
La prolijidad pop de G.I.T. volvió a escena
Guyot, Iturri y Toth se presentaron en el Luna Park
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G.I.T . Presentación del trío de Pablo Guyot (guitarra), Alfredo Toth (bajo y voz) y Willy Iturri (batería y voz). Con Babú Cerviño (teclado). Anteanoche, en el Luna Park.
Nuestra opinión: muy bueno
Guyot, a la derecha del escenario, Iturri, atrás y en el centro, y Toth, a la izquierda. Sí, G.I.T. y en orden de iniciales, los mismos que acompañaron a Raúl Porchetto, a Charly García, los mismos que como grupo dieron forma a un sonido distintivo cuando el pop en la Argentina no era mala palabra.
A esta altura se torna muy reiterativo seguir hablando del regreso de los 80, una década que pasó de ser una fiesta constante a una resaca eterna y que tuvo que esperar que los 90 se extinguieran para que volvieran a fijarse en ella. Hoy aquellos años parecen ser la bandera de muchos chicos que "nacieron tarde", que sólo conocen aquellos días por las repeticiones televisivas de Volver al futuro , de Blanco y negro , de los videos de Madonna cuando era una chica material y del Michael Jackson de Thriller ; pero también por las cinco, seis FM que insisten en darle aire a Duran Duran, Wham!, The Police, Hall & Oates... Y en esa cruza de melancolía por lo que fuimos y lo que hubiésemos querido ser quedó reflejado el público que acompañó el retorno de G.I.T., uno de los que se pensaban más improbables pero que terminó sumándose a la andanada de regresos programados que se iniciara con Los Gatos Salvajes, Los Gatos, Soda Stereo y al menos una decena más.
Treintañeros, cuarentones y jóvenes de veintipocos asistieron a un Luna que estuvo lejos de ocupar todas sus butacas, pero que no fue impedimento para que los presentes disfrutaran de lo que habían ido a ver: un paseo por los hits del trío, una puesta sobria y bien resuelta y tres músicos que disfrutaron de principio a fin su reencuentro sobre el escenario sin permitir que la alegría por estar allí desdibujara el plan trazado.
Como en los 80, cuando un bis era eso, el trío empezó y cerró sus 100 minutos de show con "Siempre fuiste mi amor". A espaldas de los músicos, pantallas recortadas con la forma que desde aquella época simboliza a las señales de stop, pausa y play, cuando el pop y el rock argentino se popularizaron gracias a los radiograbadores portátiles y a los walkman.
Sólo después del tercer tema la voz de Willy Iturri rompió la concentración de los músicos para saludar al público y recordar que la última vez que estuvieron ahí fue para acompañar a Charly García en la presentación de Piano bar . De ahí en adelante serían escasos los monólogos, sólo para agradecer a esposas, hijos y público, y para transmitir algo más de esa emoción que se expresaba en sus rostros y, sobre todo, en la precisión de las versiones, algunas tal cual quedaron grabadas en la memoria y otras levemente arregladas para proteger la voz de ese prócer del rock argentino que es Alfredo Toth.
Un segmento acústico, Los Tipitos como invitados, dos temas nuevos que no suman a la historia del grupo y esa sensación apocalíptica muy de los 80 ante la amenaza de una guerra nuclear ("Beirut") se sucedieron en una noche que terminó por despedir a todos de sus asientos hacia el final y gracias a hits como "Aire de todos", "Es por amor" y una versión del "Demoliendo hoteles" de Charly García.





