La Condomí se hace canto
1 minuto de lectura'
Presentación del disco "De los tres" , de Verónica Condomí en canto, bombo, guitarra y charango, Ernesto Snajer en guitarra y Facundo Farías Gómez en percusión. En La Peña del Colorado. Próximo show: el 25, a las 22, en Vaca Profana, Lavalle 3683.
Nuestra opinión: Muy Bueno
La raíz folklórica con ingredientes jazzísticos tiene historia dentro de la música argentina; sin embargo, pocas son las propuestas que reúnen con tanto equilibrio las raíces con un vocabulario moderno, sin por ello desnaturalizarlas.
La cantante Verónica Condomí, coplera de alma, como gusta definirse, presentó el disco "De los tres", con Ernesto Snajer, un guitarrista de enorme talento y Facundo Farías Gómez, que reemplazó a Facundo Guevara y que le dio a la propuesta un toque de mayor densidad rítmica.
Como una artesana, la Condomí creó, paso a paso, diferentes climas; algunos íntimos; otros, menos introspectivos, hablaban de historias de partidas y finales amargos.
El grupo se ordenó detrás de la voz de la Condomí, que pone el corazón tanto en su voz como en el bombo legüero o el charango. Con ella estuvo Snajer, quien propone desde su guitarra la apertura instrumental. Aun cuando plantea un solo reorganizando la melodía, el músico utiliza el midi en busca de nuevos colores tímbricos que logra acertadamente.
Farías Gómez hizo un trabajo impecable en la construcción de los cuadros rítmicos, tanto desde el cajón como desde las congas y el bombo; tiene muy presente el beat, al que sabe rodear de diferentes sonoridades.
Con la caja en la mano, la cantante despunta una vidala, para entrar de lleno en el show que tendrá momentos sublimes como "Eclipse de luna", donde Farías Gómez, con la kalimba, instala un clima delicado para que la voz de Condomí trepe para cantarnos esa bella lírica, plena de imágenes. "Luna mojada en el agua/ luna en el agua que viaja/ calma a las aguas del alma / alma en el agua que pasa".
Un trío que tiene carisma; sencillos, tocados por el duende de la inspiración, suenan densos, pero ágiles; concretos, pero fluidos.
Ahora, en esta nueva formación, el percusionista deja el ritmo en tierra para que la Condomí levante vuelo con su voz y el guitarrista construya los mejores pasajes instrumentales de la noche.
En "Cardo o ceniza", de Chabuca Granda, la Condomí muestra que su fuerza expresiva no está en la potencia, sino en la sutileza de su canto, envolvente como un tul. "Se quebrará mi voz cuando se apague/ de no poder hablarte en el oído", suena con la convicción de lo vivido, con el dolor de la pérdida, con el ritmo de palpitar la ausencia.
El dominio de su voz, esa facilidad natural para el fraseo, le permiten una variedad de matices que le dan, por ejemplo, a las composiciones clásicas nuevos aromas y a la música propia le brinda un tono de originalidad singular.
En otro tema lanza con su canto un ideal masculino perseguido, pero, probablemente, más soñado que real: "Yo te diré desde cuándo/ desde hoy en adelante/seré el varón más constante/ más puro y más verdadero". Como en toda la propuesta, la Condomí se dirige al alma de sus personajes; jamás la visión mundana aparece en esos seres extrañables a los que les canta y a los que parece reclamarles presencia.
Cuando llega "La flor de la madera", tema dedicado a su padre, o "Para un amanecer", el grupo suena relajado y con sonoridad liviana y, salvo por la fuerza de esas estocadas por parte de Snajer, que llenan el aire de electricidad, el combo siente gusto por combinar la fuerza rítmica de una chacarera con el lirismo que posee la voz de la Condomí. La sensibilidad y la calidez de la tierra, pero sobre un escenario.



