
La jerarquía del Coro de Cámara Adrogué
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Conciertos San Rafael . Inauguración de la temporada 2002. Actuación del Coro de Cámara Adrogué, dirigido por Marcelo Ortiz Rocca. Obras del siglo XVI (Claude Le Jeune, Carlo Gesualdo, Claudio Monteverdi), de Schumann, Brahms, Mendelssohn (seis lieder), dos obras religiosas de Maurice Durufle y Lamentaciones de Jeremías, de Alberto Ginastera. Comentarios: Juan Carlos Montero. Auditorio San Rafael, Ramallo 2606.
Nuestra opinión: excelente.
Con el renovado y entusiasta auspicio de la Fundación San Rafael y de Intérpretes Clásicos Argentinos, ha dado comienzo una nueva temporada de conciertos en el hermoso auditorio de Ramallo 2606. Y reconforta que la apertura haya estado a cargo de un coro, por el protagonismo que así se les otorga a los grupos de canto. Sobre todo, por tratarse de una agrupación del prestigio alcanzado aquí y afuera por el Coro de Cámara Adrogué.
El programa se abre con una bellísima y poco transitada obra de Claude Le Jeune "O signeur j´espars" de mediados del siglo XVI, tiempos de apogeo de la polifonía en Italia. Ortiz Rocca, su director, recuerda que ésta era una de las obras predilectas del querido maestro Julio Fainguersch, fallecido el 25 de abril de 2000, y que aquí se dedica a su memoria.
Es todo un redescubrimiento escuchar este madrigal del Renacimiento que parece expandirse subrepticiamente desde las dos voces femeninas hasta ser asumido por todo el coro en un ensamble eufónico de voces aterciopeladas y de exquisito fraseo. Y es una nueva fuente de deleite acoger las tres voces femeninas en el anónimo español "Si la noche haze escura", donde las sutilezas se plasman como si se tratase de un solo instrumento.
El coro echará nuevas miradas retrospectivas a madrigalistas tan renovadores como el claro y diáfano Carlo Gesualdo de "Io taceró" (que aquí deja de lado su cromatismo de acordes contrastantes para entregar más homofonía que polifonía) y al moderno y animado Claudio Monteverdi de "Si chi´o vorrei morire", traduciéndolos con exquisitez.
Como para dar fe de su eclecticismo y rigor estilístico, el ensamble aborda el eufórico "Am bodensee", de Schumann, en sus instancias rítmicas y de calma melancolía, con notable flexibilidad. Y asumirá con unción el devoto y polifónico "Schaffe in mir Got ein rein Herz", de Brahms.
Luego volverá a explayarse en la vena romántica con seis lieder "Im freien zu singen", de Mendelssohn. Las bucólicas canciones, volcadas en un melodismo atrapante por su expresividad, son asumidas por la agrupación con la elasticidad y ductilidad que piden sus variados ritmos ternarios y binarios, y sus climas, ora eufóricos y graciosos, ora delicados y amorosos, son siempre deliciosos.
Hacia el final, el Coro de Cámara Adrogué se encamina hacia las obras sacras del compositor y organista Maurice Duruflé, nacido a comienzos del pasado siglo. Es increíble hasta qué punto el músico francés recoge en las obras "Notre pere" y "Ubi caritas" los ecos de antiguas voces alejadas de la polifonía, para expresar su pietismo y sus oraciones cantables en notas de cristalina trama, donde se cuelan algunos giros del canto gregoriano. El coro las repasa minuciosamente y con singular finura.
Voces enfáticas
En el final vuelve la explosiva "O vos omnes", de Alberto Ginastera, cuyas notas exultantes y hasta lúdicas contrastan palmariamente con un texto que expresa la inmensa angustia de la Virgen María ("Oh, vosotros que pasáis por el camino, atended y ved si hay dolor como mi dolor..."). Las voces suenan enfáticas en sus hirientes disonancias y giros fugados.
Felizmente, hacia el final vuelven la calma y las elevaciones espirituales con un bis de Bruckner (que hace unos días nos entregó el Coro Polifónico Nacional): "Os justi meditabitur", que también parece nutrirse de voces añejas del canto coral (entre ellas el gregoriano del aleluya final).
El director Ortiz Rocca ha sabido modelar, cincelar, plasmar las más enjundiosas articulaciones y fraseos de sus coreutas para transmitir el espíritu de las obras dentro de cada estilo. Por ello el de Adrogué se ha constituido, a través de estos años de paulatino crecimiento artístico, en uno de los mejores coros del país. Su presencia en el concierto inaugural de la temporada del auditorio San Rafael fue un verdadero lujo espiritual.




