
La armónica de Franco Luciani
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COSQUIN.- Después de lo que significó para la música popular argentina la desaparición física del armoniquista Hugo Díaz, el instrumento que supo cautivar a la mismísima Ella Fitzgerald había quedado huérfano de intérpretes dentro de la música de raíz folklórica.
Algo instintivo despertó en el pequeño Franco Luciani cuando escuchó las zambas de Hugo Díaz en la armónica. Esa increíble sonoridad se le coló por los poros y se transformó en la banda de sonido de la infancia de este músico rosarino. Con 21 años, Luciani comenzó a ocupar un espacio en la interpretación de la armónica aplicada al folklore y todo su universo rítmico. El año pasado se llevó el premio Revelación de Cosquín. Este año vino a presentar a Cosquín su primer disco junto al grupo La Tropa, llamado "Armusa", donde deslumbró por un estilo depurado y atrevido, por medio de compositores como Ariel Ramírez, Angel Villoldo, Adolfo Abalos, Troilo o el Cuchi Leguizamón, vertiente directa de lo aprendido de oído mediante los discos del armoniquista salteño Hugo Díaz y del famoso Toots Thielemans.
"Desde los cuatro años toco la armónica, pero empecé de adolescente a tomarlo seriamente. Siempre me cautivó todo lo que consiguió Hugo Díaz con ese instrumento. Dejó un legado impresionante y una proyección importante a nivel internacional, ya que no era común escuchar a un armoniquista haciendo folklore o tango. Simplemente lo que hice fue tomar esa posta, para poner nuevamente a este instrumento en el lugar que se merece, por todas las posibilidades que tiene para seguir experimentando".
-¿Qué reacción notas en el público cuando te ve tocar folklore con tu armónica?
-Creo que se sorprenden mucho, porque es un instrumento que no tiene mucha prensa y como no se ve a mucha gente tocando en la armónica música argentina llama la atención. Pero se escriben conciertos para armónica como el de Villalobos, o sea que sus posibilidades son infinitas, aunque siempre me gustó interpretar la música del campo y la ciudad por la región de donde vengo, que es una mezcla de las dos cosas.
-¿Se nota en la propuesta una necesidad de ampliar el horizonte musical sin estar atado a las reglas coreográficas que pueden imponer algunos ritmos?
-La música de raíz tiene una coreografía, pero eso no ata el desarrollo de ejecución del instrumentista. Cada autor que elegimos para el repertorio nos ofrece una mirada profunda sin perder la esencia folklórica, como el caso de grandes compositores, como el Cuchi Leguizamón, que nos dejó físicamente, pero cuya obra es magnífica, a pesar de que no tiene el lugar que se merece.
Franco Luciani dice ser autodidacto, "en el país no hay maestros vivos y sólo en Europa la armónica tiene cátedras de estudio", aunque aprendió música junto a talentos rosarinos como Juancho Perone y asistió a la Universidad de Rosario.
Con ese bagaje que acumula a su corta edad busca recuperar un espacio instrumental y poner a la armónica en un nuevo plano de importancia. "Siempre digo que la armónica es como tener una pequeña orquesta de mano, es hora que tenga su lugar y que sea parte del recambio generacional tan necesario para la música popular."



