
La primera ovación
Mañana, a las 20.30, subirá a escena la puesta del drama lírico que se convirtió en el primer gran éxito de Puccini
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El drama lírico "Manon Lescaut", de Giacomo Puccini, sobre libreto de Luigi Illica y G. Giocosa, basado en la novela del Abate Prevost, se representará a partir de mañana, a las 20.30, en función de Gran Abono en el Teatro Colón. La puesta contará con dirección musical de György Györiványi Ráth, régie de Matías Cambiasso, dirección del coro de Alberto Balzanelli, escenografía de Sergio Massa, vestuario de Alicia Gumá, iluminación de Rubén Conde y un elenco encabezado por la soprano Inés Salazar, en el personaje de Manon Lescaut, y los tenores Carlo Scibelli y Carlos Duarte, alternadamente, en la pareja central, además de Gustavo Gibert y Omar Carrión (Lescaut), Hernán Iturralde y Mario De Salvo (Geronte).
Se trata de la primera ópera en la que el autor afirma su arte de compositor dramático y da una prueba contundente de su genio lírico musical. El éxito lo acompañó en su estreno, el 1° de febrero de 1893, en el teatro Regio de Turín, al punto que Puccini debió salir a saludar en varios telones junto a los cantantes e incluso solo.
La acción argumental de "Manon Lescaut" es muy parecida a la "Manon" de Jules Massenet, escrita años antes: transcurre en la primera mitad del siglo XVIII y ambas se encuadran en el tipo de historia de amor con escenas de raptos y rescates. Pero tienen diferencias: mientras que Massenet es un maestro del encanto y ofrece una protagonista más delicada y frágil, Puccini dibuja una personalidad más insolente, que no se doblega a un destino doloroso.
Escrita en su mayor parte en Suiza, donde curiosamente Leoncavallo terminaba su famosa "I Pagliacci", fue terminada por Puccini en Lucca, su ciudad natal y en un poblado de Toscana, Torre del Lago, que pronto convertiría en su residencia favorita. Es que era un paraje que por su tranquilidad y soledad favorecía el trabajo recoleto de la creación musical.
Obra para el lucimiento vocal
Obra patética en esencia, "Manon Lescout" se entrega con intensidad a la tradición del bel canto , en especial en las breves pero intensas arias del tenor, apelando a una orquestación de altísima calidad que va adquiriendo con el desarrollo de la obra un rol más que protagónico, que tiene su momento culminante en el famoso "Intermezzo" que une los dos últimos actos y que con el tiempo se ha trasformado en un hermoso y breve poema sinfónico que puede ser incluido en programas de salas de conciertos.
La protagonista, por su parte, tiene intervención en todos los cuadros y la intensidad dramática adquiere su mayor fuerza en la gran escena final con el monólogo "Sola, perduta, abandonata...", donde la línea vocal de la soprano -casi al modo de una salmodia- destaca sobre un fondo neutro de las cuerdas, constituyéndose en un pasaje que pone a prueba la capacidad de la protagonista.
"Creo que Puccini, más que cualquier otro compositor, es el verdadero heredero de Giuseppe Verdi", escribió Bernard Shaw tras su estreno en Londres. En efecto, no cabe duda de que al crear esta obra Giacomo Puccini ya había adquirido experiencia suficiente y el pleno conocimiento de la pasión verdiana, de cuyas enseñanzas sacó el mejor partido.
Las próximas funciones de "Manon Lescaut" se llevarán a cabo los días 10, 12, 14, 16 y 18 del actual.
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