Lily Allen vuelve "sin vergüenza" y más madura: el viernes sale su nuevo disco

La maternidad, la separación y los desbordes del pasado, los temas que la cantante británica trata en su nuevo disco
La maternidad, la separación y los desbordes del pasado, los temas que la cantante británica trata en su nuevo disco Fuente: AP
Gabriel Plaza
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5 de junio de 2018  • 17:38

" Soy una mala madre / Soy una mala mujer / Lo viste en las redes sociales / Lo leíste en Internet", canta la artista británica de 33 años, en una de las primeras canciones autobiográficas de su nuevo disco No shame (Sin vergüenza). El álbum que saldrá el próximo 8 de junio y que empezó a cosechar comentarios elogiosos a diferencia de su predecesor Sheezus, acentúa el carácter indómito de la estrella pop y le sube el tono a su honestidad brutal en sus letras. Habla de su separación de Sam Cooper, con quién tuvo dos hijas, la decepción amorosa, las drogas, el peso del patriarcado y el vacío existencial de su generación. Esa actitud de enfant terrible que le trajo dolores de cabeza y unos cinco millones de discos vendidos a la industria del pop la colocaron siempre en un lugar incómodo.

Lily Allen no es una estrella pop habitual. Su vida esta asociada a escándalos mediáticos, frases provocadoras y cada uno de sus actos siempre estuvieron rodeados de controversias, como cuando se posicionó a favor de los inmigrantes y pidió perdón en nombre del Reino Unido. Es amada y odiada por millones de personas alrededor del mundo. Sus comentarios a favor del feminismo y el aborto, también provocaron reacciones en cadena de los sectores más conservadores. Esas batallas de las que Lily Allen siempre sale fortalecida y utiliza a su favor están presentes en No Shame, donde también revela sus sentimientos más íntimos y por momentos deja paso a una artista más vulnerable y madura.

Lily Allen - Trigger Bang - Fuente: YouTube

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Sin embargo, no pierde su acidez ni su inteligencia para reírse de sí misma. Un fan le envió una foto donde, debajo de su vestido, aparece sin ropa interior. Ella la retuiteó en su pagina oficial con el hastag #noshame promocionando el nombre de su álbum. Otra vez la catarata de opiniones la sepultaron en las redes. Allen sigue dando pasos con valentía y siguiendo su instinto para opinar o hacer que un disco refleje su momento y a la vez incomode al establishment. Conoce las reglas del juego y asume que puede ser una niña consentida criada en una casa de clase media. Su padre es el actor Keith Allen y su madre Alison Owen es productora de cine.

Tuvo una adolescencia salvaje. Asistió a 13 escuelas en siete años, antes de abandonar el colegio a los quince años. En las catorce canciones del nuevo disco queda plasmada parte de esa intensa vida. En "Trigger Bang", donde convocó al rapero inglés Giggs, reflexiona sobre su juventud en la que buscaba el peligro. " Me despertaba junto a extraños / Todos saben lo que hace la cocaína / Aplaca el dolor cuando llega la vergüenza", canta con honestidad brutal, sobre una base hip hop que la cantante transforma en una canción pop agridulce.

"Mantén la boca cerrada o la gente se reirá de ti", le aconsejaron a Lily Allen, pero ella hizo todo lo contrario. Su honestidad para hacer y decir lo que piensa en un mundo de celebridades pop, la colocó como un ícono irreverente de la generación milleniall desde que apareció con sus primeros singles, donde hablaba con acidez de su vida íntima y cotidiana en canciones como "Smile", "Alfie" y "LDN". Las nuevas canciones de No Shame, como reza el lei motiv del disco, no pierden su espíritu mordaz y tienen el impulso pop necesario para ser hits globales. El disco fue producido por Mark Ronson (Amy Winehouse, Adele) y Ezra Koenig (Vampire Weekend), que aprovecharon el espíritu catártico de la cantante para darle un sonido contemporáneo que vaya en dirección de los tiempos que corren y las temáticas que Allen toca en el disco.

Lily Allen - Three - Fuente: YouTube

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En "Your Choice", donde colabora el nigeriano Burna Boy, Allen describe con melancolía el final de su amor. El tema "Waste" la introduce en el ritmo festivo del dancehall y una letra que descarga su dulce ira contra un chico egoísta "¿Pero quién carajos eres?". También hay baladas electropop que hablan sobre la decepción de la separación en "Family man", donde confiesa: "No me gusta la mayoría de la gente / Pero estoy asustada, no soy mala". El tono autorreferencial se completa en "Apples": " Todo fue demasiado para mí / Solo quiero a mi mamá y mi papá / Supongo que esa manzana no cae tan lejos del árbol". En "Three" adopta la perspectiva de su hija, que se siente abandonada por su madre, que siempre está de viaje. " Por favor, no te vayas / Quédate conmigo / No es mi culpa / Solo tengo tres años".

Preferiría que todos me amen, pero eso no significa que dejaré de decir lo que creo para obtener ese amor
Lily Allen

En canciones como "Everything to Feel Something", "My One" y "Pushing up Daisies", la cantante propone un espíritu más liviano y esperanzado. Mientras que "Cake" se transforma en un himno feminista que anima a las mujeres a luchar por su lugar en el mundo: " No dejes que te digan quién eres / O lo que puedes o no puedes llegar a ser". Hace más de una década que está en la industria y sigue haciendo lo que quiere, aunque eso la lleve a cierto fracaso de ventas como pasó con Sheezus . El productor de su último disco Mark Ronson dijo: "Ella es una intérprete necesaria. No hay nadie realmente haciendo algo así tan honesto".

Lily Allen - Higher - Fuente: BBC Music

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La figura de Lily Allen sigue generando incomodidad en los medios y la industria. Su discurso en contra de la misoginia reinante y el acoso que sufren las mujeres se volvió más político en los últimos años cuando se manifestó en contra del Brexit. Sus letras y comentarios también desnudan los aspectos más oscuros de la sociedad británica. Aunque no es ingenua. Sabe que es una artista de consumo masivo. "No soy una profeta, no soy una política, no estoy cambiando el juego", dijo al diario inglés The Guardian. Sin embargo, sigue utilizando la música como una excusa para levantar la voz en un disco o en los medios, a pesar de las críticas. "Preferiría que todos me amen, pero eso no significa que dejaré de decir lo que creo para obtener ese amor". Frases como esa son las que la hacen una artista amada y odiada en dosis iguales.

Lily Allen asume las consecuencias. Lo viene haciendo desde que se convirtió en una estrella surgida de MySpace. Recientemente confesó: "El mundo está a merced del miedo y la vergüenza. Y no siento que podamos comenzar a superar estas cosas hasta que hablemos de ellas abiertamente y dejemos de tener miedo de lo que suceda como resultado".

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