"Sonoramente, es un disco que tiene puntos de contacto con el primero que grabé, Fíjate bien (2000) -detalla Juanes, quien presentará su flamante disco en Buenos Aires mañana, con un show en el Luna Park-. Sobre todo por la mezcla de lo más orgánico -guitarras acústicas y eléctricas, bajo, teclados- con loops y bases electrónicas. La gran diferencia es que aquel álbum con el que debuté era más dark que este nuevo, que es mucho más bailable."

En ese sentido, jugaron un papel crucial los productores de Mis planes son amarte, Alejandro Sky Ramírez y Carlos Alejandro Mosty Patiño, dos colaboradores estrechos de J Balvin, una de las nuevas figuras de la música latina urbana. "Siempre he estado atento a las tendencias musicales de cada época -señala Juanes-. Hoy, con Spotify, eso es mucho más fácil, además. De todos modos, finalmente el resultado de lo que hago es lo que yo soy, lo que me representa. Puedo ser permeable a las influencias, pero en las canciones se termina imponiendo mi propio estilo. Un productor guía el proceso de grabación de un disco, pero es uno el que debe tener muy claro a dónde quiere llegar. El productor puede ayudar mucho con una segunda visión de las cosas, es una mirada más. Suelo tener muchas ideas al mismo tiempo cuando trabajo en un estudio. Entonces me empiezo a marear, pierdo la claridad para tomar la decisión correcta. El que puede resolver ahí es otro. Un buen productor te ayuda a plasmar quién sos y también a expandirte en otras direcciones." Esas direcciones que ha tomado la música de Juanes partieron de una base inicial construida en diálogo con la obra de dos referentes que él sigue considerando ineludibles: "Juan Luis Guerra y Rubén Blades, dos inspiraciones permanentes", resume él.
Pero la relación del colombiano con la música se remonta a mucho más atrás, antes de conocer incluso a Guerra y a Blades. Cuando tenía apenas 6 o 7 años, Juanes se entusiasmaba con la música que sonaba en su casa, en buena parte proveniente de la Argentina: Carlos Gardel, Los Chalchaleros, Los Visconti... "Mi hermano cantaba y tocaba la guitarra -recuerda-. Yo salía del colegio y sabía que lo iba a encontrar tocando, algo que me entusiasmaba muchísimo."
Pasó mucho tiempo desde entonces, y hoy la carrera de Juanes tiene, en términos comerciales, la magnitud suficiente como para que algunos medios lo cataloguen como "el rey del pop latino". Una de las metas de esta etapa es ampliar el alcance de sus ventas al mercado norteamericano, un desafío siempre difícil. "La principal barrera es el idioma, obviamente. Nosotros escuchamos música en inglés desde hace muchísimos años, pero ellos no escuchan demasiada música en español, hay mucha menos tradición. De a poco, eso ha empezado a cambiar. Ahí está el caso de «Despacito» [N. de la R.: el hit de Luis Fonsi y Daddy Yankee alcanzó hace poco el primer lugar de las 100 canciones más escuchadas en los Estados Unidos, convirtiéndose así en la primera canción cantada en español que llega a ese lugar desde "Macarena", el famoso tema del dúo sevillano Los del Río, en 1996]. Creo que definitivamente empezaron a darse cuenta de que América latina existe artísticamente hablando."
No está del todo claro si una mayor penetración de la música latina en el país que hoy gobierna Donald Trump cambiaría de algún modo sustancial el patrón de desequilibrio en la circulación de bienes culturales que rige desde hace años entre los Estados Unidos y nuestra región. Menos en un momento como el actual, con un contexto que Juanes describe como visiblemente desfavorable: "El mundo ha cambiado mucho en los últimos años -explica-. La inocencia que teníamos en los 70 ha ido mermando con el paso del tiempo, el avance tecnológico, la aparición de las redes sociales... Todo eso ha influido en nuestra manera de pensar. También hemos dejado de creer en los políticos y en los gobiernos. Cada vez tenemos más dudas sobre todo, y eso nos hace más escépticos. No es época de utopías. Hoy la música forma parte sobre todo del espacio del entretenimiento. Aun así, tengo esperanzas de que muchas veces siga conmoviendo y hasta ayude a pensar".
"Despacito", la zanahoria perfecta

El superhit "Despacito", de Luis Fonsi y Daddy Yankee, logró lo que parecía imposible: que el mundo anglosajón intentara cantar una letra en español. "Ellos no escuchan demasiada música en español, hay mucha menos tradición. De a poco eso ha empezado a cambiar", dice Juanes, que en su nuevo disco visual se sumerge en ritmos centroamericanos que parecen contener el ADN de la canción perfecta para bailar. Lo que ocurrió con "Despacito" alentó a la industria de la música latina, que ya no ve tan lejano penetrar la frontera idiomática.
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