Juanes no transpira la camisa negra
Presentación del cantante y compositor Juanes. Presentación del disco "Mi sangre". Con Fernando Tobón y Juan Pablo Villamisar (guitarras), Pedro Felipe Navia (bajo), Andrés Felipe Alsate (percusión), Emanuel Griserinio (teclados), Waldo Madera (batería). Anteanoche, en el estadio Pepsi Music.
Nuestra opinión: bueno
Antes de cualquier opinión acerca del show que anteanoche Juanes dio en Buenos Aires, habría que hacer un repaso de la valuación artística que este músico tuvo en el último lustro. ¿Qué tiene para decir en declaración jurada? Bastante: 2 millones de discos vendidos en el último año, por los que recibió 19 discos de platino; 3 premios Billboard, 3 Grammy latinos y 2 Oye; la canción "La camisa negra" entró en los top ten de rankings de cincuenta países de América latina y Europa.
Además, hay que sumarle su posicionamiento en distintos ámbitos internacionales. Hace muy poco cantó en la ceremonia donde se sortearon las zonas de países para la primera ronda del Mundial de Fútbol Alemania 2006. Por otro lado, sus inquietudes por el destino del planeta lo muestran como un hombre políticamente correcto y preocupado. Incluso es el principal impulsor de un festival del estilo "Live Aid" o "Live 8" con artistas de América latina. Sus opiniones sobre cuestiones políticas y sociales son cada vez más habituales.
Por todos estos antecedentes (especialmente por las cifras del primer párrafo) la expectativa que se genera ante un show de Juanes es realmente alta. Y si ése es el parámetro, al final de un show como el de anteanoche queda la sensación de haber estado frente a un artista sobrevaluado, con actitud y un carisma que le alcanza, pero que no le sobra.
Oídos sordos
Vale también marcar otra diferencia entre las declaraciones y la música. La canción "comprometida" no predomina en sus letras. Probablemente, su aspecto de galán rockero le puede jugar en contra cuando se pone serio. Durante el recital, quiso hablar del celebrado libro "Rosario Tijeras", de su compatriota Jorge Franco Ramos, antes de cantar un tema que lleva el mismo nombre. La historia es cosa seria; habla de una venganza y de una vida marginal en Medellín. Pero mientras Juanes intentaba hablar de Rosario Tijeras, el público coreaba: "A ver, a ver, cómo mueve la colita". Nadie le prestó demasiada atención a lo que Juanes tenía para decir. Será por eso que su inquietud social no está tan canalizada en las canciones como muchos suponen. Basta ver qué cosas le pide a Dios ("Que si me muero sea de amor y si me enamoro sea de vos") y las que le pedía León Gieco hace un par de décadas ("Que la guerra no me sea indiferente/ es un monstruo grande y pisa fuerte/ toda la pobre inocencia de la gente / [...] que el futuro no me sea indiferente/ desahuciado está el que tiene que marchar/ a vivir una cultura diferente").
Es cierto que Juanes puede lanzar frases como "que mi pueblo no derrame tanta sangre y se levante mi gente", pero sólo con dos versos o con un tema como "Sueños", no se convierte en un artista de barricada.
El fuerte de Juanes son las canciones de amor. En eso sí es bueno. Porque sin salir del tipo de estrofas que habitualmente se escuchan en la música melódica pop, Juanes viste sus composiciones con un condimento rockero y un sonido propio que se puede identificar con facilidad. ¿Será esa la clave de tanto éxito?
"Para tu amor", "Volver a verte", "Es por ti" y "Fotografía" fueron algunas de las escuchadas y muchas veces coreadas por las seguidoras que se habían ubicado frente al escenario para poder ver al cantante bien cerca. Con ese repertorio que va ganando matices hizo un show ágil.
Ante algo más de 7500 personas, en una noche ventosa, el cantante colombiano se ganó al público con esas canciones de amor que supo convertir en hits. Desde "La camisa negra" (que a pesar de la polémica y las interpretaciones políticas es una canción romántica) hasta la candidez de "Tu guardián" (para los niños) y "Nada valgo sin tu amor", que sirvió para cerrar su actuación y su gira de conciertos 2005.




