La voz más femenina del tango actual
Lidia Borda presenta su nuevo CD, hoy y mañana
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Hace siete años, la aparición de "Entre sueños", el primer disco de tangos de Lidia Borda, causó una verdadera conmoción en el ambiente tanguero. Su voz refinada y exquisitamente ubicada en la imagen de aquellas cancionistas del 30 la transformó en una de las apariciones más importantes de los últimos diez años. En este tiempo la propuesta de la intérprete creció de la misma manera que la amplitud de su repertorio, de envidiable gusto y selección. Tras haber participado de festivales internacionales y tener dos hijos, Manuel e Irene, la cantante de tangos Lidia Borda sigue acunando aquella secreta convicción de usar la voz como una de las mejores formas de expresión.
La aparición de su nuevo disco, "Tal vez será su voz", que presentará hoy y mañana, a las 22, en La Trastienda, seguramente generará una nueva conmoción en el cerrado círculo tanguero, que se verá obligado con este material a posicionarla de una buena vez como una de las mejores voces del tango actual. La intérprete apostó por un trabajo dual, riquísimo en matices, con un repertorio del 40 deliciosamente seleccionado y arriesgado estéticamente. En el disco, producido artísticamente por Ignacio Varchausky, está acompañada por el pianista y arreglador Diego Schissi y por la orquesta El Arranque.
"La intención era hacer un claroscuro, me gusta ese concepto de trabajar con distintas texturas y no sabía qué podía pasar. Eso era parte del riesgo de encarar un disco con piano solo y combinarlo con el sonido que aporta una orquesta. Incluso al principio pensamos en un lado A y un lado B y hacer un disco doble. Pero nos gustó está forma de variar los climas que tiene el disco. Por un lado la expresión más camarística con Diego y por el otro la festividad que tiene el sonido de la orquesta, que fue una experiencia corporal increíble."
"Tu pálida voz", "Yuyo verde", "Vida mía", "Será una noche", "Fruta amarga", "Pampero", "Claudinette", "Griseta", "Tal vez será su voz", "Nido gaucho", "Apología tanguera", "Paisaje" y "La noche que te fuiste" son los temas que integran su flamante producción. "Siempre trato de buscar en las canciones la riqueza y la complejidad de las melodías, porque me permite encontrar otros lugares para el tango y es una manera de ser exigente con lo que canto", sostiene Lidia Borda.
-¿Cómo fue el trabajo con el piano y con la orquesta, teniendo en cuenta que son dos estéticas muy diferentes?
-Queríamos ofrecer distintos puntos de vista sobre el tango. Yo venía trabajando con un repertorista cosas de Gabriel Fauré y un sonido más camarístico que pensamos podría cuajar muy bien con el tango. Entonces con Diego trabajamos desde lo que me sugerían las letras y por ahí le pedía más pampa o más arrabal desde mi lenguaje particular y él me interpretó a la perfección. Mientras que con la orquesta ellos escribieron los arreglos para mi voz y fue una experiencia inolvidable. Es el sueño de la piba cantar con una orquesta, mucho más teniendo en cuenta que no hubo tantas mujeres que cantaron con típicas. Por eso, tuve más referencias por el lado de gente como Raúl Berón, Pacheco, Fiore o Susy Leiva, una de las pocas mujeres, en un ambiente machista.
-¿La selección del repertorio también tiene que ver con otra búsqueda después de haber transitado por el repertorio de las cancionistas?
-Yo canto canciones del 20 y del 40, que son poco conocidas y que siguen sonando renovadas cuando las hacemos. Pero a la vez voy buscando otras cosas y hay que insistir en los tangos nuevos, porque si bien en el tango hay mucho repertorio me parece que no hay mucho margen más. Se escribe poco y lo que está escrito ya fue muy interpretado.
-¿Qué ha cambiado en la escena tanguera desde que apareciste con tu primer disco?
-Creo que básicamente hubo una renovación musical muy importante y que los chicos que aparecieron se están sumergiendo más profundamente en el tango. Seguramente de eso puede llegar a surgir una nueva música. Pero sigue faltando más definición en los músicos para que termine por estallar otra corriente musical. Hay mucho talento, pero también muchos chicos que tocan el bandoneón como si fuera una máquina de escribir y por el momento siguen faltando letras nuevas para cantar.
-¿A qué atribuís esa falta de letristas o duplas compositivas?
-Tiene que ver con que falta encontrar un nuevo lenguaje, una nueva manera de contar las cosas. Me parece que nos quedamos en un discurso que no nos representa pero se sigue tratando de imitar. Hay códigos que no se quieren romper. Encuentro más letras del tango en la gente del rock que maneja un lenguaje urbano que tiene que ver más con mi generación. Es más, uno de los cantores de tango que más me gustan es Ciro, de Los Piojos, aunque muchos se enojen por lo que digo.
-¿Será que la definición de la palabra tango tendría que ser más amplia?
-Me parece que es hora de redefinir la palabra tango y llevarla más allá de toda cuestión formal. Ya no se trata sólo de una música, sino de una cultura formada por elementos muy diversos, y hay que ir a la raíz.



