
Living Colour, en un concierto por el reencuentro
El grupo actuará el domingo, en Obras
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A fines de 1993, Living Colour visitó por primera vez Buenos Aires. Un año después, el grupo que le había dado nuevos bríos al orgullo negro y que había vendido cuatro millones de copias de sus discos alrededor del mundo decidía separarse. Ahora, medio año después de su reencuentro, el grupo está de nuevo en el país, para presentarse el domingo, en el estadio Obras.
La reunión, tras seis años de inactividad, fue en el CBGB neoyorquino, un pub histórico donde comenzaron su carrera The Ramones y Talking Heads, entre otros. Pero especialmente histórico para Living Colour, porque fue allí donde, en 1987, Mick Jagger los escuchó y, aún inéditos discográficamente, decidió financiar y producir algunas canciones para un demo que se convirtió en el pasaporte para el éxito.
Vernon Reid, guitarrista y líder del grupo, está contento de volver a Buenos Aires. Asegura que el año último, cuando presentó su disco solista "Mistaken identity", pasó un momento especial. Ahora vuelve con su banda, para hacer el octavo show desde el reencuentro. "Octavo show... Eso suena bastante profético, ¿no?", dice, y se ríe.
Mientras toca suavemente en su guitarra eléctrica, por suerte desenchufada, el músico que nació en Inglaterra pero que se crió en Brooklyn comenta que volver con sus antiguos compañeros se debe a que siente que la relación está viva y necesitaba revisitarla.
"Estuve haciendo otras cosas, tocando con otros músicos, produciendo discos y haciendo algunas músicas para películas. Y ahora tenemos la oportunidad de tocar juntos, aunque todavía no sabemos si vamos a grabar algo nuevo. Es una posibilidad, simplemente. Tocar es bueno en la medida en que uno tenga algo que decir, y ahora, definitivamente, lo tenemos. Hay cosas que pueden ser dichas; cuál es la forma de hacerlo, ésa es la pregunta para mí."
Reid dice que, en estos shows, harán los temas ya conocidos pero también algunos que habían estado preparando antes de la separación y que nunca presentaron.
-¿Qué diferencias encontrás entre tocar con Living Colour y con The Mask, la banda con la que te presentaste el año último?
-Mask es más instrumental, mientras que Living Colour está más basado en las canciones. Los dos proyectos me interesan, porque me permiten cosas diferentes. En Living Colour hay una colisión entre distintos géneros, como funk, rock soul y algo de metal. Mask, en cambio, va por otros caminos.
-Esa combinación de hip hop, sampler, texturas ambientales y el dance hall reggae que caracteriza a Mask, ¿creés que es un buen camino para renovar el rock?
-Me gusta que haya muchos colores. Los que sean. También amo los discos viejos. Estuve escuchando a Leon Russell y me asombran las maravillas que hace este pianista de blues, que ha tocado con tanta gente. Hoy la tecnología facilita las cosas, pero no hay que olvidar lo bueno que es reunirse con otros. Porque, en definitiva, todas las búsquedas y los nuevos modos de expresarse apuntan a acercarse al sentido de qué significa ser humano. De eso trata la música, eso es lo que tratamos de hacer, en todo el mundo. No es tan importante encontrar algo nuevo. Lo importante es que sea verdadero. Si se dan las dos cosas, es grandioso, pero tiene que ser verdadero. Puede ser experimental, o medio loco, o indefinible, pero tiene que ser hecho con la verdad. Hoy hay mucho ruido, mucho "deberías ser", esto o lo otro, flaco, bello, ver tal película o comprar tal disco. Deberías, deberías, deberías..., en lugar de tratar de descubrir quién sos. Es una forma de fascismo comercial. Las publicidades dicen que deberías tener tal auto, y yo digo que voy a caminar, porque me gusta caminar y tomar mi propia decisión. La música es la que puede hablar sobre todo eso, ésa es su principal contribución. Muchas de nuestras canciones hablan de la hipocresía que hay ahora en el mundo. Porque algunos creen que la gente es libre, pero alguien hizo estas zapatillas, en un montón de lugares hay gente que las está haciendo por cero dinero, sólo por la comida. Ese es el mundo en el que vivimos, en el que hay una explotación de la gente que nunca vimos antes.
Orgullo negro
Vernon Reid fue uno de los tres fundadores, en 1985, de la Black Rock Coalition, una fundación que aboga para que la música negra no sea confinada a los géneros clásicos de rhythm and blues y hip hop.
"Es algo extraño -dice el guitarrista-, porque lo que comenzó como una charla entre amigos se convirtió en una conversación nacional, e incluso internacional. Es como con la música, que es para todos: Bach, Beethoven, Charlie Parker, Piazzolla o la música africana. Son para todos. Pero porque la música viene de distintas culturas, hay una percepción de propiedad, algunos sienten que son dueños de ella. ¿De un sonido? No podés poseer un sonido, simplemente está allí. Tiene que ver con esto, a mí me gusta también mucha de la música comercial, del r&b, pero no es lo único que hay. En cuanto al rock, los africanos americanos han tenido una importancia grande, pero, en el desarrollo, todos se han convertido en parte del asunto, los ingleses, los latinoamericanos. Y la Black Rock Coalition tiene el rol de hacer que se hable de algunas cosas. Pero sin reducir, porque el asunto importante es qué tiene cada uno para decir. Esas son las preguntas a las que hay que prestar atención.
-También produjiste el disco de Resorte, una banda mexicana de rock. ¿Que opinás del rock latino?
-Me encanta ese movimiento porque es joven y está muy vivo. Ya no están tratando de imitar a las bandas norteamericanas sino haciendo sus propias e interesantes cosas. Y ya tienen su historia. Pienso en Carlos Santana, que ha estado haciendo rock latino por mucho tiempo. Fue el primero, aunque en verdad fue Ritchie Valens, que grabó en 1959 "La bamba", con guitarra de rock y letra en castellano. Pero Santana sigue, ha vuelto con ese disco hermoso. Fue una gran influencia para mí, por él decidí convertirme en guitarrista. Por supuesto, Hendrix también, pero escuché primero a Santana, cuando era un adolescente. Los dos están siempre en mi mente, de diferentes maneras.
Productor de blues
- Reid, que siempre mantuvo contacto con la escena del nuevo jazz neoyorquino, acaba de producir "Memphis blood", nuevo disco de James "Blood" Ulmer, conocido guitarrista de free jazz. "Es auténtico blues -dice-. Aunque se lo asocia con el jazz, cuando canta y toca la guitarra, desenchufado, es puro blues. Hablamos durante tres años y lo grabamos en tres días, en Memphis. A la vieja usanza, en vivo."
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